Diálogo con un amigo homosexual

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Juan de Dios Vial: “…Si se tiene una idea clara de lo que es el matrimonio, de su significado real y de su valor, y por esto se aspira a contraerlo, no pretenda usted diseñarlo a su antojo…”

Tribuna   Viernes 14 de junio de 2013

(…) Universalmente ha sido entendida esta realidad biológica y social como el encuentro entre un hombre y una mujer movido por el amor, cuyo fruto natural es un hijo. Ha sido así por nada que resulte meramente convencional o circunstancial, sino por un hecho bien visible y patente: esta ahí -en ese encuentro personal y en esa institución- la fuente de la vida humana.

Entiendo perfectamente que pueda darse una rica y fina relación de la índole del amor entre seres del mismo sexo como la que existe entre un padre y un hijo, entre dos hermanos, entre miembros de una comunidad religiosa, entre personas que participan de una misma afición, vocación o estilo de vida. La noble virtud de la amistad ahí está presente como una de las mejores cosas de la vida, decía Aristóteles.

Pero tan pronto entra en una relación de ese tipo un ingrediente sexual dominante, el asunto se enturbia. Se convierte en inquietante motivo de angustia y desconcierto al interior de la conciencia individual y se ve cruelmente descalificado a título de desorden contra la naturaleza de las cosas, de anomalía, de pecado.

También entiendo que estos juicios descalificadores pueden impugnarse en un plano moral más alto, donde imperan principios como la libertad humana y el afecto hacia otro que sufre. (…)

¿Qué razones hay para reclamar la figura del matrimonio -institución común de la sociedad civil en diversas civilizaciones y sacramento de diversas religiones superiores- para un tipo de relación sexual entre seres del mismo sexo? ¿Por qué quitarle al matrimonio el rasgo que por esencia se le reconoce en sociedades, culturas y religiones diversas, para entrometer en su concepto una práctica que lo contradice?

(…) ¿Qué ocurre al reclamar el nombre de “matrimonio” para la relación homosexual? Desde luego, hay un reconocimiento claro del valor que se atribuye a la institución. De lo contrario, no se aspiraría a ella. Y no cabe semejante aspiración sino sobre la base de identificarse con ella. Pero, ¿cómo se alcanza tal identidad?

A los estudiantes de derecho se los iniciaba en mis tiempos con algunos axiomas como aquel que dice que las cosas no son por lo que se dice de ellas, sino por lo que efectivamente son. Si se tiene una idea clara de lo que es el matrimonio, de su significado real y de su valor, y por esto se aspira a contraerlo, no pretenda usted diseñarlo a su antojo.                                                                 Juan de Dios Vial Larraín

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/06/14/12611/Dialogo-con-un-amigo-homosexual.aspx

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