La necesidad de un Buen Consejo

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Estimado radioyente:

Cuando uno ve a las personas comprando números de lotería, muchas veces percibe que ellas creen que si se sacaran el Gordo, se les arreglarían todos los problemas de sus vidas.

Quizá alguno de nuestros oyentes haya visto un vecino o amigo comprado algún número y pensando de esa manera.

Sin embargo, por más que nos parezca importante obtener una buena cantidad de dinero para solucionar muchas de nuestras necesidades más apremiantes o para comprar productos que nuestras entradas habituales no nos permiten, hay una ayuda en la que pocos piensan y que nos es mucho más necesaria.

Esa ayuda consiste en ser bien orientado en la solución de nuestros problemas más acuciantes, económicos o de cualquier otra índole.  Porque lo más generalizado hoy en todas las instituciones y en la gran mayoría de las personas es precisamente la desorientación.

Muchas veces en la propia familia se percibe una gran desorientación. No se acierta a encontrar el norte que debe ordenar la vida en común, las relaciones entre los esposos, o entre los padres e hijos, o los hijos no saben qué camino seguir para encontrar su propio futuro. Ahora, si esa desorientación existe en la familia, que es la célula básica de la sociedad, con mayor razón existe en todas las otras instituciones que la conforman.

Es lo que estamos viendo permanentemente en las noticias de todos los días y que afecta desde la vida política hasta las cosas más pequeñas de la existencia diaria.

Siendo así, lo que nos es más necesario a todos, más que el gordo de la lotería, es un buen consejo que nos ordene, que nos ayude a encontrar nuestro propio rumbo, que nos de el deseo de seguirlo y que nos obtenga la fuerza de alcanzarlo.

Un buen Consejo, ¿quién nos podrá darlo si todos parecen estar afectados del mismo síndrome de la desorientación?

Precisamente el próximo 25 de abril, la Iglesia celebra la Fiesta de Nuestra Señora del Buen Consejo. Una antigua devoción que ha ayudado a grandes santos y a fieles en general a encontrar el camino que debían seguir en graves situaciones de confusión o de dudas.

Pocos chilenos sabemos que fue a Nuestra Señora del Buen Consejo que el Papa Juan pablo II confió, en el año de 1978, la mediación para resolver el problema limítrofe entre nuestro País y la Argentina que casi desembocó en una guerra fratricida por el canal del Beagle. Y la Virgen ayudó a encontrar una salida honorable para las dos partes.

Vale entonces la pena conocer mejor cómo nació la devoción a Nuestra Señora del Buen Consejo.

Para eso, nada mejor que reproducir aquí la  síntesis de la bella historia de la devoción  a Nuestra  Señora del Buen Consejo de Genazzano, publicada por el Profesor Plinio Correa de Oliveira en la revista “Catolicismo”.

“En una pequeña localidad de Italia la gracia hizo germinar, en substitución a un viejo culto pagano, una tierna devoción a Nuestra Señora bajo el título del Buen Consejo.

“Siglos más tarde, un reino valeroso se encuentra en triste decadencia. Decadencia política y militar, por cierto, pero también y principalmente decadencia religiosa. Los católicos de Albania ofrecen al Islam  la resistencia ineficaz de un pueblo que se volvió tibio. Con esto la victoria de las huestes de Mahoma resulta inevitable. Dos hombres fieles a la Virgen se sienten perplejos, y acuden al santuario nacional de Albania, en Scutari, a fin de implorar a la imagen que allí se venera un buen consejo: ¿qué hacer, permanecer en la nación dominada por los turcos, a fin de allí servir [ocultamente] a la Santísima Virgen, o dejar la patria rumbo a otros lugares en que puedan vivir sin graves peligros para su fe [católica]?

El buen consejo implorado le s fue concedido bajo la forma más estupenda e inesperada. El fresco que representa la Virgen se destaca de la pared y comienza a volar por el aire, dejando Scútari. Y en pos de ella parten los dos albaneses.

Confirmando la autenticidad y el acierto de este consejo, el sagrado ícono baja maravillosamente en la pequeña localidad de Genazzano y se fija en la pared de una capilla en construcción donde comienza a darse culto a la Madre del Buen Consejo.

De ahí para adelante, la historia de la Virgen trasladada de Scútari no fue sino una sucesión de triunfos. Tanto en  Genazzano,  cuanto en otras ciudades donde las reproducciones del cuadro albanés fué expuesto a la veneración de los fieles, todo tipo de gracias se multiplicaron de modo incontable. Y entre ellas el atendimiento frecuente de personas que, deseosas  de un buen Consejo, recurren a la Virgen, implorando la gracia de una luz para sus perplejidades.

Entre estas imágenes, importa recordar las que se encuentran en Santiago y Concepción, en las Iglesias de los PP Agustinos, que representan la traslación milagrosa del cuadro de Albania hacia Genazzano. De esta invocación era especialmente devoto el  primer mártir de la Provincia Agustina de Chile, y uno de los sacerdotes que más influyó en la vida religiosa de los agustinos de Chile a comienzos del siglo XX,  el Padre José Agustín Fariña, fusilado por los comunistas en la guerra civil española y beatificado el 2007.

Ahora, Ud. estimado radioyente me podrá preguntar ¿Cuál es la actualidad de esta devoción?

Le respondemos que sin duda en nuestra época tan afligida por distintos factores de confusión, son incontables las personas que necesitan, a uno u otro título, un buen consejo. Ellas no pueden hacer nada mejor que implorar el auxilio de aquella que la Santa Iglesia invoca, en la letanía lauretana, como Madre del Buen Consejo.

Sin embargo, no podemos olvidar que un consejo es tanto más valioso cuanto mayor es la importancia del asunto sobre él cual trata.

Por esta razón, , dentro de la tempestad de tinieblas con que comienza el siglo XXI, son supremamente importantes para cada uno de nosotros los consejos necesarios para conocer, a respecto de sí mismo, cuáles son los designios de Nuestra Señora y cuáles los medios aptos para realizarlos.

Aquí esta un primer título para afirmar la actualidad de la devoción a Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano en este siglo que podrá ser llamado el siglo de la confusión.

Las puertas de la sabiduría se abren para quien se conoce a si mismo, y nadie es buen juez en causa propia, luego para tener sabiduría, es indispensable recibir este buen consejo. ¨Pídaselo hoy mismo a aquella que es Madre del Buen Consejo, para Ud. y los suyos.

Muchas gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir en wwwaccionfamilia. org.

 

 

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