Que Pensar — 23 al 29 del 08

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La semana recién pasada bien podría ser catalogada como la semana de la ingratitud; o, tal vez, la semana de la vergüenza nacional.

Pocos son los que manifiestan públicamente su reconocimiento a la intervención militar que impidió que Chile cayera en el comunismo; intervención ésa pedida en la época por la mayoría de la población. En cambio, muchos son los que aparecen condenando dicha intervención salvadora, alegando violencia, persecución y muerte.

Sin querer justificar abusos, es necesario recordar que se trataba de una verdadera guerra interna contra comunistas y socialistas armados y entrenados en la lucha armada por Cuba y el comunismo internacional con el fin de implantar la dictadura comunista en Chile.

Ellos fueron los realmente indignos de ser llamados chilenos porque querían entregar la Patria a las garras del comunismo internacional. Y, por el contrario, la intervención militar en apoyo del deseo mayoritario de la población representó una auténtica restauración de la dignidad nacional. 

Parece que los herederos ideológicos del socialismo marxista de esos tiempos quieren ser también herederos de esa indignidad, pretendiendo reformas institucionales, sociales y económicas  de fuerte corte socialista al estilo del marxismo bolivariano.

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