Iniciativa popular y plebiscitos

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Postular plebiscitos para dirimir conflictos sociales presume que la democracia representativa no funciona bien y cuestiona la legitimidad de la clase política. ¿Es fundado sostener que ése es el caso de Chile hoy?

Editorial  Jueves 25 de julio de 2013

Con motivo del lanzamiento del libro “El otro modelo”, redactado por integrantes de su comando, la candidata presidencial Michelle Bachelet subrayó el papel de los partidos políticos como elemento esencial para el funcionamiento de una democracia sana y estable, pero añadió la conveniencia de introducir mecanismos de participación directa, tales como plebiscitos y referendos e iniciativas populares de ley.
(…)
Los rechazos que suscitó este tipo de fórmulas fueron el fruto de ponderar sus gruesos inconvenientes para la solidez de una democracia representativa sobre bases sanas. Generar figuras de “democracia directa” significa, en la práctica, una ampliación desmesurada de los plebiscitos, para eludir el proceso parlamentario, con sus prudentes contrapesos, que resguardan los derechos de las minorías y también evitan que, invocando una supuesta o amañada mayoría, ciertos grupos mínimos, pero bien organizados, puedan presentarse como sus personeros. Hoy abundan los ejemplos de ese esquema en los regímenes latinoamericanos de corte chavista o similar.

(…) Con todas sus imperfecciones, que nadie ignora, pero que pueden corregirse por vías institucionales, es incomparablemente mejor para una sociedad libre preservar una democracia como la nuestra, en que el Congreso es la instancia en que se confrontan y debaten las diversas visiones sobre los asuntos públicos, a cuyo respecto resuelven representantes elegidos. En eso radica la esencia del gobierno democrático. Ejemplo clásico de lo contrario es, mutatis mutandis, el régimen de Luis Napoleón Bonaparte, que mediante mecanismos parecidos pasó de Presidente elegido a emperador vitalicio.

Con prudencia, nuestra institucionalidad reserva el referéndum -una solución sin matices- solo para reformas constitucionales en que haya un extremo desacuerdo entre Congreso y Presidente. Postular plebiscitos para dirimir conflictos sociales presume que la democracia representativa no funciona bien y, además, cuestiona la legitimidad de la clase política. ¿Es fundado sostener que ese es el caso de Chile hoy?

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/07/25/13786/Iniciativa-popular-y-plebiscitos.aspx

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