Aislamiento de presos mapuche es una violación a los derechos humanos

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En definitiva, las actuales condiciones carcelarias para estos presos significan derechamente aislarlos de sus familias y comunidades, lo que –suponemos- no es parte de la pena que deben pagar. Es por esto que no se está pidiendo “privilegios”, sino asegurar condiciones para que las medidas cautelares cumplan con su objetivo sin pasar a llevar los derechos mínimos que tiene todo ser humano a que se respete su cultura y modo de vida.    P. Carlos Bresciani SJ.  P. Juan Fuenzalida SJ.

H. Luis García-H SJ  .H. Germán Méndez SJ.

El blog de la Misión Mapuche Jesuita  Lunes 8 abril 2013

Un familiar de Ramón Llanquileo, para ir desde Puerto Choque a la cárcel de Concepción en horario de visitas del módulo 91 en el que está aislado de los otros comuneros mapuche, debe salir el lunes de madrugada de la comunidad para tomar el bus a Cañete y luego a Concepción, que lo dejará en 5 horas allá. El pasaje cuesta 5 mil pesos. Al salir de la visita, ya no alcanzará a tomar locomoción para entrar de vuelta a la comunidad, así es que tendrá que caminar esos 8 kilómetros (dos horas). Para visitarlo el día miércoles tendría que salir el día anterior y conseguir alojamiento en Concepción. (…) En estos viajes interprovinciales que tienen que realizar las visitas, ya no es tan fácil andar cargando un cajón de tomates o lechugas de la misma comunidad, pues ningún familiar querrá llegar con las manos vacías a la cárcel. En total, cada visita cuesta cerca de $20.000, sin contar las barreras culturales que tienen las mujeres mapuche que usan su vestimenta o hablan su lengua para hacer estos viajes, donde todos los pasajeros se les quedan mirando, y luego al entrar a la cárcel lo que significa para una mujer de una comunidad mapuche el ser revisada en sus partes íntimas.

Al conversar con los familiares de los presos, si bien el tema económico no es menor, lo fundamental que dificulta la visita es salir de la propia realidad rural mapuche para viajar e insertarse en la vida de ciudad. En definitiva, las actuales condiciones carcelarias para estos presos significan derechamente aislarlos de sus familias y comunidades, lo que –suponemos- no es parte de la pena que deben pagar. Es por esto que no se está pidiendo “privilegios”, sino asegurar condiciones para que las medidas cautelares cumplan con su objetivo sin pasar a llevar los derechos mínimos que tiene todo ser humano a que se respete su cultura y modo de vida.

(…) Instamos al Gobierno de Chile a realizar urgentemente los traslados necesarios para que ningún comunero mapuche quede aislado e impedido de mantener su arraigo cultural. En el caso de la machi Millaray, se hace urgente que el tribunal correspondiente invoque el artículo 10 del Convenio 169 y ella quede con medidas cautelares en su comunidad, siendo además muy menor el delito que se le imputa (encubrimiento).

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