Teología de la liberación y el Papa

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Señor Director:

Son dos argentinos. Ambos en el candelero. En forma muy distinta, traen aires refrescantes. Francisco, Pontífice providencial. Máxima, reina hermosa. Aquí nos focalizamos en el Papa “que fueron a buscar casi en el fin del mundo”. Se ha publicado bastante acerca de su formación intelectual. Hay algo por completar al respecto. No se ha traído a colación la figura de quien el Santo Padre considera maestro crucial. Es un sacerdote diocesano, el profesor Lucio Gera, muerto sólo hace unos meses. El cardenal Bergoglio lo tiene por un “padre de la Iglesia” en Argentina. En tal calidad, lo hizo enterrar dentro de los muros de la catedral de Buenos Aires.

Lucio Gera era inspirador y cabeza teológica de la llamada Escuela del Plata. En su seno se gestó una variante de la teología de la liberación, diferente a la que inaugurara el peruano Gustavo Gutiérrez. Ambas corrientes coincidían en la indispensable urgencia de proyectar el pensamiento teológico, para que la Iglesia de América Latina respondiera creativamente al desafío de las dramáticas desigualdades sociales del Continente. Pero había una radical diferencia en lo que Jorge Bergoglio llama la distinta “hermenéutica”; es decir, dos distintas claves para diagnosticar el problema y encaminar soluciones. El actual Papa ha sostenido que, en la teología de la liberación, se daba “el peligro de una infiltración ideológica”… por una “apelación hermenéutica marxista de la realidad”, con origen en una antropología exógena al Cristianismo.

A la superación de tal peligro contribuyó decisivamente el pensamiento de su maestro. Lucio Gera funda su reflexión, asumiendo metódicamente como clave interpretativa, en lo que el Papa llama “una riqueza muy grande de nuestro pueblo: la piedad popular”. Para Gera y Bergoglio, en este fenómeno cultural característico se decantan esencias de nuestra identidad latinoamericana. La Escuela del Plata se acerca a la gente y su problemática con una clave que el actual Papa ha llamado “una hermenéutica real sacada del mismo pueblo”. O sea, sin excluir válidos instrumentos de las ciencias socio-económicas, el punto de arranque, el método y la propuesta de Gera parten desde dentro del concreto pueblo histórico latinoamericano y su cultura, la cual respira el proyecto fraterno del evangelio de Jesucristo. También desde allí este argentino nutre el imperativo de más igualdad en nuestros países.

Lucio Gera, en la reflexión social de Chile, hasta ahora, no tiene la audiencia que merece. Puede ser que el primer Papa latinoamericano nos aproxime algo a él, para descifrar mejor nuestro reloj en este segundo histórico.          P. Joaquín Alliende

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/05/12/11665/Teologia-de-la-liberacion-y-el-Papa.aspx

 

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