¿Inhibición de Carabineros?

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Estimado radioyente:

El alevoso asesinato por asfixia del empleado Municipal, Sr. Eduardo Lara (q.e.p.d.) víctima de los desmanes de agitadores que se dicen estudiantes, mientras se desarrollaba la lectura del Mensaje Presidencial el pasado 21 de mayo, dejó un sabor amargo a todo el País.

Estoy seguro de que también Ud. debe recordar los hechos con verdadero espanto. Un padre de familia y abuelo que es cobardemente asesinado en el cumplimiento de su deber, mientras una horda furiosa rompe las puertas y pone fuego al inmueble donde él trabajaba.

Esta sensación de amargura no se debió sólo al hecho de ver una víctima más de la violencia callejera;  lamentablemente la población se está insensibilizando delante de estos homicidios. Lo que sí  produjo honda preocupación fueron las declaraciones posteriores de la Presidenta Bachelet y del Director General de Carabineros, Bruno Villalobos para explicar lo ocurrido.

Ambas autoridades coincidieron en afirmar que Carabineros estaba “inhibido” en su misión de combatir la delincuencia. Cuando el propio Director de una institución celosa en el cumplimiento de su deber, como Carabineros, reconoce la existencia de una “inhibición” por parte de sus subordinados, suena un “gong” en el subconsciente colectivo a respecto de la inseguridad del País.

Naturalmente todos se preguntan: ¿Dónde estamos? ¿Adónde fuimos a parar? ¿Somos todavía un País civilizado y pacífico?

Según la ley que los constituye como cuerpo del Estado, Carabineros de Chile es  la “Institución policial técnica, de carácter militar, que integra la fuerza pública y existe para dar eficacia al derecho; su finalidad es garantizar y mantener el orden público y la seguridad pública interior en todo el territorio de la República …”

Como los Carabineros tienen el monopolio del empleo de la fuerza, si ellos se inhiben, ipso facto los perturbadores del orden y de la seguridad pública se desinhiben.  Esta es una ley fatal que no tiene excepciones.

Su comprobación empírica la vimos precisamente al día siguiente de las declaraciones formuladas por las referidas autoridades. Por primera vez, que se recuerde, y con total impunidad, un conjunto de delincuentes (la mitad de ellos tenían antecedentes penales) forzaron la guardia de Carabineros del Palacio de la Moneda y desplegaron un lienzo con sus consignas a favor de la gratuidad para la “enseñanza”.

¿Cuál fue la reacción de los “asaltados”, o sea del Gobierno? Se limitaron a declarar que la causa de los asaltantes era comprensible, pero que ella debía ser conducida dentro de los marcos del Congreso.  Es decir, los asaltantes no pasaban de ser “jóvenes idealistas”, talvez un poco exaltados, en el peor de los casos.  

¿Ud. cree que una declaración de este tipo, proferida por la máxima autoridad pública,  puede no “inhibir” a los funcionarios que se consagran, con riesgo de su integridad física, a la defensa de La Moneda?

Obviamente que sí. El espíritu de fortaleza de Carabineros, como de cualquier institución de bien público, necesita contar con el respaldo de quienes poseen la autoridad máxima de la Nación. Y para tal, que las autoridades, tanto del poder Ejecutivo cuanto del Judicial, cumplan con su parte en la misión de castigar el mal y premiar el bien.

Si Ud. transfiere este escenario a la Araucanía, se repite el mismo cuadro. El Intendente dice que los atentados a la propiedad pública y privada, a Iglesias y a buses, en carreteras y caminos secundarios, no pasa de “ladrones de madera” y, por lo tanto, no se debe combatir como una guerrilla incipiente.  Además,  de acuerdo con la interpretación gubernamental, la causa por la cual luchan los “mapuches” sería completamente justa, pues ellos no hacen sino recuperar sus derechos “territoriales”, etc. etc.

¿Cree Ud. que delante de estas declaraciones del representante del Presidente en la zona, puede un carabinero sentirse estimulado a cumplir con su deber?

¡Claro que no! Y es por esta razón que Monseñor Francisco Javier Stegmeir, Obispo de la Araucanía, declaró que en la zona se estaba viviendo como si no existiera el “estado de derecho”;  y él sabe lo que dice pues la diócesis ha sido varias veces víctimas de los llamados “pueblos originarios”.

Sin ir más lejos los desmanes se volvieron a repetir este pasado viernes 27 de mayo.

Los vecinos de la localidad de Licanco estaban sorprendidos por el humo en medio de la espesa neblina que había esa noche en Padre Las Casas, a la hora en que se dio la alarma de incendio en el Seminario Mayor San Fidel de la misma Diócesis de Villarrica. Eran las 5:30 de la mañana y las llamas eran tenues, pero consumían internamente dos de los cuatro pisos del edificio principal del recinto, que lleva dos años sin ser utilizado por la Diócesis de Villarrica por causa de una “toma” ilegal.

En el lugar, la investigación preliminar determinó que las llamas surgieron desde varios focos y en un sector había rastros de líquido acelerante, mientras que los muros se encontraban rayados con consignas alusivas a la libertad de mapuches en prisión, con la firma del grupo “Weichan Auka Mapu”, que se proclama como autónomo a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM).

Así, Ud. puede seguir recorriendo todos los escenarios de la vida pública y privada del País y constatará que nada queda a salvo cuando los que deben asegurar la permanencia del orden quedan “inhibidos” por la falta de apoyo de las autoridades públicas.  

Otro organismo que se ha dedicado a hostilizar la acción de los Carabineros en el cumplimiento legal de su cometido es el Instituto de Derechos Humanos, representado especialmente por su directora, Sra. Lorena Fries. Lo que cuesta creer es que, al mismo tiempo que ella se dedica a atacar a los Carabineros por supuestos maltratos en el cumplimiento de su misión represiva del crimen, ella es una desinhibida promotora del aborto, o sea de la tortura de los no nacidos con resultado de muerte.

¿Puede haber algo más contradictorio?

Con gente como la Sra. Fries ocupando cargos de responsabilidad, no hay condiciones para que quede a salvo integridad de nuestros auditores y la de sus familias,  pues los ladrones, al igual que los agitadores, también se envalentonan a medida  en que sienten un movimiento de inhibición por parte de quienes deben reprimirlos.

Por lo anterior le sugiero que Ud. se sume a los chilenos de orden que queremos una acción sin complejos y eficaz de Carabineros, ¡mándele su apoyo al General Bruno Villalobos, él también lo necesita!

http://apoyocarabineros.credochile.cl/

La discutida ley de control preventivo de identidad no pasa de un juego de niños delante de la situación social que hemos descrito. Las leyes pasan, las instituciones quedan. Pero cuando ellas pierden su identidad, fatalmente también dejan de existir.

Mande su apoyo a Carabineros ahora mismo!

http://apoyocarabineros.credochile.cl/

Muchas gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir en www.accionfamilia.org.

Nos volvemos a encontrar la próxima semana en esta SU emisora.

 

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