Los “derechos” del Niño Jesús

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Los derechos del Niño Dios

 

Estimado Radioyente:

Quizá Ud. recuerde que nuestro programa de la semana pasada fue un análisis del video realizado por la Directora de la oficina estatal de Protección de los Derechos de la Niñez, Patricia Muñoz y el incitamiento a los menores de edad a “evadir todos los torniquetes” para empoderarse.

Como estamos a una semana del nacimiento del Niño por excelencia, el Divino Niño Jesús, nos parece que podemos hacer una relación entre ambos comentarios: Los derechos del niño, de acuerdo a la Defensoría de la Niñez y el Nacimiento del Divino Niño en la gruta de Belén.

La justificación que la Directora de la repartición pública de los derechos de la niñez presentó para el video en cuestión fue que éste le daba “empoderamiento” a los niños. De acuerdo a su visión marxista de lucha de poderes, los niños deben ser “empoderados” delante de los padres, de los profesores, de las autoridades y de la sociedad en su conjunto. Sólo así ellos conseguirán vencer a las autoridades superiores y conquistar sus “derechos” de niños.

Contemplemos ahora al Niño Dios en su cuna de Belén. ¿Cuáles son sus “derechos”? En no tiene ni un techo para nacer y los alimentos para la Sagrada Familia son traídos como regalo por los pastores “de buena voluntad” que oyeron el cántico de los Ángeles.

Ese niño es la fuente de todos los poderes, pues siendo Dios humanado no hay qué ni quién pueda compararse a su perfección infinita.

Sin embargo, Él quiso hacerse obediente a Su Madre y a su padre adoptivo, San José, como el más humilde de los niños.

Hay en esta voluntaria dependencia del Ser infinito una sublime contradicción, una gran lección para los espíritus orgullosos. No podría un Dios haberse hecho más pequeño. Y no podía un niño pequeño hacerse más cercano a toda la humanidad.

Sí, atraídos por la estrella que los guiaba, también los Reyes del Oriente quisieron venir a adorarlo. Es decir, es un Niño, humilde y pequeño, pero adorados por los Reyes que le ofrecieron incienso, oro y mirra.

Un Dios que se hizo hombre y un Niño Dios que es adorado en su cuna por ricos y pobres. ¿No hay aquí ya una primera y enorme lección que nos entrega el Nacimiento del Niño Jesús?

Él no quiso exigir ningún “derecho”, ningún “empoderamiento”, pero bastó nacer que atrajo a todos a Sí.

Es lo propio de las almas virtuosas, de grandes cuanto de chicos. Ellos no exigen “empoderamientos” de ningún tipo, pues ellos no están pensando en sí mismos.

Ese Niño que está en el Pesebre vino a salvar a los hombres, y para cumplir su misión, Él no dudó en nacer en una gruta y en subir a la cruz y morir de la muerte más vil, reservada a los peores malhechores.

¿Puede haber algo más lejano de exigencias y reivindicaciones personales o de cualquier tipo? Lo propio del cristiano es la caridad, y ella consiste precisamente en el olvido de sí y en el amor de Dios.

Pero hay otro aspecto que nos pone de frente la contradicción de ese Niño de Belén, con los “derechos” del niño de la Defensoría de la niñez.

Todo lo que rodea al Niño en Belén es al mismo tiempo que extremadamente pobre, insondablemente puro. La Madre, María Santísima fue Virgen antes, durante y después del Parto virginal. Su esposo, San José es el varón casto que fue digno de ser escogido como padre adoptivo del más santo de los niños y Jefe de la Familia Sagrada por antonomasia.

Los pastores que se acercan reverentes a los pies del Niño Dios, son “hombres de buena voluntad”, personas que fueron dignas de recibir el anuncio celestial: “Hoy un Dios ha nacido entre vosotros”. Sus gestos de adoración y reverencia, que se contemplan en las figuras de todos los Pesebres, dejan ver que son trabajadores rudos pero con la dignidad de almas nobles.

Lo mismo debe decirse, y aún con más propiedad, para los Reyes Magos y su corte.

Existe en el Pesebre un perfume de pureza y nobleza que, se diría, hasta las ovejas y los camellos que transportaron a los Reyes están como que imbuidos de esa atmósfera.

Si Ud. tuve el disgusto de ver el famoso video de los niños que reclaman “derechos y empoderamiento” verá que todos sus gestos son sensuales, sus actitudes son groseras, sus posiciones innobles.

En su letra se expresa: “De pequeño no pude opinar / Nos callaban hasta en la cena / Religión u orientación sexual no eran temas que uno decidiera”, se escucha al inicio de “El llamado de la naturaleza”, “Ya se derrumbó toda esa falsa moral / Las pancartas lucen la demanda social / Siento que debes empoderarte y volar / Saltarse todos los torniquetes / Así el proceso constituyente tendrá fuerza, sentido y razón con tu voz”, canta Ilabaca en la última línea, en alusión a Manifiesto de Víctor Jara. “Marcha junto a tu estrella / Grita fuerte, tú puedes opinar / Que se vea esa bandera de igualdad / Con la frente en alto, el mundo hay que cambiar / Demanda tus derechos, late fuerte el pueblo original / El llamado de la naturaleza / El brillo de tu esencia nadie puede ignorar”, agrega la letra.

Si esos niños o quienes los instruyeron para hacer este video, hubieran recibido el anuncio de los ángeles del nacimiento de un Niño Dios, habrían dicho inmediatamente que no. Que no podía ser que un niño tan poderoso, como un Dios, quisiera nacer de un modo tan humilde como el de la Gruta de Belén.

Dirían que es una burla para sus derechos, que un niño deba ser humilde y puro. Ellos no irían ni comprenderían el ambiente de Belén.

Pero sí, entenderían las aprensiones del rey Herodes, quien preocupado de que un Dios viniese a quitarle su poder terreno, mandó decapitar a todos los niños nacidos en ese momento.

Los orgullosos se entienden entre sí. Es como la complicidad de los delincuentes. Todos conocen los movimientos de la avaricia y de la concupiscencia y conspiran juntos para la destrucción de la virtud y de los virtuosos, como del Niño de Belén.

Por el contrario, en el Niño sin “derechos” están comprendidos todos los auténticos derechos. El derecho de nacer, el derecho de tener padres, el derecho de ser educado por ellos, el derecho de practicar la verdadera religión. Y, por último, la más alta de todas las recompensas, contemplar eternamente a su Creador: “Venid a Mí, benditos de Mi padre”, nos dicen las Sagradas Escrituras.

Los “niños empoderados”, no tendrán derecho a nacer, pues mientras no nacen, según la protectora de la niñez, no son niños. No tendrán padre y madre, pues ella considera que lo que debe regir son los derechos sexuales, o sea el amor libre. Por eso mismo no tendrán padres que los eduquen ni religión que practicar.

¿Qué se puede esperar de niños “empoderados”, sino potenciales delincuentes que se les llama a “saltar torniquetes”

¿Y qué se puede esperar de los niños no “empoderados” que se dejan guiar por ese Niño que duerme sereno en la Noche de Paz, sino todos los heroísmos, todas las virtudes, los más altos ejemplos de la santidad?

Esta es la principal disyuntiva de la vida social. Y cuando un Estado promueve desde la tierna infancia el vicio de la “evasión”, está contribuyendo a desvirtuar a toda una generación, peor aún, el futuro de un País.

Hacemos votos para que en la próxima Navidad, tengamos muchos niños que se dejen maravillar y atraer por la suave presencia de ese Dios que se hizo tan humilde y al mismo tiempo tan adorable. Que sus hijos y nietos se encuentren entre éstos.

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