Demasiado pronto para hablar de un cambio histórico

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“Los líderes republicanos como el senador Marco Rubio, de Florida, ya están censurando a Obama por exceder supuestamente su autoridad presidencial con los anuncios de un incremento de los viajes a Cuba como también del comercio con la isla…” Andrés Oppenheimer

Si bien el anuncio del Presidente Barack Obama de que va a normalizar las relaciones con Cuba es el mayor avance diplomático que ha habido con la Isla después de seis décadas de hostilidades, su discurso puede haber sido menos “histórico” de lo que él señaló, de acuerdo a una serie de fuentes del Congreso y expertos en Cuba.

“No creo que llegue a tanto”, expresó Jaime Suchlicki, jefe del Instituto Cubano de la Universidad de Miami. “Sin considerar lo que el Presidente Obama dijo, él necesita la aprobación del Congreso para realizar cambios importantes en las relaciones de Estados Unidos con Cuba”. Suchlicki y otros expertos citaron cuatro razones de por qué el anuncio en el corto plazo podría no ser tan significativo como muchos creen en el gobierno.

Primera , aunque el embargo estadounidense de 1960 sobre Cuba se ha ido debilitando a través de la décadas y Estados Unidos se ha convertido en el mayor abastecedor de alimentos y productos agrícolas de la isla, las sanciones económicas norteamericanas continúan y solo el Congreso las puede levantar. En general, las empresas estadounidenses todavía tienen prohibición de comprar o vender a Cuba, o extender créditos a la Isla sin los permisos del gobierno en Washington. En su discurso del miércoles, Obama anunció, entre otras cosas, planes para abrir una embajada en La Habana, un aumento considerable en las excepciones a la prohibición de viajar de los estadounidenses que quieren visitar Cuba, una expansión de las actividades comerciales bajo nuevas excepciones al embargo norteamericano y un posible respaldo de EE.UU. para los créditos de instituciones financieras multilaterales a Cuba. Obama, quien también anunció la liberación del subcontratista estadounidense Alan Gross preso en Cuba, señaló que las medidas son “los cambios más significativos en nuestra política de Cuba en más de 50 años”.

Segunda, en vista de la mayoría que ahora tienen los republicanos en el Congreso después de las elecciones de mitad de mandato del 4 de noviembre, es muy poco probable que haya un levantamiento del embargo. Lo que es más, habrá una fuerte presión de los legisladores cubano-estadounidenses para que se bloqueen las medidas de Obama, señalan los expertos. Los líderes republicanos como el senador Marco Rubio, de Florida, ya están censurando a Obama por exceder supuestamente su autoridad presidencial con los anuncios de un incremento de los viajes a Cuba como también del comercio con la Isla.

El senador Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, presidente saliente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y aliado de Obama en temas clave de política exterior, declaró que cuando el nuevo Congreso se reúna en enero, él va a instar al presidente del comité entrante Bob Corker, republicano por Tennessee, a que “realice audiencias sobre este cambio de política enorme y errado”.

Tercera, si bien no ha habido una embajada de EE.UU. en Cuba desde 1961, ha tenido una misión diplomática permanente en la Isla desde entonces, que se conoce como Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana. En cierta medida, ya es una de las misiones diplomáticas extranjeras más grandes en la Isla y su transformación en embajada puede ser sólo un cambio en el nombre. “Esto parece un voladero de luces”, señaló Frank Calzon, jefe del Centro para una Cuba Libre, al referirse a los planes de la Casa Blanca para una embajada en la Isla. “Muchas personas ignoran el hecho de que ya hay más diplomáticos estadounidenses en Cuba que diplomáticos canadienses, españoles o incluso rusos”. Además, es probable que los republicanos en el Congreso bloqueen la nominación de Obama de un embajador en Cuba.

El senador Lindsay Graham, republicano por Carolina del Sur, quien asumiría la presidencia del Subcomité de Asignaciones del Senado y maneja los temas del Departamento de Estado, anunció en Twitter que hará “todo lo que esté a mi alcance para bloquear el uso de fondos destinados a abrir una embajada en Cuba”.

Cuarta, algunos analistas de Cuba sostienen que el régimen de Castro tal vez sabotee las próximas conversaciones de normalización porque necesita mantener una confrontación con EE.UU. por razones de política interior. Cuba ha sostenido desde hace tiempo que no puede permitir libertades fundamentales en la isla porque está bajo ataque de Estados Unidos, y una plena normalización de los lazos entre ambos países debilitaría seriamente su argumento principal para mantener un estado policíaco en la Isla, señalan los expertos.

En su discurso a la nación en el cual anunció su acuerdo con Obama para intercambiar prisioneros e iniciar conversaciones de normalización, el líder cubano Raúl Castro apareció con uniforme militar e insistió en que el enfrentamiento cubano-estadounidense está lejos de terminar. “Esto no significa que lo principal se haya resuelto”, manifestó Castro, con un aspecto severo, mientras leía un texto preparado. “El bloqueo económico, comercial y financiero que causa enormes daños humanos y económicos a nuestro pueblo tiene que terminar”. En el pasado, en especial durante los años en el poder de Fidel Castro, Cuba a menudo saboteó los esfuerzos estadounidenses por mejorar las relaciones bilaterales, aseguran historiadores.

Después de que el Presidente Jimmy Carter ofreció realizar gestiones de paz a Cuba a fines de la década de 1970, Castro desató el zarpe desde el puerto de Mariel en 1980 de miles de cubanos hacia Estados Unidos, lo que resultó en una crisis política de envergadura para el gobierno de Carter. Asimismo, cuando el Presidente Bill Clinton trató de mejorar los lazos con Cuba, el régimen de Castro en 1996 derribó dos aviones de la agrupación Hermanos al Rescate con sede en Miami, los que estaban ayudando a refugiados cubanos perdidos en el mar, observan historiadores. Sin embargo, esta vez puede ser diferente, porque Raúl Castro tal vez no reaccione como su hermano mayor, precisan otros analistas. Además, Cuba está enfrentando una posible pérdida de los subsidios petroleros de Venezuela y Raúl Castro puede que esté más interesado en mejorar los lazos con Washington para dar un impulso a la economía de la isla.

“La liberalización financiera y comercial (estadounidense) es un buen presagio para el régimen de Castro, el que está enfrentando una tensión económica porque su principal benefactor, Venezuela, está afrontando una crisis de liquidez y se ha visto forzado a reducir su ayuda a Cuba”, explica Risa Grais-Targow, analista latinoamericana de Eurasia Group. “El gobierno tenía pocas opciones, excepto acelerar la velocidad de la apertura de Cuba, en vista de que no tiene un acceso pleno a los mercados e instituciones financieras internacionales”.

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