Llegó la hora de los empresarios: despierten y piensen en el futuro de Chile

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La dirigencia empresarial en la encrucijada

José Antonio Guzmán: “A mayor abundamiento, muchos empresarios han preferido asilarse en sus propias actividades y empresas, como ocurrió con la reforma agraria, pensando equivocadamente que esto no los va a afectar y dificultando la capacidad de maniobra de sus respectivos gremios y de la propia CPC…” Domingo 12 de octubre de 2014

Próximos a una renovación de la presidencia de la CPC, los empresarios – grandes, medianos y pequeños – se ven enfrentados a un escenario de alta incertidumbre generada por la puesta en marcha de una drástica reforma tributaria, cuyo duro impacto está por verse; por la indefensión frente al arbitrio de un SII, ahora presionado por los políticos; por los anuncios de una reforma laboral que otorga titularidad a sindicatos a los que la mayoría de los trabajadores no desea pertenecer, lo que podría destruir la convivencia al interior de las empresas, y por la arrolladora tramitación de una reforma educacional cuyos objetivos no apuntan a mejorar la calidad de la educación, como los empresarios reclamamos desde hace años, sino a desplazar a los emprendedores que legítima y generosamente dedican su vida a la educación, amenazándolos con cárcel.

Más allá de estas y otras políticas aprobadas o en trámite, la mayor preocupación estriba en la ideología de fortalecer el rol del Estado que está detrás de ellas y debilitar los principios que sustentan la economía de mercado, tales como la iniciativa privada, la libertad de emprender, la libertad de precios y la legítima ganancia o lucro por los servicios prestados o bienes producidos.

Lo anterior se agrava en medio de una fuerte desaceleración de la economía interna, resultado objetivo del manejo del Gobierno y de la autoridad respectiva, que ante la crisis que ellos mismos dicen haber advertido el año anterior, le echaron más leña al fuego para satisfacer un programa electoral que nunca fue detallado y que ha sido largamente excedido, como en el caso de cárcel para los sostenedores, transformándose en un auténtico fraude comunicacional.
Asustados por las evidentes consecuencias de su mal manejo, han llamado a una colaboración público-privada para tratar de restablecer confianzas. Pero este llamado tiene un doble estándar: una cara sonriente durante la semana o en las visitas al exterior, y otra en los comités políticos de la Nueva Mayoría de los lunes, que se encargan de desvirtuarlo, denostando o burlándose de los empresarios e inventando nuevos espacios donde pasar la retroexcavadora, sin importar las consecuencias y aun a costa de bajar su evaluación pública, pero dispuestos a culminar la tarea socavadora de lo existente.

No se alcanza a percibir si detrás de esta dualidad hay una falta de liderazgo del Ejecutivo y sus ministros, o la táctica de avanzar todo lo posible, suponiendo que después será imposible retrotraer la destrucción.

La dirigencia empresarial se ha visto sobrepasada por la avalancha de iniciativas, por la deliberada complejidad de ellas, por la dictación de urgencias absurdas y por el maltrato de la bancada parlamentaria oficialista, que ha pretendido restarle idoneidad para opinar sobre las materias.

A ello se suma la desgraciada presencia de notorios casos de abuso contra los consumidores o contra accionistas minoritarios y de colusión entre empresas que han afectado el libre mercado y la libre competencia, sin que la opinión pública perciba un decidido rechazo de los pares, provocando un daño inconmensurable al sistema económico y al prestigio de los empresarios, y que le han restado autoridad a la dirigencia empresarial para participar en los debates.
En este escenario, esta dirigencia ha tratado de intervenir en la discusión, sacrificando sus legítimos principios y creencias en aras de un mal menor, cuyo impacto negativo se verá más adelante.

A mayor abundamiento, muchos empresarios han preferido asilarse en sus propias actividades y empresas, como ocurrió con la reforma agraria, pensando equivocadamente que esto no los va a afectar y dificultando la capacidad de maniobra de sus respectivos gremios y de la propia CPC.

Pienso que en este contexto, antes de proceder a elegir un nuevo representante y conductor del empresariado, es preciso que los empresarios de toda condición y sus dirigentes se reúnan en torno a la CPC para definir en un consejo ampliado extraordinario su postura frente a todos estos temas, y luego buscar al candidato cuyo perfil coincida con la tarea que se acuerde encomendarle.                                          

http://www.elmercurio.com/blogs/2014/10/12/25976/La-dirigencia-empresarial-en-la-encrucijada.aspx

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