Derechos sociales. ¿Es ése el camino?

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Tribuna  Viernes 21 de junio de 2013

M. Conca y A. Fischer: “Para asegurar derechos sociales a las personas es necesario generar las condiciones para maximizar la creación de valor, y que eso permita financiar con realismo los consensos alcanzados en materia de derechos…”

Los llamados “movimientos sociales” han criticado ásperamente y cuestionado, mediante eslóganes, al sistema vigente de construcción social: cuestionan al modelo de generación de riqueza (“no al lucro”), a la tecnocracia (los problemas que tenemos son el resultado de las propuestas de los “técnicos”), a la meritocracia (los que alcanzan las posiciones altas “abusan”), a la democracia representativa (quienes la representan, los políticos, “no tienen prestigio ni legitimidad”) y a la Constitución (“es ilegítima de origen, no democrática y llena de cerrojos”).

Este diagnóstico, planteado en el poco sofisticado lenguaje del “blanco o negro”, sin adentrarse en las sutilezas y complejidades del comportamiento humano, se ha traducido en propuestas que buscan que Chile se transforme en una “democracia social de derechos”. En esa versión, la educación, la salud y la previsión son derechos sociales que el Estado debe garantizar de manera gratuita. Su financiamiento provendría de “los mayores impuestos que paguen los más ricos”.

(…)Esta disyuntiva está presente en las actuales discusiones en Chile sobre educación, salud y previsión, y si no se trata adecuadamente, nos puede llevar al absurdo, bastante común, de tener leyes que definen el derecho, pero sin los recursos necesarios para transformarlos en realidad (por ejemplo, el actual derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación). Si de todas maneras éstos se entregan, se producen los agudos problemas financieros que algunos países europeos están experimentando.

(…)Por otra parte, para generar la riqueza que permita hacer realidad los derechos que la sociedad acuerde garantizar es necesario utilizar el mejor sistema que se conoce para ello: la libre iniciativa de los individuos para producir bienes y servicios, motivados por la recompensa a la que pueden acceder, y con la flexibilidad para innovar en las más distintas formas y las facilidades para multiplicar el intercambio con todos los puntos del globo con las menores restricciones. Aunque eso genera desigualdad de ingresos y asimetrías de negociación, ellas pueden ser mitigadas mediante reglas claras y bien fiscalizadas. Es allí donde debe destinarse el esfuerzo del Estado.       Mario Conca    Álvaro Fischer 

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/06/21/12814/Derechos-sociales-Es-ese-el-camino.aspx

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