Chile cambió y se va a hacer más difícil gobernar para cualquier presidente”

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“Sé que mi figura y el programa pueden concitar grandes expectativas”, dice Michelle Bachelet, aunque asegura que “yo jamás he hecho ofertones”. A menos de una semana de haberse convertido en la candidata única de la Nueva Mayoría, reafirma sus tres principales compromisos, habla de los cambios en el país, de la convivencia DC-PC dentro de su comando y de su relación con el abanderado del oficialismo, Pablo Longueira.                                                            por Cristián Bofill y Christian Rendic

(…) ¿Es la clase media?

Es una economía que efectivamente se refleje en mayores condiciones de vida para la gente más pobre y para la clase media. Hay cosas que han pasado, por ejemplo, en las pensiones, donde la promesa de tasas de reemplazo de 70%, 80% de los salarios no se cumplió. Tenemos gente de clase media que ganaba un millón 300 mil pesos y al jubilarse, después de 30 o 35 años, sacan pensiones de $ 280 mil, $ 320 mil. Entonces, yo creo que no basta con las figuras macro… si no se traducen y reflejan finalmente en la vida de las personas, no producen aplausos. Lo segundo es que no basta con tener empleo si no es un empleo con salario medianamente adecuado, si no es un empleo digno y decente, con contratos, con relaciones laborales adecuadas. Es indispensable que haya crecimiento económico y empleo, pero se requiere mucho, se requiere política de protección social, se requiere que las políticas tengan en el centro las personas. Y que los sistemas se adapten a las personas y no las personas a los sistemas. Ésa es una gran lección que yo saqué del Transantiago.

Ejes programáticos

(…) ¿Cuáles?

El tema de la desigualdad es uno de los más importantes y siento que ése es un diagnóstico muy compartido por el pacto. Me refiero a los partidos, pero también a los independientes, que fueron la gran mayoría (…). Diría que el país siente que Chile sigue avanzando y creciendo y que eso es bueno, pero también que se puede mucho más. Esa mirada es compartida, por lo tanto, no me parece a mí que haya un cambio. Planteé a lo largo de todo Chile que era necesario derrotar la desigualdad con todas sus caras: socioeconómica, educacional, descentralización territorial, de género, pueblos originarios, diversidad sexual… Eso es lo que apoya finalmente esa gente que me apoya a mí. Pero también está en la esencia de lo planteado por los otros candidatos, y eso se mantiene.

Mantiene sus tres ejes principales…

Tres grandes prioridades, más allá de que no son las únicas. La necesidad de una reforma educacional profunda, de una reforma tributaria que financie esas y otras tareas de protección social y que incluya equidad tributaria, y una nueva Constitución, que nos represente a todos. Ésa ha sido la línea que he planteado a lo largo de Chile y hay un acuerdo completo. Además, hay que seguir desarrollando otros lineamientos. Tenemos propuestas de 35 comisiones y el tema ahora es cómo se integran todas las fuerzas que estaban representadas en el pacto en esta nueva etapa, tanto en la estructura de comando como por cierto, en los lineamientos programáticos. Habrá ahí, como ya lo hubo, distintas opciones. A mí se me presentaron varias y yo fui la que dije, ‘bueno, esta es la opción, por aquí nos vamos’, porque eso es lo que corresponde. Cuando uno decide ser candidata y va a ser quien represente al país, uno debe poner el acento, la priorización, el tono.(…)

¿Cómo va a conciliar la convivencia DC-PC?

Están todos de acuerdo respecto de las grandes prioridades. Siempre se pueden encontrar áreas donde hay diferencias de concepto y de análisis político o económico. Pero eso pasa al interior de un partido también. Aquí no hay que aterrarse, son partidos serios, con representación, con experiencia y responsabilidad. Si alguno tiene dificultades en cuanto a temáticas, entre ellos las resolverán, pero yo voy a ser la que va a tomar la decisión, la que va a definir los énfasis del programa.

¿Usted cree que las diferencias entre la DC y el PC no son tan de fondo, entonces?

Hay temas en que efectivamente tienen diferencias importantes, pero yo personalmente soy una convencida de que en democracia tenemos que ser capaces de identificar lo que nos une, y si es mucho más que lo que nos separa, buscar cómo se trabajan los acuerdos.

En una campaña de primarias se compite por un electorado común. Ahora debe buscar un voto más moderado, de centro, más independiente. ¿Cómo pretende abordar a ese elector?

Quiero decir que hay un tremendo apoyo a las reformas que estoy planteando. Para algunos puede parecer que la Constitución es algo muy lejano, pero cuando explico por qué para que funcione la reforma educacional es necesario cambiar la Constitución, la gente se da cuenta de que es algo importante. A mis actos de campaña no van puros militantes, sino gente independiente en su gran mayoría, y están de acuerdo con que son tareas fundamentales. El programa que hemos estado planteando es un programa que perfectamente representa a una amplia mayoría.

Lo bueno y lo malo de Chile

Usted ha dicho que no se ha izquierdizado, ¿es el país el que se ha izquierdizado?

