Brandmüller: «¿No es sorprendente que los seminarios clásicos de comunidades tradicionalistas no conozcan la escasez de estudiantes?»

¿POR QUÉ NO ASUMIR ESTE MODELO DE ÉXITO?

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(InfoCatólica) El cardenal indica en la entrevista que resulta evidente que los abusos dentro de la Iglesia están ligados a la homosexualidad:

«No es realista olvidar u ocultar que el 80 por ciento de los casos de abuso en el entorno de la Iglesia afectaron a adolescentes varones, no a niños. Esta relación entre el abuso y la homosexualidad ha sido comprobada estadísticamente, y no tiene nada que ver con la homofobia, se diga lo que se diga»

Igualmente dice que «el abuso sexual, en cualquier forma, no es un fenómeno específicamente católico», pero «de ninguna manera excusa» los abusoscometidos dentro de la Iglesia. En ese sentido, indica que «antes de cualquier justificación religiosa, se debe comprender una vez más, y en profundidad. los principios de la moral sexual» de la Iglesia, especialmente a la luz del magisterio de san Juan Pablo II y su teología del cuerpo. Y añade que precisamente  esta doctrina de Juan Pablo II «es también la base para la selección y formación de futuros sacerdotes y profesores de religión».

El cardenal advierte que es necesario ser muy cuidadosos a la hora de admitir candidatos al sacerdocio y darles una formación adecuada: «el rigor aplicado en la selección de candidatos también conduce a un mayor atractivo del ministerio sacerdotal».

El purpurado pone como ejemplo los seminarios de las comunidades tradicionalistas

«La crisis actual solo puede superarse si, sobre todo, los obispos la conciben como una llamada y un incentivo para un nuevo despertar espiritual desde las raíces de la fe. ¿No es sorprendente que los seminarios “clásicos” de las llamadas comunidades tradicionalistas, especialmente en Francia pero no solo en Francia, no conozcan la escasez de estudiantes? Entonces, ¿por qué no asumir este modelo de éxito?»

Tras lamentar que la Iglesia en Europa central esté más en línea con la secularización de la sociedad que con la fidelidad a la fe, el cardenal Brandmüller afirma que la Iglesia Católica en Alemania, «económicamente poderosa pero espiritualmente disminuida», no tiene derecho a dictar a los católicos de países con más vitalidad en la fe cómo deben vivir el cristianismo.

Por útlimo recuerda que, Fluctuat nec mergitur, la Iglesia no se hunde, aunque haya tormenta y Jesucristo en la barca parezca estar durmiendo.

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