Siempre la verdad: defensa de los derechos de los niños

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Jueves 6 de febrero de 2014

Señor Director:

Se han dado a conocer no sólo las recomendaciones sino que también el parecer que el Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño hace sobre el comportamiento que como Iglesia hemos tenido al momento de defender los derechos de los niños y niñas en los casos de abusos sexuales.

En su informe de 16 páginas, el Comité de la ONU critica duramente al Vaticano. El Comité señala que está muy preocupado de que la Santa Sede no haya reconocido la amplitud de los crímenes cometidos, no haya tomado las medidas apropiadas para afrontar los casos de pedofilia y para proteger a los niños, y haya adoptado políticas y prácticas que han propiciado la continuación de los abusos y la impunidad de los autores.

Critica duramente el hecho de que, según el Comité, la Iglesia haya puesto por encima de la defensa de los niños los intereses de la institución y la protección del clérigo criminal, por mantener la imagen de la Iglesia y defender a los abusadores. En su informe sobre el cumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño por parte de la Santa Sede, un instrumento jurídicamente vinculante que compromete a los estados firmantes con la protección y el cuidado de los más vulnerables de la sociedad, afirma que el Vaticano no tomó “las medidas necesarias” para atender estos casos y proteger a los menores, y que aún no hace todo lo que debería hacer.

Quisiera recordar que ya el 9 de marzo de 2010, el Papa Benedicto XVI afirmaba, dirigiéndose a los obispos de Irlanda, esto mismo: “No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores habéis fallado, a veces gravemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños. Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones. Reconozco que era muy difícil captar la magnitud y la complejidad del problema, obtener información fiable y tomar decisiones adecuadas a la luz de los pareceres divergentes de los expertos. No obstante, hay que reconocer que se cometieron graves errores de juicio y hubo fallos en el gobierno”.

Como un activo miembro de la Iglesia en estos temas, acojo gran parte de este informe, sí lo comprendo desde el modo de actuar pasado de la Iglesia. Pero lo que me parece muy extraño e injusto del informe del Comité es que se juzgue en estos términos el hoy. En su primera parte, el mismo Comité reconoce el cambio de actitudes, las nuevas prácticas de prevención y de sanción de abusos de menores en la Iglesia, como asimismo alaba la implementación de prontas y decididas medidas de actuación delante de una denuncia; reconoce como un gran avance la próxima creación de una Comisión universal para la protección de menores, entidad que ya existe a nivel de iglesias locales.

A mi modo de entender esta situación, considero que nunca será suficiente lo que se haga por la defensa de un niño, ni menos por un niño abusado. El informe juzga con razón el pasado, pero es irracional e injustificadamente parcial si quiere juzgar el actual modo de reaccionar que tiene la Iglesia Católica en temas de abuso sexual a menores.
El documento parece no estar actualizado, o tal vez no ha considerado suficientemente lo que en los últimos años se ha hecho en la Iglesia, con pertinentes medidas de protección tomadas directamente por la Santa Sede y por las Conferencias Episcopales, que muestran una serie de cambios en la defensa de los niños y en la prevención de este tipo de delitos en los lugares y por sacerdotes y otros miembros de la Iglesia.

Entre tantos otros, hay una nueva actitud y una más clara normativa; hay comisiones adecuadas, estudios y organismos eclesiales dedicados a garantizar el bienestar del menor en la Iglesia; hay protocolos eficaces para hacer frente a estas denuncias; no hay denuncia que no se investigue, y culpable que no se sancione. De hecho, el Papa Benedicto XVI expulsó entre 2011 y 2012 a cerca de 400 sacerdotes por asuntos relacionados con abuso sexual a menores, el doble respecto a los 171 sacerdotes que expulsó en los años 2008 y 2009.

Este informe nos ayudará, sin duda alguna, a seguir trabajando por el bien y la defensa de los niños y niñas, a restablecer la justicia, castigar a los culpables y a evitar nuevos abusos, pero no por esto no debemos contestar los graves errores que contiene. P. Marcelo Gidi, sj

http://www.elmercurio.com/blogs/2014/02/06/19251/Siempre-la-verdad-defensa-de-los-derechos-de-los-ninos.aspx

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