Hombres de mala voluntad

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Hombres de mala voluntad

Estimado radioyente.

Tanto Ud. que nos oye como todos los chilenos que tenemos ya algunos años y guardamos memoria, nunca habíamos iniciado un nuevo año con tantas víctimas de la violencia.

Oigamos algunas de las noticias que probablemente Ud. también pudo ver la la TV.

“El subinspector de la PDI Luis Morales Balcázar viajó junto con otros 20 compañeros de la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado (Brianco) de Iquique rumbo a La Araucanía. Al llegar a Angol acamparon en el estadio Alberto Larraguibel. Ahí se juntaron con el resto de los otros 830 detectives que el jueves participaron de un inédito procedimiento en la comunidad de Temucuicui, en Ercilla. En medio de una compleja redada, preparada con meses de anticipación, fue impactado de bala en su cuello y falleció durante la tarde del jueves.

Morales, conocido en la PDI como “Chichito”, tenía 34 años, era de Santiago, pero desde 2015 que estaba en Iquique, su primera destinación policial. Formaba parte de la PDI hace casi 12 años. Era soltero, no tenía hijos y todos sus compañeros calzan en una sola cosa: amaba su trabajo”.

Pasemos a otro hecho ocurrido en la misma zona:

Masivo funeral del agricultor Orwal Casanova asesinado en Victoria: Se entonó el himno nacional

Durante la tarde de este sábado 9 de enero se realizó el funeral del agricultor Orwal Casanova, asesinado en la región de la Araucanía.

Cabe recordar que el hombre de 70 años falleció el jueves en la comuna de Victoria, tras recibir un impacto de bala cuando se encontraba afuera de su fundo, ubicado en el sector de Selva Oscura.

Cuando los familiares y amigos de Orwal Casanova sacaron sus restos a la calle Portales, tras ser velado en una Iglesia, todos entonaron el himno nacional”.

 

“Era un hombre muy valiente. No le temía a nada y acompañaba a los agricultores cuando los atacaban o les usurpaban sus predios… Este asesinato es tan tremendo como lo vivido por la familia Luchsinger-Mackay. Fue algo artero y ejecutado por un tirador profesional”, sostuvo el parlamentario de Renovación Nacional.

En la ceremonia fúnebre no se vio a ninguna autoridad política -sobre todo tras lo vivido ayer viernes por el Ministro del Interior, Rodrigo Delgado- salvo el diputado Miguel Mellado, quien pidió justicia por el malogrado agricultor.

En efecto, el Ministro del Interior que se hizo presente fue duramente enrostrado por quienes asistían al velorio, cansados de las promesas incumplidas, de los indultos concedidos y de la impunidad por parte del Gobierno, en que vive la zona.

Pero no es sólo allí, en la Araucanía.

Otro agricultor de la zona centro, Carlos Ariztía Correa escribió en carta al diario de esa misma semana:

“Quisiera también como agricultor hacer un llamado de auxilio, pero para todas las zonas agrícolas, donde vemos que bandas arrasan con cosechas, cercos, animales, herramientas, maquinaria, etc. Nosotros, en conjunto con nuestros colaboradores, ya no damos abasto con las vigilancias 24/7; hemos agregado perros guardianes y algunos, además, sus armamentos de defensa debidamente inscritos, porque ya no basta con cosechas de producción agrícola, sino que van también por las casas habitaciones. Tal vez, nuestra realidad es muy inferior en cuanto a magnitud de daño moral, material y económico en comparación con la zona a la que alude Ariztía, pero sí que es invivible.

“El gobierno de turno no hace la pega, zonas agrícolas con o sin protección policial son devastadas, quemadas y saqueadas, y lo más lamentable, hay pérdidas humanas, chilenos patriotas que producen alimentos para la nación y forjan toda su vida luchando con la naturaleza para que esta no les arrebate lo poco que les deja el terrorismo rural.

“Los agricultores no vemos la solución; el Gobierno probablemente la tiene, pero su aplicación seguro está acompañada de un costo político que ya nos demostró a muchos que no están dispuestos a pagar.

“Por ahora, solo rogar a Dios por aquellos que lo han dado todo y que, a la vez, les llevaron todo.”

Hasta aquí los hechos y las declaraciones.

Nos corresponde preguntarnos ahora, ¿Cuál es el denominador común de todos estos hechos y comentarios y que constituyen un hecho completamente inédito en la vida nacional?

Hace pocas semanas atrás cantábamos junto al Pesebre del Niño Dios: “Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

Este himno cantado por primera vez por los Ángeles en torno al Divino Infante, nos indica una verdad que no han variado. La paz es el fruto de los “hombres de buena voluntad”. Es decir de aquellos que reconocen la ley de Dios e intentan ponerla en práctica.

Cuando no hay “buena voluntad”, o sea cuando no hay virtud en las personas ni en el conjunto de ellas que es la sociedad, no puede haber paz.

Ahora, cuando no existe la paz, ella debe ser restituida por las autoridades competentes. De ahí la justa indignación de los agricultores con la presencia del Ministro del Interior. Él representaba a una autoridad que ha sido incompetente para reponer la paz.

Pero, ¿qué ocurre cuando la autoridad no cumple con su papel? Obviamente que los particulares tratan de defenderse como puedan, dentro del marco de la ley.

El agricultor Orwal Casanova sabía de esto, y por eso andaba con chaleco anti balas, como ya usan varios de los agricultores de una zona que se transformó en zona de guerra interior.

Los terroristas, no dudaron entonces en dispararle directamente a la cara.

Los criminales sostienen como pretexto que todos los trabajadores agrícolas de la zona son “extranjeros” que han “usurpado sus territorios ancestrales” y deben ser expulsados por todos los medios.

Para ellos, la paz consiste en la eliminación de todos aquellos que no  se integren a esta guerra de exterminio. Es una guerra declarada al Estado de Chile, a los chilenos, a sus familias y al sistema que nos ha regido a lo largo de toda nuestra historia independiente.

Son los hombres de “mala voluntad”, y con ellos no hay posibles acuerdos, diálogos ni contemporizaciones. Es lo que el Gobierno no ha querido entender, y es una de los motivos por los cuales la situación se agrava de año en año; de día en día.

Comenzamos mal el año 2021. El único modo de corregir a tiempo es que más “hombres de buena voluntad” sepan actuar con coraje y decisión frente a los de “mala voluntad” que pretenden destruir nuestra identidad cristiana y nacional. Esa batalla comienza por la sana formación moral de los hijos y nietos.

 

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