¿Tareas sí o tareas no?

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Estimado radioyente:

¿Se imagina Ud. a un carabinero a la salida de un colegio deteniendo a los profesores que mandaron tareas para la casa a los estudiantes?

¿Se imagina la cantidad de alumnos “flojos” que denunciarán a sus profesores por haber cometido el “delito” de mandarles tareas?

¿Se imagina lo contentos que estarán muchos niños sin nada más que hacer en la tarde que ver “tele” y jugar con sus equipos “inteligentes”?

Todo esto podrá pasar a ser una mala realidad si se aprueba el proyecto de ley presentado por varios senadores del PS y PPD, que intenta prohibir que los alumnos lleven tareas para la casa.

De acuerdo al texto del proyecto, los referidos senadores consideran, en el inciso 3° “que, padres e hijos, cansados ya de una larga jornada en el trabajo, comienzan con una batalla´’ agotadora por terminar con las tareas, preparar trabajos, estudiar para las pruebas, etc., lo que suele darse en un contexto relacional de molestia recíproca (…). Se descuidan otras áreas de la vida necesarias para un desarrollo infanto-juvenil saludable tales como el cultivo de los vínculos más cercanos con la familia y amigos, el juego, los intereses personales, conocerse, descubrirse, entenderse; incluso por ciertos períodos de mayor exigencia se descuidan los hábitos de sueño y de alimentación.

Y en el inciso 4° del proyecto, los legisladores consideran que “los estudiantes no concluyen sus deberes en la escuela, y lo que es peor, después de estar ocho horas en el colegio, llegan a sus casas con muchas labores escolares”, lo que según ellos sirve apenas como “reforzador de contenidos” y no “propende a la autonomía del estudiante”. Y, en un jergón ideológico incomprensible para las personas de sentido común, los senadores reclaman que, en lugar de tareas, debería al contrario realizarse una “modificación paradigmática” de la educación pasando de una “perspectiva conductista” (o sea, que buscar formar el carácter y la conducta), hacia lo que llaman de “constructivismo”, que debe ser algo así como que el estudiante se autoconstruya en su casa divirtiéndose con sus papás, sin que ellos ni los profesores los orienten o los corrijan.

¿Es verdadero el presupuesto sobre el cual se basa el Proyecto?

Oigamos la voz de una experta en la materia, Sra. Lily Ariztía quien dirige las famosas “Escuelas Matte”,  que tiene a su cargo cerca de 20.000 alumnos en una vasta red de 17 colegios que agrupa a familias de bajos recursos y que constituye una de las instituciones más antiguas del país,  que ha permitido que un gran número de chilenos se eduquen y se desarrollen en el amor a la excelencia, al trabajo bien hecho y a la disciplina.

La Sra. Ariztía dio a conocer la opinión de esa red de colegios, la semana pasada,  en un importante diario de Santiago. De acuerdo a ella, el proyecto de ley “Es un nuevo agravio para los profesores; otra vez se desprecian su trabajo y su criterio”.

Divulgamos a continuación las preguntas formuladas por el periódico y las importantes respuestas de esta experta en la materia, por considerar que el tema tiene estrecha relación con la familia y con las preocupaciones de los padres, pues es a ellos que en primer lugar le corresponde el papel de educadores.

***

-¿Qué características debe tener una tarea que a usted le parezca válida?

“Una tarea es un encargo del profesor a sus alumnos para que vayan más allá en su conocimiento o para que ejerciten algo. No debiera suponer más de una hora de trabajo en la casa, y siempre en autonomía; vale decir, un niño la debiera poder hacer por sí solo. No puede ser que las tareas las hagan los papás. Y si un padre ve que tiene que hacerlas él, debe dar cuenta al colegio y no seguir haciéndolas”.

-Quienes están en contra de las tareas piensan que estas son asimilables a las horas extras en el trabajo.

“No estoy de acuerdo. Un trabajo tiene una hora de entrada y una de salida. El saber y la adquisición de conocimiento no tienen hora. Cuando un profesor trata una materia con un alumno, lo que hace es abrir ante él una infinidad de intereses. Interrogantes que no tienen fin. Cuando se termina el trabajo de sala, se abre una ventana a la curiosidad. Es eso lo que termina de formar a un niño”.

