A la captura del indeciso

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Claudio Fuentes, director Instituto de Investigación de Ciencia

(…) Pero la noticia no está en el triunfo de Michelle Bachelet -que era esperado- sino en la derrota que experimentó la Democracia Cristiana. Resultaba poco probable que un independiente como Andrés Velasco pudiese vencer a un partido tradicional y territorialmente establecido como la DC. Fueron pocos votos los de Velasco, es verdad. Pero lo realmente sorprendente fue la baja capacidad movilizadora de la DC, que sólo logró superar por unos miles de votos el total de militantes que tiene a nivel nacional.

Este escenario le acarreará seguramente costos políticos internos a la actual directiva de la Democracia Cristiana. Alguien les pasará la cuenta. Pero Michelle Bachelet sabe que necesita a la DC y a un importante votante de centro.

La campaña requerirá de un trabajo territorial que incluye a parlamentarios, alcaldes y concejales DC. Por lo tanto, es muy probable que los discursos de unidad y trabajo conjunto resurjan rápidamente en la Nueva Mayoría. Andrés Velasco, en tanto, queda en una posición expectante para unirse a la candidatura de Bachelet ya sea como movimiento o a partir de su equipo de trabajo. Mientras el aporte de la DC será territorial, Velasco podrá aportar con equipos técnicos de trabajo. Seguramente Velasco preparará su eslogan para el 2018.

En la Alianza, Pablo Longueira aparecía como ganador con una leve ventaja. Se trata de un escenario altamente complejo. Primero, porque la coalición de gobierno no pudo movilizar a un número significativo de adherentes. La meta de la Alianza de equiparar a la Nueva Mayoría en términos de votación era ilusoria. Pero adicionalmente, el resultado muestra a una coalición con dos almas, dividida y sin un liderazgo claro y definido. No es lo mismo una candidata que marca una distancia de cerca de un millón de votos respecto de sus competidores, que otros que se distancian por unos miles de votos.

Lo que vendrá será un escenario esperable en ambientes posprimarias. Longueira tendrá que transformarse en un candidato centrista si quiere llegar a La Moneda. Su principal problema será la credibilidad en ese tránsito a un candidato moderado y de centro.

Por su parte, la Nueva Mayoría deberá establecer una hoja de ruta que combine cambio social con certidumbres para el votante de centro.

La Alianza demonizará a la coalición opositora. En tanto, la coalición de la Nueva Mayoría intentará armonizar un arcoíris desde el centro liberal al Partido Comunista. Todos, a partir de ahora, buscando a un escéptico votante indeciso.

http://diario.latercera.com/2013/07/01/01/contenido/opinion/11-140610-9-a-la-captura-del-indeciso.shtml

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