La estatua del General Baquedano terminó incendiada este viernes pasado

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La estatua del General Baquedano terminó incendiada este viernes pasado

Estimado radioyente:

Siguiendo la consigna de la diputada Pérez: “vamos a quemarlo todo”, la estatua del General Baquedano terminó incendiada este viernes pasado por una horda de unos 600 desconocidos que ululaban consignas anárquicas.

Al mismo momento ardía la tumba al soldado desconocido que se encuentra a los pies del monumento.

Tanto el General Baquedano, cuanto el soldado desconocido, representan el heroísmo nacional, la entrega a la Patria hasta dar su vida, la disciplina y todos las virtudes militares y cívicas que han hecho grande a Chile.

Precisamente por eso estos energúmenos quisieron que ellos fueran devorados por el fuego. Los autores de este crimen de lesa patria quisieron dejar de manifiesto que lo que ellos quieren no es sino destruir el pasado con todo lo que él representa de sacrificio, de generosidad y de espíritu cristiano.

¿Con qué objetivo? ¿Para construir qué?

Nada. La consigna es destruir, no hay llamado a levantar nada, no hay propuesta sino la demolición sistemática y permanente del Chile y de los chilenos de bien y pacíficos. Encima de los restos calcinados pondrán un mástil torcido de una bandera pseudo mapuche u homosexual, o una estrella satánica. Ahí habrán concluido su “obra”.

La misma de aquellos que en la Araucanía queman siembras, matan carabineros, amedrentan a la población civil y se van tomando los espacios que otrora pertenecían al Chile de siempre.

Quienes solo destruyen, queman y matan no piensan en qué construirán después de que se haya consumido el País en un montón de cenizas y de cadáveres. Lo que les importa, lo que los mueve es el placer sádico de incendiar.

Nerón, cuando quemó Roma para ver cómo ardía, no pensaba tampoco qué construiría después. Él sólo quería ver el incendio de la ciudad imperial.  Después culparía a los cristianos de haber provocado el fuego y los crucificaría en los caminos de acceso a la misma ciudad incendiada.

Los videos que muestran el criminal incendio de la estatua del General Baquedano dejan ver, en lo alto del Cerro San Cristóbal, a los pies del cual está la Plaza Italia, la Imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

El contraste es impresionante, mientras las llamas devoran la estatua, desde las alturas del cerro la Imagen de la Santísima Virgen parece contemplar desolada, como hijos de esta nación que otrora fue cristiana, profanan sus símbolos.

Tales escenas recuerdan la Pasión de Nuestro Divino Redentor, en su camino al Calvario.

La Iglesia nos enseña que “Cristianos alter Christus”. Todo cristiano es otro Cristo, en la medida en que sigue sus pasos y sus ejemplos. Quienes quemaron la estatua, lo hicieron por el odio a las virtudes que ella representa, y en cuanto tal por odio al Autor de todas las virtudes que es Dios Nuestro Señor Jesucristo.

Por ello, lo ocurrido en este viernes pasado, bien podría ser comparado con una Estación del Vía Sacra que está sufriendo los restos de civilización cristiana en Chile.

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El comunicado del Ejército de Chile delante de esta profanación muestra el honor herido en una institución que se gloria de su pasado y de los hombres que lo condujeron a la victoria. (poner de fondo marcha Radetzky)

Transcribimos su texto:

“El día de ayer, los chilenos hemos sido testigos, una vez más, de otro deleznable atentado, esta vez incendiario, al monumento ecuestre que el Estado y Pueblo de Chile erigieron en homenaje al victorioso General Manuel Baquedano González por su liderazgo en la Guerra del Pacífico.

“Los cobardes desadaptados que cometieron este acto indignante y repudiable para todos nuestros compatriotas son antichilenos, porque desconocen la historia y en su ignorancia, son incapaces de descubrir el extraordinario aporte que el General Baquedano junto a miles de soldados chilenos le entregaron al país, al integrar los extensos y valiosos territorios del norte, que hoy nos enorgullecen y son muy importantes para Chile.

Los antisociales que continuamente agreden esta figura, ignoran que a sus pies reposa la tumba de un soldado chileno, como cualquiera de nosotros, que no se pudo identificar y que como tal, representa a miles de compatriotas que murieron anónimamente por la patria y que nunca pudieron volver a Chile.

En reiteradas ocasiones el Ejército ha puesto en alerta acerca de la necesidad de retirar y trasladar el monumento para evitar su vandalismo. Hoy es urgente someterlo a reparaciones y restaurarlo adecuadamente, de manera que recupere la dignidad que merece una figura tan relevante en la historia nacional.

La institución reitera una vez más su llamado a que todos los sectores sin importar su condición política, social o religiosa, condenen sin ambigüedades estas agresiones que afectan al alma nacional, un pueblo que no reconoce ni valora su historia, que precisamente le permite tener un presente, difícilmente se proyectará a un mejor futuro.

DEPARTAMENTO COMUNICACIONAL DEL EJÉRCITO”

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La declaración del Ejército es noble y clara. Sin embargo, nos queda una duda al respecto del propósito de retirar la estatua de la Plaza Baquedano. Si para que los símbolos de la patria puedan subsistir es necesario retirarlos de la vía pública, de las plazas y de todos los lugares que puedan ser vistos por la población, de qué valen ellos, entonces.

No sería mejor que la institución, al igual que lo hizo la Armada Nacional, hace exactamente un año atrás, cuando la estatua del Capitán Arturo Prat fue amenazada de saqueo, anunció, a través del Ministerio de defensa:

“El Ministerio de Defensa Nacional condena enérgicamente la acción de estos delincuentes en contra de símbolos y monumentos de la Patria que dan cuenta de nuestra historia republicana.

 

En particular, este monumento es además la cripta en donde yacen los restos del Comandante Arturo Prat y los héroes del Combate Naval de Iquique, quienes dieron su vida por defender nuestro país, y que representan un ejemplo para los chilenos, por lo que esa agresión debe ser condenada en forma transversal por todos los sectores y compatriotas.

Por su parte, las FFAA harán uso del derecho a la legítima defensa y todas las normas que las faculten para la protección de recintos militares y de los símbolos patrios bajo su custodia”.

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Concluimos este comentario radial afirmando que es en este momento cuando las instituciones y las personas individualmente consideradas pueden y deben impedir que estas minorías de desalmados y armados destruyan al Chile cristiano que heredamos de nuestros antepasados.

Al contrario, debemos elevar nuestra más enérgica protesta y accionar todos los recursos que nos permita la ley para defender nuestros hijos, nuestra familia, nuestra religión y todo lo más sagrado que poseemos.

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.