Votantes emocionales: la pachamama y el padre nutricio

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Jorge Quiroz              Viernes 5 de julio de 2013 | 05:00

Quien crea a estas alturas que los votantes hacen cálculos racionales respecto del PIB o del desempleo, necesita cambiar de brújula. En las condiciones actuales de Chile, donde las necesidades básicas están relativamente bien resueltas y la cosas funcionan razonablemente bien, el cálculo racional queda superado por “la emoción”. (…) Se sigue que la satisfacción con un cierto estado de cosas tiene más que ver con la coherencia entre los que se espera y lo que hay, más que con mediciones absolutas de desempeño (…)

Asimismo, una vez alcanzado cierto nivel de confort, las personas tienden a aferrarse al mismo, haciendo todo lo posible por mantenerlo. Por lo mismo, los aumentos de impuestos (y las recesiones), afectan mucho más negativamente al ahorro que al consumo, al menos en el corto plazo (Duesenberry). Así, pocos admiten que la mayor carga tributaria anunciada por Michelle Bachelet va a afectar los estándares de vida, y en esto tienen razón, al menos en el corto plazo. ¿Y qué hay del largo plazo? Para ello se precisaría un cálculo racional, del todo ausente por estos días.
Se agrega a lo anterior el proceso de negación, propio de la psicología humana: nadie quiere pensar (o escuchar) que su status de vida podría verse afectado adversamente (“da lo mismo quien gane”). (…)

A lo anterior se suman aspectos de psicología profunda. Gracias a la prudencia del ministro Andrés Velasco, cuando sobrevino la crisis de 2008, la presidenta Bachelet pudo aumentar masivamente el gasto público, dando origen con ello a lo que antes he llamado “el mito de la Pachamama”, su principal activo. En efecto, en el subconsciente colectivo de todas las culturas está la imagen de la madre acogedora, que socorre en tiempos difíciles, sin pedir explicaciones a los socorridos. En nuestra cultura andina, “la Pachamama”, asociada a la fertilidad de la tierra, es la que provee en épocas de dificultad. La crisis de 2008-2009 permitió que Michelle Bachelet se “pachamamizase”, si se me permite el verbo, adquiriendo con ello un status semi mítico: proveyó cuando se necesitó.

¿Cómo competir con la Pachamama?

(…) Hay que ir a la psicología profunda. El opuesto a la madre es el “Padre Nutricio” (los psicoanalistas dirían que es el falo). Éste es símbolo de vigor y creación. El padre nutricio, en vez de dar, crea, y cuando socorre, tiende una mano firme. Un programa político para un “padre nutricio”, único capaz de derrotar a la “Pachamama”, debiera enfatizar proyectos creativos y concretos que hagan soñar (obras, cosas), formación de habilidades (una mano que se tiende firme) y, por sobre todo, debiera transmitir una energía desbordante (vigor). En suma, parece que lo que falta es más “Padre Nutricio” y menos promesas macro.

http://www.df.cl/votantes-emocionales-la-pachamama-y-el-padre-nutricio/prontus_df/2013-07-04/223158.html

 

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