-¿Legislar, entonces, a su juicio, limitaría la autonomía de trabajo de los colegios que lo están haciendo bien?

“Así es. Afecta la libertad de los profesores, y una vez más se desprecian su trabajo y su criterio. Es un nuevo agravio, por lo tanto, a través del cual se hace tabla rasa con los profesores. ¿Por qué vamos a legislar por un puñado de experiencias negativas? Generando, además, en el país una discusión banal y un daño social grave que puede ser irreparable. Es terrible esto, porque atenta contra la libertad del profesor de poder invitar, incitar, convidar a sus alumnos a conocer y a adquirir conocimientos fuera del aula.

-Otra pregunta que surge es que, si se legisla, ¿cómo se va a vigilar al establecimiento y quiénes serían los denunciantes?

“Eso es muy claro. Los apoderados y los niños serían los denunciantes, lo que provocará un enfrentamiento continuo entre las partes. Y ahí está también la Superintendencia, que recibe denuncias sin discriminar en primera instancia. Esto es un nuevo intento de alteración del rol de la autoridad e, insisto, una vez más al profesor se lo desprecia”.

-¿Está de acuerdo con que el hecho de que hacer o no tareas escolares aumenta las desigualdades sociales?

“Por supuesto, aumentará la brecha. Porque los colegios particulares pagados que no tienen cultura restrictiva darán tareas a sus niños y estos saldrán más preparados. Si los padres ven que sus niños llegan a la casa y no hacen nada, se ocuparán de que sí hagan algo: que tengan clases con un profesor particular, que vayan a talleres, que estudien idiomas. Porque saben que es muy difícil entrar a las buenas universidades y que para eso hay que estudiar mucho. Y los padres que no puedan pagar eso verán cómo sus niños llegan a casa y se quedan sin hacer nada o pegados al game boy “.

-Pero también tenemos a muchos niños de primaria que no pueden pasar la tarde con sus padres para que los ayuden en las tareas. Eso también aumenta la brecha.

“Sí, pero eso es una brecha que no se puede corregir así como así. En ningún caso se corregirá no dando tareas. Además, la idea es que los padres no hagan las tareas de sus hijos. Esto también afecta al uso del tiempo libre de niños en situación de pobreza. Si el niño no tiene una actividad que desarrollar cuando llegue a su casa, lo más probable es que salga a la calle no a jugar, sino a contaminarse con situaciones complicadas del ambiente”.

”¿Cómo va a rendir en la universidad un niño que no hizo nunca tareas o que nunca estudió en su casa? En la carrera que sea, hoy los alumnos llegan a su casa a estudiar y hasta altas horas de la noche”.

¿Por qué vamos a legislar por un puñado de experiencias negativas? Generando, además, en el país una discusión banal y un daño social grave”.

”Los colegios particulares pagados que no tienen cultura restrictiva darán tareas a sus niños y estos saldrán más preparados”.

Hasta aquí la opinión de la Sra. Lily Ariztía. Sin embargo ella no está sola en su posición. El tesorero del actual colegio  de profesores, Sr. Juan Soto, también sostiene que “aprobar este proyecto sería un nuevo ejemplo de legalismo, tan utilizado en Chile que cree que sobrevalora la norma jurídica en desmedro del civismo, criterio y profesionalismo de las personas”.

En resumidas cuentas, ni los profesores ni los padres de familia fueron debidamente consultados para la elaboración del referido proyecto. Bastó el griterío de algunos alumnos y la protesta de otros tantos apoderados, para que los políticos presentaran un proyecto que enyesa al profesor y lo puede transformar en un potencial delincuente.

La enorme abstención de las últimas elecciones comunales indica bien el descontento del Chile real con el Chile aparente, ese que sale en la televisión y que cada vez representa menos a la mayor parte de las familias chilenas.

La moraleja de la situación es la necesidad de que los padres  y los profesores hagan sentir su descontento con la clase política que perjudica su rol de formadores. Pero que esa manifestación no se haga sentir sólo por la abstención de concurrir a las urnas. Si no que ella sea permanente y cada vez que sus intereses de formadores  sean lesionados.

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Gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir en wwwaccionafilia.org

Hasta lo próxima semana en esta misma SU emisora, en otro programa de “La crónica de Acción Familia”.

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