Creo que el país tiene desafíos que tienen que ver con lo que la centroizquierda siempre ha representado y es enfrentar la desigualdad. Este país ha progresado y tiene cosas súper buenas, la gente conoce y respeta a Chile, pero tiene una herida profunda que es la desigualdad, y esa desigualdad está ligada a que Chile puede más. Si estamos tan bien en la economía, entonces, ¿por qué seguimos con estas diferencias tan grandes? Yo no he hecho un giro ni a la izquierda ni a la derecha, sino un giro ciudadano.

Había diferencias con sus contrincantes, como el instrumento para cambiar la Constitución y la gratuidad universal en la educación. Respecto de esto, ¿por qué cambió y dejó de creer que era regresivo?

Dije que era regresivo porque me refería al sistema actual de financiamiento de la educación, que es por el impuesto general. Cuando se hace sobre impuestos generales, el que tiene más puede pagar y el que tiene menos no paga. Porque hoy día el sistema tributario es regresivo. Se ha visto que después que pagan impuestos no se genera mayor equidad.

Aunque paguen más impuestos, el Estado tiene recursos limitados.

Aquí estaría pagándose a través de ese impuesto. La solidaridad se estaría logrando y la progresividad también, porque quienes tienen más pagan los impuestos que tienen que pagar y pagan más que los que tienen menos (…). Ahora, la gratuidad es para los estudiantes… para que las universidades reciban recursos van a tener que firmar un convenio con el ministerio, que va a fijar un arancel fijo y no variable, como ahora. Deben ser universidades acreditadas, sin fines de lucro -como establece la ley- y eso tiene que asegurarse. Van a tener que firmar un convenio en el cual se garantiza el mismo arancel para todos si es que quiere recibir el dinero del Estado para que los estudiantes puedan estudiar gratis.

¿Va a quedar una diferencia del arancel que las universidades cobren al alumno?

No. Una universidad podría decidir no entrar en el convenio, pero el Estado no le va a pasar un peso. Sí le va a pasar recursos a todas las universidades, institutos técnicos y CFP que se comprometan con reglas como arancel fijo igual para todos, en el contexto de acreditación obligatoria y fin al lucro efectivo en todo el sistema universitario.

En cuanto a la reforma constitucional, ¿dejó de lado la idea de la asamblea constituyente?

Nunca hablé de un mecanismo. ¡Nunca! Dije que había pedido opciones y que no descartaba ninguna. No descartar no significa ir por ese mecanismo. Les pedí a los expertos que me entregaran opciones legítimas, basadas en la experiencia, en la tradición. Recibí cuatro. Obviamente, yo prefiero un cambio constitucional por las vías dentro del marco institucional. Creo que todos los cambios transformadores que Chile requiere tienen que hacerse con gobernabilidad democrática y dentro del marco institucional. Ahora, eso tiene un gran desafío, no sólo para un futuro presidente si yo soy electa, porque lo que va a pasar es que si el mundo parlamentario no va con los tiempos de lo que a la gente le está pasando, si no somos capaces de generar canales a esa expresión de la calle, la gente va a empezar a buscar otros mecanismos. Optar por un mecanismo institucional significa exigirle mucho más a ese marco institucional, de que responda a las necesidades de hoy.

¿Qué mecanismo le acomoda más?

He insistido en todos lados que optar por el mecanismo institucional exige muchas cosas: madurez de la clase política, seriedad, mirar el país en que estamos y hacerse cargo de lo que está pasando. Pero exige también hacer los esfuerzos máximos por obtener el mayor número de doblajes y esa es la apuesta que estamos haciendo ahora. Mirar cuál es el máximo número de doblajes en senadores y diputados, para avanzar en estas temáticas.

¿Podría precisar más la vía institucional?

Yo lo voy a decidir, pero no es un tema que creo que haya que decidir hoy. Por ahora, mi apuesta principal es generar la mayor fuerza política en el Parlamento.

¿Qué se debe cambiar de la Constitución?

Fundamentalmente, cambios políticos. Tenemos contemplada la discusión del régimen político. No hemos avanzado en mayor detalle, pero hay propuestas que piensan que el sistema debiera ser no tan presidencialista… Está, obviamente, el sistema binominal, que hay que cambiarlo por uno proporcional ajustado, probablemente.

¿Le gusta el uninominal?

Se requiere un poco más que eso, la posibilidad de elegir entre más personas.

Expectativas

¿Qué siente cuando ve las grandes expectativas que ha generado, ante casos como que la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, pierda 27 puntos en tres semanas? Usted está proponiendo cambios estructurales y la gente se genera altas expectativas, lo que hoy hace que para los presidentes sea muy difícil gobernar.

¿No teme que le pase algo parecido?

Hay un malestar global. Uno lo ha visto en España, en la plaza Tahir, en Wall Street, en América Latina. Hay gente que siente que los modelos de desarrollo han permitido cosas importantes, pero que todavía se enfrenta con el tema de la desigualdad y con un gran descontento con la política y las estructuras de la institucionalidad. Yo sé que mi figura y el programa pueden concitar grandes expectativas. Sin embargo, lugar al que he ido he dicho que estas son las prioridades, pero que no basta con la voluntad mía, sino que se requiere la fuerza que permita que estos cambios se concreten y que es esencial elegir parlamentarios que se la jueguen.(…)

http://diario.latercera.com/2013/07/06/01/contenido/reportajes/25-140914-9-chile-cambio-y-se-va-a-hacer-mas-dificil-gobernar-para-cualquier-presidente.shtml

 

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