¿Qué pensar de la Reforma Constitucional para eliminar la Patria Potestad?

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Estimado radioyente:

Ciertamente Ud. oyó hablar del Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el diputado del Partido socialista, Marcelo Díaz para limitar el ejercicio de la patria potestad de los padres de familia y conceder derechos progresivos de autonomía a los menores de edad.

La iniciativa en cuestión ha levantado bastante polvareda en la prensa y en los medios políticos del País.

Uno de los que se pronunció al respecto fue el diputado RN por los Ángeles, Cristóbal Urruticoechea asegurando que este proyecto contraviene el derecho que tienen los papás de educar en forma preferente a sus hijos.

De acuerdo al parlamentario, “Este proyecto contraviene el derecho que tienen los papas de educar de forma preferente a sus hijos, en países como España y Argentina se ha interpretado como una consagración de plena autonomía jurídica, incluyendo la capacidad de imponerse a las directrices de sus padres que sean contrarias a su supuesta autonomía. Este proyecto podría traer consecuencias realmente nefastas para la educación que los padres le quieran dar a sus hijos”, expresó el diputado.

Agregando que “en virtud de esta autonomía progresiva mal entendida, los niños y adolescentes podrían cambiarse de sexo, hacerse un tatuaje, pedir que se les administre la eutanasia, o solicitar que se les practique un aborto, aun cuando sus padres estén en contra”.

Urruticoechea complementó señalando que el proyecto se contrapone con instituciones jurídicas propias del Derecho Civil como la patria potestad o cómo la capacidad para ejercer un derecho.

 

Así como el proyecto encontró detractores a nivel político, también existen en la comunidad y se han hecho manifestar a través de una campaña por redes sociales donde se insta a las familias a informarse del tema.

A su vez la ministra vocera, Cecilia Pérez, abordó la reforma constitucional impulsada por la oposición, manifestando al respecto que: “Nunca vamos a estar de acuerdo. Como Gobierno tenemos una postura muy clara: Creemos en los padres, creemos en el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, son ellos los que más quieren a sus hijos, los que más se preocupan de sus hijos, los que saben lo que necesitan y a lo que aspiran sus hijos”.

Según consignó Emol, el avance de la iniciativa impulsada por el diputado Marcelo Díaz (PS) en el Congreso, donde está en condiciones de ser votada por la sala de la Cámara Baja, encendió las alarmas en La Moneda, luego de que el legislador asegurara que la medida contó con el respaldo del ministro Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel.

Respecto del tema y de la polémica suscitada seguramente Ud. querrá contar con elementos de juicio serios que le permitan tomar una posición más allá de las declaraciones políticas.

Por esta razón queremos darle lo que establece el Catecismo Universal de la Iglesia Católica al respecto del IV Mandamiento de la Ley de Dios: “Honrar padre y madre”. ¿Cuál es la extensión y el sentido de esta palabra “honrarás”? ¿Qué relación tiene con la debida obediencia?

Es lo que pasamos a transmitir.

Con relación a los “Deberes de los Hijos” el Catecismo establece que:

“El respeto a los padres (piedad filial) está hecho de gratitud para quienes, mediante el don de la vida, su amor y su trabajo, han traído sus hijos al mundo y les han ayudado a crecer en estatura, en sabiduría y en gracia. “Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?” (Si 7, 27-28).

“ El respeto filial se expresa en la docilidad y la obediencia verdaderas. “Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre […] en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar” (Pr 6, 20-22). “El hijo sabio ama la instrucción, el arrogante no escucha la reprensión” (Pr 13, 1).

 

“Mientras vive en el domicilio de sus padres, el hijo debe obedecer a todo lo que éstos dispongan para su bien o el de la familia. “Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor” (Col 3, 20; cf Ef 6, 1). Los niños deben obedecer también las prescripciones razonables de sus educadores y de todos aquellos a quienes sus padres los han confiado. Pero si el niño está persuadido en conciencia de que es moralmente malo obedecer esa orden, no debe seguirla.

 

“Cuando se hacen mayores, los hijos deben seguir respetando a sus padres. Deben prevenir sus deseos, solicitar dócilmente sus consejos y aceptar sus amonestaciones justificadas. La obediencia a los padres cesa con la emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, el cual permanece para siempre. Este, en efecto, tiene su raíz en el temor de Dios, uno de los dones del Espíritu Santo.

 

“El cuarto mandamiento recuerda a los hijos mayores de edad sus responsabilidades para con los padres. En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento. Jesús recuerda este deber de gratitud (cf Mc 7, 10-12).

 

«El Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre sobre su prole. Quien honra a su padre expía sus pecados; como el que atesora es quien da gloria a su madre. Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado. Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre» (Si 3, 2-6).

 

«Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor […] Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre» (Si 3, 12-13.16).

 

“El respeto filial favorece la armonía de toda la vida familiar; atañe también a las relaciones entre hermanos y hermanas. El respeto a los padres irradia en todo el ambiente familiar. “Corona de los ancianos son los hijos de los hijos” (Pr 17, 6). “[Soportaos] unos a otros en la caridad, en toda humildad, dulzura y paciencia” (Ef 4, 2).

 

“Los cristianos están obligados a una especial gratitud para con aquellos de quienes recibieron el don de la fe, la gracia del bautismo y la vida en la Iglesia. Puede tratarse de los padres, de otros miembros de la familia, de los abuelos, de los pastores, de los catequistas, de otros maestros o amigos. “Evoco el recuerdo […] de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti” (2 Tm 1, 5)”.

Hasta aquí las citas textuales sacadas del Catecismo Universal de la Iglesia Católica.

Como Ud. puede ver, estimado radioyente, el Catecismo es claro al respecto. Existe un derecho primero de los padres y un deber de los hijos. El primero consiste en educarlos y el segundo en obedecerles. Todo lo demás no deja de producir una verdadera subversión al interior de la más natural y sagrada de las instituciones humanas: La Familia.

Por lo anterior, el proyecto es malo y perjudicial para la familia y por lo tanto para toda la sociedad.

En conclusión debe ser rechazado.

Muchas gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir semana a semana en esta SU emisora o a través de nuestra página web wwwcredochile.cl

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