Por respeto a los ciudadanos

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La gente no aprenderá a creer nuevamente en la clase política si siguen eludiendo en sus discursos los temas que la gente no quiere escuchar o busquen neutralizar las diferencias con sus opositores para atraer a los indecisos
por Nassir Sapag, académico Universidad San Sebastián.

Con el inicio de la carrera presidencial, los candidatos tienen la oportunidad de ayudar a prestigiar la política con propuestas claras y concretas y que expliciten a quiénes afectarán positiva y negativamente, alejándose de la demagogia y el discurso populista.

(…) La gente sabe que hay posiciones diferentes en muchos de los grandes temas que tendrá que enfrentar el futuro gobierno y no quiere escuchar más generalidades de que hay que mejorar la calidad de la educación, las pensiones, la salud o el sueldo mínimo. Si se confía en la democracia, hay que dotar a la ciudadanía de información veraz y completa para que se manifieste objetivamente con el voto. Si lo que hay que decirles puede ser políticamente incorrecto, por una cuestión de principios debe hacerse. Tarde o temprano se valorará la honestidad, la no creación de falsas expectativas, la objetividad y la capacidad para que, dado su diagnóstico confiable, se puedan hacer cargo de la administración del Estado.

Es fácil declarar públicamente un rechazo a HidroAysén sin explicar cuál será la opción que proponen para solucionar el problema energético que enfrentaremos la próxima década, con qué costos para el país o a quiénes podría afectar negativamente. Hay que atreverse a decirle a la gente que, cualquiera sea la solución, siempre alguien habrá de asumir un costo y que ninguna será aceptada por toda la comunidad.

Discuten subir el salario mínimo a niveles que seguirán siendo bajos, pero no acerca de cómo lo harán para subirlo sin que genere efectos negativos sobre el empleo, la producción o los precios de los productos. La solución debe buscarse para que su crecimiento sea sostenible en el largo plazo, de manera que se logre mejorar la capacidad adquisitiva real de la gente, lo que sólo se alcanza con un crecimiento económico que, como hemos observado en estos últimos años, al lograr disminuir la tasa de desocupación, han crecido de manera natural las remuneraciones reales por la mayor demanda de trabajadores.

Es atractivo para la mayoría el discurso de que se subirán los impuestos. Pero no se sabe con qué efectos finales para el país. Es éste, quizás, el tema donde más respuestas rápidas se requieren para dar a conocer cuántos de los recursos que se capten se perderán en la burocracia estatal o cuántos de los impuestos que paguen las empresas se traspasarán al precio de los productos u obligarán a ajustar costos, muchas veces atentando contra el empleo o la calidad del producto.

Todo lo que se haga tiene un costo y alguien terminará pagándolo. Los chilenos no merecen que se les siga faltando el respeto con la muletilla de que primero hay que concentrarse en ganar la elección.

http://diario.latercera.com/2013/07/09/01/contenido/opinion/11-141205-9-por-respeto-a-los-ciudadanos.shtml

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