Debate sobre cambios a la Constitución

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Desde algunos sectores se han alzado voces que demandan una profunda reforma constitucional, o incluso, la convocatoria a una Asamblea Constituyente para sustituir íntegramente la Carta Fundamental, haciendo de este tema uno de los más trascendentes en discusión durante la campaña presidencial de este año(…)

(…) Aparentemente, buscando ponerse en sintonía con los grupos que promueven este tipo de cambios -fenómeno que es frecuente en escenarios de primarias y voto voluntario- la candidata PS-PPD anunció hace poco la formación de una comisión con el propósito de estudiar eventuales cambios a la Constitución. Uno de los integrantes de ese ente ha señalado que el cambio constitucional debe hacerse “por las buenas o por las malas”, afirmando que la actual Carta Fundamental carece de toda legitimidad, y sugiere una paradójica voluntad de pasar por alto la institucionalidad para crear una nueva.

Los textos constitucionales deben reflejar consensos amplios de la sociedad, y eso es lo que explica que en muchísimos países los requisitos para reformarlos sean elevados en términos de quórum parlamentario, tal como ocurre en Chile, u otras exigencias. Aunque algunos sectores no quieran reconocerlo ahora y señalen una insuficiencia democrática de origen de la actual Constitución Política, dicho consenso se desprende claramente de las amplias reformas introducidas en 1989, luego de una intensa negociación política, y también en 2005, cuando el Presidente de la época incluso puso su firma al texto reformado en señal de acuerdo y aval de sus contenidos.

Pretender que es posible impulsar cambios que ignoren los mecanismos contemplados en la propia Constitución para su reforma equivale a ponerse fuera de la legalidad, cuestión que ha sido adecuadamente definida por un senador socialista como “fumar opio”, y a tomar un atajo peligroso que conduce a un resultado predecible, pues es el que sufren hoy varios países de la región donde las libertades civiles se ven constantemente atropelladas por gobiernos populistas que concentran en sus manos una desmesurada cantidad de atribuciones.

(…) El debate abierto y la presentación de propuestas de diverso orden sobre una variedad de temas son inherentes a todo proceso eleccionario, el cual se ve enriquecido por el intercambio de ideas. Es necesario, sin embargo, que los proyectos y los discursos de las candidaturas que los impulsan sean respetuosos del ordenamiento vigente, en especial cuando se ponen en juego las reglas básicas que rigen la convivencia de la sociedad, evitando dar pábulo a posiciones radicales que sólo generan inestabilidad y confrontación.

http://diario.latercera.com/2013/05/05/01/contenido/opinion/11-136059-9-debate-sobre-cambios–a-la-constitucion.shtml

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