La receta uruguaya

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Algo está mal en el análisis cuando  un país que va ganando terreno en la educación, como Chile, pretende adoptar el sistema del país que lo está perdiendo, Uruguay.  

por Claudio Sapelli – 05/04/2014

Los resultados de la prueba PISA nos vuelven a recordar lo mucho que nos falta para tener un sistema educativo de “primera división”.  Pero también nos recuerdan que el sistema educativo de Chile es el mejor de América Latina (AL). Este último no es un logro menor. Hace dos décadas cualquiera hubiera dicho que los mejores sistemas de la región eran los de Uruguay y Argentina. Algo -de hecho, muchas cosas- se habrá hecho bien para que hoy Chile haya sobrepasado tanto a Uruguay como a Argentina.

Algo curioso de la actual cruzada refundacional es que pretendería cambiar al sistema chileno por uno que se pareciera mucho más al uruguayo; un sistema en que los establecimientos educacionales que reciben dinero público no reciben dinero privado y los que reciben dinero privado no reciben dinero público. Definitivamente, algo está mal en un análisis en que el país que va ganando terreno, adopta el sistema del país que lo está perdiendo. De alguna manera lo que se pretende del sistema educativo chileno es “uruguayizarlo”, y a mí me parece que es un gran error. Y digo esto conociendo bien ambos (para los que no lo saben, soy uruguayo).

El actual sistema ha sido exitoso. Los números nos dicen que ha pasado a ser el mejor de América Latina. Tanto en términos de cantidad, en donde las tasas de graduación de media son por lejos las más altas de América Latina, como de calidad, en donde las prueba PISA ponen a Chile en el primer lugar de América Latina (a veces, junto con Uruguay). Son los datos los que nos permiten separar hechos de opiniones. Así que insisto con ellos. Recientemente, un trabajo utilizando la prueba PISA muestra que Chile es el segundo país en el mundo que más progreso ha hecho en mejorar su calidad educativa en los últimos años. Todavía falta mucho y ésta es una de las áreas en que más se necesita progresar, pero no está mal que se esté progresando a una velocidad que está entre las más altas del mundo.

Una pregunta importante es si el sistema uruguayo no será más equitativo que el chileno. Pero no es así. Los datos muestran que aun cuando Uruguay en términos de distribución del ingreso es sí un país más equitativo que Chile (y sustancialmente más equitativo), el sistema educativo chileno es más equitativo que el uruguayo. El sistema educativo chileno logra transformar lo que es una realidad de mayor desigualdad en ingresos de los padres en otra realidad de menor desigualdad de los resultados de la prueba PISA. El sistema chileno genera más equidad, el uruguayo, más inequidad.

A su vez, un estudio reciente del BID analiza los niveles de logro en términos de años de educación y el nivel de desigualdad de la educación en América Latina. Aquí Chile aparece como el “Campeón de América”: el país tiene el mayor promedio educativo y la menor desigualdad educativa de América Latina. Para medir desigualdad se utiliza el gap de educación entre el quintil 5 (más rico) y el 1 (más pobre). En términos del cambio de este gap en los últimos 20 años, Chile es de los pocos países en la región que lo disminuyen.

Entonces, evaluado en términos de los objetivos que quieren los promotores de los cambios propuestos actualmente, el sistema educativo chileno actual parece más apto para alcanzarlos que un sistema que se parezca más al uruguayo, como se pretende.

http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2014/04/895-572646-9-la-receta-uruguaya.shtml

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