Elecciones y convicciones

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El domingo la centroderecha obtuvo uno de los peores resultados electorales de los últimos 20 años. Hoy vemos una cierta desazón entre los partidarios de las libertades económicas y sociales. Esto se debe en parte, por supuesto, al resultado electoral, pero por sobre todo se debe a un extendido sentimiento de orfandad política, generado por complejos a la hora de defender nuestras ideas, lo que ha engendrado una crisis de identidad y la tan conocida falta de “relato”.                                              

07Julio Isamit

Mientras algunos están preparando cuchillos largos, hay otros distribuyendo ministerios, cargos y preparándose para volver al poder. Otros, en cambio, estaremos promoviendo las ideas con las que Chile ha avanzado, para corregir lo que no está bien y mantener a nuestro país como el de más progreso de América Latina. En esa labor tenemos tres grandes desafíos.

El primero es generar un diagnóstico propio, empalmado con los ideales de justicia que tradicionalmente han inspirado nuestro actuar: instituciones sociales y políticas sólidas, y una economía social de mercado. De otro modo, estaremos utilizando el discurso estatista que pone el acento en la desigualdad por sobre la justicia y la derrota de la pobreza, en la gratuidad universal por sobre la calidad educacional, o en la intervención estatal por sobre la iniciativa privada. Por el contrario, lo urgente es atacar el centralismo, la falta de competencia en los mercados o el ineficiente acceso a la salud y educación.

Segundo, empaparnos del Chile real, poner el foco en los problemas comunes de los chilenos, lejano de demandas de élite que muchas veces bordean la frivolidad. Al fin y al cabo, son las ideas del emprendimiento libre y plural las que han generado  como  nunca oportunidades para los más pobres.

Tercero, entrar en la arena política. En los últimos años hemos visto florecer iniciativas de gente joven y capaz. Nuestro desafío es articular en el campo político las convicciones que hoy se muestran acotadas al plano social o de las ONG. Habrá en el Parlamento un grupo importante de jóvenes que levantarán ideas de signo contrario; se necesita, por tanto, un grupo de jóvenes sub-30 partidarios de la dignidad de la persona humana, la libertad económica o una educación justa, libre y de calidad, orgullosos de sus ideas, con vocación de mayoría y un sentido de amistad cívica republicana.

Ésas son convicciones profundas que no desaparecen por una derrota electoral ni se atenúan por un descenso ocasional en las encuestas o en las urnas. En la vida se pueden perder elecciones, pero no las convicciones.

http://blogs.lasegunda.com/thinktank/2013/12/18/elecciones-y-convicciones.asp

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