Tomas de locales de votación inaceptables

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Editorial Martes 25 de junio de 2013

En ninguna democracia sólida y respetable, las votaciones se realizan sólo allí donde la fuerza de terceros permite hacerlo, y no donde la ley lo dispone. ¿Qué país con democracia madura admitiría algo semejante?

Ante las tomas de locales de votación por estudiantes y, presumiblemente, elementos extremistas infiltrados en ellas, ni el país ni sus autoridades pueden admitir que el Estado de Derecho sea atropellado. No cabe tolerar que esos elementos, cualesquiera sean sus argumentos -atendibles o no, se compartan o no-, se impongan por la fuerza sobre la ley y hagan retroceder a la democracia chilena, alterando o impidiendo el ejercicio del derecho a sufragio, esencial para la democracia.  (…)

El resguardo del orden público en ese día, por mandato de la Constitución y de la Ley N° 18.700 -la redacción de cuyo artículo pertinente (110) es de 1999-, corresponde desde el segundo día anterior (esto es, a las 0 horas del viernes 28) a las Fuerzas Armadas y a Carabineros. Los jefes designados al mando de ellas “tendrán la responsabilidad directa” de su mantenimiento” (art. 111 (…) Todo lo anterior es indispensable, inequívoco y no se presta a interpretaciones ambiguas.

Inquieta, por tanto, que varios candidatos del pacto Nueva Mayoría, en su debate televisivo del pasado domingo, hayan sido elusivos a este respecto. José Antonio Gómez (PR) afirmó que “buscaría el diálogo, y (…) lugares distintos para que se hicieran las elecciones. Jamás usaría la fuerza para desalojos”. Claudio Orrego (PDC) sostuvo: “Yo no estoy de acuerdo con las tomas y no me gustan. Prefiero las marchas creativas. (…). Cuando se empieza a destruir lo que es nuestro, se debe aplicar la fuerza con firmeza y también con delicadeza”.

Pero si no prosperase el diálogo con los estudiantes que estos precandidatos propician, ¿en qué pie quedan los derechos de los votantes impedidos de sufragar? ¿Valen ellos menos que los de los ocupantes ilegales de los locales de votación?

Michelle Bachelet (PS-PPD) expresó que tampoco le gustan las tomas, pero “hay que (…) dialogar con los estudiantes y buscar un acuerdo para que dejen los establecimientos antes del momento en que tenga que entrar la fuerza militar. Lo que no puede pasar en Chile es que sea la fuerza militar la que saque a esos estudiantes. (…) No tiene la preparación para la seguridad pública, tiene una preparación para la guerra. Lo que tenemos que evitar es un daño que puede ser muy lamentable, y quiero sumarme al llamado de mis colegas a que dejen las tomas. Es posible que los alcaldes puedan buscar otros locales con el Servel. (…) No quisiera ver un baño de sangre si se vive un enfrentamiento, si la fuerza militar cumple la ley y saca a los jóvenes de los establecimientos”.

Aludir a un “baño de sangre” es un exceso verbal que daña la imagen del país y resulta ofensiva para las fuerzas militares, que ella conoció muy cercanamente como ministra del ramo. Semejantes palabras, en un contexto de voto voluntario, bien podrían surtir un efecto intimidatorio sobre los sectores menos informados e inhibirlos de concurrir a votar. Si esto lo hubiera dicho cualquier otro personero de menor gravitación que una ex Presidenta, sin duda se lo habría acusado de querer crear una “campaña del terror”, para que la ciudadanía no concurra a votar a las primarias.

(…) En ninguna democracia sólida y respetable, las votaciones se realizan solo allí donde la fuerza de terceros permite hacerlo, y no donde la ley lo dispone. ¿Qué país con democracia madura admitiría algo semejante?

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/06/25/12938/Tomas-de-locales-de-votacion-inaceptables.aspx

 

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