Lo que se espera de una Asamblea Constituyente

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Asamblea Constituyente

Jorge Ovalle: “Una consecuencia muy reiterada producida por las constituciones emanadas de las asambleas constituyentes es la desaparición de la observancia de la división de los poderes en esos regímenes…”     28-4-2015

En nuestro país se sigue planteando la necesidad de sustituir la actual Constitución Política. No se pretende reformarla, sino dictar una nueva Carta sobre bases distintas de aquellas que tradicionalmente se han considerado en la República y a través de un método que tampoco conoce la historia de Chile. Me refiero al movimiento A.C., que se ha promovido a impulso de noveles figuras políticas y que ha extendido su aceptación a diversos sectores políticos del país. Pienso que la proposición a que me refiero no ha sido debidamente meditada ni estudiada, sino que es el resultado de un mero e inconsulto impulso democratizador.
Entre los proponentes se encuentra un candidato presidencial permanente, que piensa que solo a través de una Asamblea Constituyente puede construirse un régimen en relación directa con la realidad política y las aspiraciones nacionales.
En Chile se ha escrito un interesante estudio sobre “La experiencia latinoamericana y el actual debate en Chile sobre la A.C.”, por el profesor de la U. de Chile don Francisco Soto Barrientos, publicado en “Estudios Constitucionales”, de la Universidad de Talca. Por nuestra parte nos pronunciamos sobre el asunto en carta dirigida a “El Mercurio” en abril de 2014.

Las circunstancias actuales del proceso político en las que se ha desarrollado e impulsado la idea de llamar a dicha Asamblea Constituyente, que se extiende cada vez más, nos obligan a escribir estas líneas y señalar, en general, las consecuencias que la acción de dichas asambleas ha producido en los países de Latinoamérica en que se han dado.

Esta necesidad la advierto en razón a que el mérito de las instituciones políticas no solo debe ser juzgado en relación con sus aspectos teóricos, sino que también, y muy fundamentalmente, en mérito de los efectos prácticos que se producen al ser aplicadas a las realidades sociales respectivas.
Desde este aspecto podemos advertir que una consecuencia muy reiterada, producida por las constituciones emanadas de las asambleas constituyentes, es la entronización en el poder de los líderes que encabezaron las realidades respectivas. Tales son, por ejemplo, los casos de Ortega en Nicaragua, Chávez (Maduro) en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia.
Por otra parte, solo la mera observación de algunas disposiciones constitucionales incorporadas en esas constituciones nos permite detectar su improcedencia o inconsecuencia política. El ejemplo más claro es el precepto de la Constitución boliviana, que se pretende imponer a las naciones que se relacionen con Bolivia.

Otra consecuencia en los hechos, y que es gravísima, es la desaparición de la observancia de la división de los poderes en esos regímenes. El caso más dramático lo estamos observando en Venezuela, en la que todos los poderes actúan en observancia y acatamiento de las decisiones del Ejecutivo, a raíz de lo cual se afectan principalmente los derechos a la libertad personal y a la libertad de prensa, que son los más fundamentales en una democracia.

Pienso que las razones expuestas deben ser necesariamente consideradas y aquilatadas antes de caer en la tentación de la A.C., y más aún en nuestro país, en el que, con todos sus defectos, las constituciones políticas que han regido han servido para promover regímenes democráticos ordenados, justos y progresistas, y con mayor razón en estos instantes en los que en Chile se ha producido cierta unanimidad en los criterios que deben primar en relación con la Carta que en definitiva nos rige.

Concluyo que no debemos obnubilarnos por las miradas meramente ideológicas de políticos noveles o ambiciosos, por lo que debemos construir una Carta Constitucional que considere objetivamente las características de nuestro pueblo y abra camino a sus perspectivas políticas, por lo cual no resulta necesario ni conveniente recurrir a una Asamblea Constituyente.

Jorge Ovalle Quiroz

http://www.elmercurio.com/blogs/2015/04/28/31356/Asamblea-Constituyente.aspx

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