Silencio de las feministas delante de explotación de menores de edad

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Estimado radioyete:

“Eran niños”, me decía el cuidador de la Iglesia San Francisco de Borja, mientras regaba un resto de pasto que no había sido calcinado por el incendio provocado hace algunas semanas.

En efecto, quienes han podido ver más de cerca a los integrantes de la “primera línea” y a los promotores de la violencia callejera en el centro de Santiago y en todas las ciudades del País, se sorprenden con la baja edad de sus participantes.

Hace poco tiempo fue ampliamente rechazada la utilización de la figura de un niño en Arica disparando contra el Presidente de la República, virilizada por el diputado comunista Gutiérrez.

Han sido niños quienes se han tomado colegios, incendiado sus instalaciones, amedrentado al cuerpo docente, etc.

Fueron niños los primeros en saltar las vallas del Metro e iniciar las fatídicas asonadas de violencia que no se detienen hasta la fecha.

Surge entonces una pregunta obvia. ¿Cómo puede ser que personas de tan corta edad protagonicen hechos tan alejados de lo que le es propio a su edad?

Comencemos por precisar qué es lo propio a la mentalidad de los niños. Todos fuimos niños –con mayor o menor distancia de tiempo- y recordamos nuestros anhelos, inquietudes, carencias y deseos.

Lo propio del niño es ver las cosas por su lado perfecto. Ellos confunden con facilidad la visión ideal que tienen con la realidad que ven al frente. Para ellos una bonita fruta será siempre sabrosa y una sonrisa será siempre cariñosa y franca. Sus padres, serán siempre super padres, querrán vestir el uniforme de carabinero, bombero o militar cuando sean grandes porque les parece que hace parte de la perfección.

Ahí se encuentra el lado bueno y al mismo tiempo débil del niño. La educación cuidadosa de los padres consiste en no defraudarlos en sus buenos anhelos y prepararlos para ir percibiendo paulatinamente que las apariencias no responden siempre a la realidad.

De ese modo, el niño ingenuo podrá pasar a ser un joven idealista que abrace -con decisión y convicción- nobles causas a las cuales consagrará la fuerza de su edad.

Este es el proceso bueno y natural del crecimiento de los niños. Romper este proceso, torciendo o envenenando la conciencia de los niños es tan perverso que Nuestro Señor utilizó contra quienes lo hicieran, una de sus más severas admoniciones:

” AY  DE AQUEL QUE HAGA PECAR A UNO DE ESTOS INOCENTES  QUE CREEN  EN MI ,  MÁS  LE VALDRÍA QUE SE  ATASE  UNA PIEDRA  DE MOLINO  AL CUELLO  Y SE  LANZASE  AL MAR  ” Mateo 18, 6

Precisamente eso ocurrió la semana pasada con tres empresas que publicitaron ropa de niños en actitudes y poses eróticas.

Las empresas en cuestión fueron la fábrica de calcetines Monarch, la de camisetas y ropa interior Mota, y la tienda Falabella que en su catálogo publicó las fotografías con esas imágenes.

El hecho produjo un rechazo generalizado. Padres de familia, psicólogos, asociaciones de protección de la infancia, etc. se manifestaron en completo rechazo de la propaganda. El Consejo de autorregulación y ética publicitaria (CONAR) también manifestó su desaprobación de la propaganda en cuestión.

Finalmente Monarch terminó pidiendo disculpas por los afiches y retirándolos de la vía pública, semejante actitud tomó la firma Falabella. De la fábrica Mota no hubo declaración, pero en su página web no se encuentran reproducidas las imágenes cuestionadas.

¿Qué relación tiene este hecho con la participación de hechos de violencia por parte de tantos menores de edad?

Mucho más de lo que a primera vista se piensa.

El niño que, como vimos, tiende por su naturaleza a ver un mundo ideal, se siente agredido por las imágenes que esa propaganda exhibe. Su mundo ideal se desvanece como un helado al sol, y le parece otro mundo, sórdido y al mismo tiempo nuevo, que los invita a abandonar esos ideales, asumiendo las actitudes rebeldes de los niños que se fotografían en esas posiciones.

Antes de pasar a ser un subversivo que incendia, roba o quema, él ya es solicitado a quemar e incendiar su mundo interior. Y si él no hace un esfuerzo, muy difícil a su edad, él se dejará arrastrar hacia todo aquello que niegue el orden, la limpieza, la pureza y el respeto. En una palabra, será un subversivo latente.

Para pasar a ser un subversivo patente bastará la invitación de un amigo o un momento de ocio que quiera transformarlo en adrenalina contra los carabineros.

En resumen, si la colusión de las empresas para aumentar sus ganancias de modo ilegal produjo una viva reacción de parte de los consumidores, mucho mayor indignación deben producir estos hechos, de los cuales los citados no son sino un ejemplo. Los primeros lucran, robando el patrimonio de los particulares. Los segundos robando la inocencia de los niños.

Le pedimos no dejar pasar ninguna oportunidad para manifestar su queja cuando vea situaciones de éstas. La directora del Conar, Sra. Maribel Vidal, manifestó que todos los días viernes revisan las quejas de particulares llegadas al portal de la entidad: https://www.conar.cl/

Porque una cosa es segura, no serán las “feministas” las que protestarán por la explotación de esas menores de edad. Ellas, que sepamos se han mantenido en estricto silencio delante del abuso propagandístico contra niñas menores de edad.

Quizá están demasiado ocupadas preparando su manifestación para el próximo 8 de marzo, para tener tiempo de ocuparse con pequeñeces de este tipo.

Pero, la autenticidad de una causa se verifica cuando quienes se dicen preocupadas con la dignidad de la mujer, no dejan pasar ni la más mínima ocasión para defenderla. Esta omisión, en medio de una polémica nacional, deja en claro que las preocupaciones feministas están muy lejos de la dignidad cristiana y púdica del cuerpo de la mujer.

Baste ver cómo ellas se presentan en sus performances para constatar que más que la dignidad de la mujer, se trata de la liberación de la mujer. Liberación de su rol de esposa y de madre.

No es así que se forma una nación. Al contrario, estos hechos nos demuestran precisamente la intención de destruir las raíces cristianas de Chile.

Para finalizar le recomendamos, estimado oyente no dejar pasar ninguna oportunidad de una propaganda obscena que a Ud. le parezca que atenta contra las normas del pudor y las buenas costumbres, para manifestar su queja al Consejo de autoregulación y ética publicitaria Conar.

Le recuerdo que lo puede hacer a través del portal https://www.conar.cl/

Gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir semana a semana en este mismo dial de SU emisora.

 

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