Qué izquierdas enfrentará Longueira?

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Columnistas  Miércoles 8 de mayo de 2013                                                Gonzalo Rojas

En cualquier elección, el centro está siempre disponible, pero hay gente que, perteneciendo a esa sensibilidad, se define más bien como de izquierda. ¿Por qué se mueven hacia allá?

Porque en Chile las izquierdas son muchas, múltiples, variopintas; todas ellas coquetean con los electores de centro. Unas y otras quieren cautivarlos, llevarlos a su tálamo. Y muchos caen en la tentación. Tantas son las ofertas, que en el supermercado de las izquierdas hay para todos los gustos.

Están hoy, en la estantería principal, las izquierdas rupturistas. Hablan de Asamblea Constituyente, de ir adelante por las buenas o por las malas; quieren construir destruyendo y, en ese afán, algo de nietzscheano hay en ellas. Pero son, sobre todo, deudoras del propósito hegemónico de Gramsci y de la praxis chavista. Estudiantes apoyados en profesores parafernálicos, agentes culturales que asimilan la belleza con la revolución, en fin, políticos adolescentes que buscan un nicho donde acurrucarse.

Otras dos izquierdas, algo devaluadas, ven cómo la siniestra emergente se abre paso; le temen, pero carecen de armas para enfrentarla.

Son el PS y el PPD. El primero, gozando de una marca registrada durante 80 años, es incapaz de explicar hoy cuál es su oferta. ¿Una izquierda dura con el comunismo? ¿Una izquierda liberal con el PPD? ¿Una izquierda socialdemócrata con el PDC?

El segundo, el PPD, es un caso notable de engendro político. Un “constructo” lo llaman algunos: una izquierda tan partidaria del Estado omnipresente como de las autonomías individuales omni-abarcantes. ¿Habrá posibilidad alguna de articular ambas aspiraciones? No, no la hay. Pero ahí sigue el PPD, cautivando con su frivolidad a estatistas y libertarios por igual.

(…) Quedan todavía unas pocas izquierdas más. Está esa izquierda con olor a centro y con orígenes en la derecha. Se llama democracia cristiana. Es el caso más notable de nave sin capitán. A veces sabe de dónde viene y quiere volver a puerto; pero no lo hace, se convence de que debe ir adelante y arriesga todo, aunque pueda llegar a cualquier destino; en otros momentos da la sensación de ir a la deriva, confiada en que algún buen viento la conducirá a tierra. Es una izquierda que navega sin dar confianza.

La izquierda decisiva está en el Partido Comunista. Cada vez que se lo elogia, no falta el palurdo que afirma que a los comunistas se los sobrevalora, que ya pasó la Guerra Fría, que dejémonos de la campaña del terror. Mientras tanto, ellos, felices, avanzan. De cero a tres diputados; de tres a ¿seis diputados y un senador? Todo lo calculan, todo lo negocian, en todo engañan con especial sutileza.

Pero ninguna de estas izquierdas podría alcanzar sus metas si no fuera por la omnipresente zurda en los medios de comunicación. Son geniales los amigos periodistas de izquierda: dicen trabajar para medios de derecha, dicen luchar por su independencia, dicen buscar la objetividad. Todo eso es falso: los propietarios no influyen en ellos (les temen, más bien); por eso gozan de absoluta independencia y jamás han pensado que la objetividad sea algo distinto de la izquierda en acción.

¿A qué izquierda obedece Bachelet? ¿A todas en su estatismo e igualitarismo radical? Para derrotar a la candidata de las izquierdas, Longueira debe emplazarla en este punto.

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/05/08/11542/Que-izquierdas-enfrentara-Longueira.aspx

 

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