El aborto no es solución

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Estimado Radioyente:

Recientemente la opinión nacional ha vuelto a ser impactada por el caso de una niña de 13 años de la ciudad de Carahue,  que dio a luz un hijo fruto de un abuso.

De inmediato, varios parlamentarios han declarado que para evitar la repetición de otros casos similares era necesario aprobar con urgencia una ley de aborto que mate a los niños concebidos como fruto de una violación.

La receta parece simple. “Si no podemos acabar con las causas, acabemos entonces con los efectos”.

El problema es que en este caso, “el efecto” no es, nada más ni nada menos, que una persona como Ud. que nos oye o como el que le  habla. Es decir un ser vivo, con dignidad y derecho de nacer y de vivir, igual que cualquier otro ser humano concebido.

De este modo, la solución del aborto, además de ser criminal, no sólo no resuelve el problema del embarazo precoz, sino que lo agrava, pues es una señal que las relaciones sexuales precoces no tendrían consecuencias.

Por lo anterior, es necesario pensar seriamente en las causas por las cuales se producen estas lamentables situaciones.

Un reciente estudio publicado a comienzos de este año  en los Estados Unidos por los investigadores Melissa Kearney y Phillip Levine, de la Universidad  de Maryland, demostró una importante relación entre un programa de TV y la disminución del embarazo precoz en ese país.

El programa en cuestión, bajo el título de “16 y embarazada” mostraba de modo realista las dificultades por las cuales pasa una madre soltera de 16 años. De acuerdo a la investigación se demostró que la exposición de la serie de TV impactó de modo positivo a los jóvenes de ese segmento de edad para abstenerse de relaciones sexuales.

En efecto, los datos de la reducción en la tasa de embarazo adolescente desde los años 90 en EE.UU son auspiciosos.  Entre 1991 y 2008, dicha tasa cayó anualmente 2,5%. Entre 2008 y 2012, la reducción se aceleró, alcanzando un 7,5%. De acuerdo a los investigadores, un tercio de esa disminución se debe a la referida teleserie de la cadena MTV.

El columnista de un importante medio nacional, Sergio Urzúa, quien comenta en la prensa escrita  la noticia de los Estados Unidos, se refiere  también, de modo certero, al hecho de que la TV no sólo entretiene sino que también “educa” y por eso tiene una importante influencia en el comportamiento de las personas.

Por lo anterior, el comentarista critica la mala programación de los canales chilenos. De acuerdo a su opinión: “Detenerse en cualquiera de ellos es una experiencia poco recomendable. No solamente por la frivolidad del contenido, sino también por los niveles de violencia física y verbal. La época en que alguien se sonrojaba por una salida de madre en pantalla quedó en el pasado. Ahora la moda es garabatear de lo lindo, gritonear cuando se pueda. A esto se agrega el alto contenido sexual de los programas. En poco tiempo pasamos de ver jóvenes compitiendo por viajes de estudio, a bailarines y bailarinas semidesnudos ventilando sus problemas amorosos a media tarde. Y para qué hablar de las telenovelas. Se han transformado en un reflejo de lo peor del chileno. Da vergüenza ver su emisión en la señal internacional de los canales nacionales. ¿No tendrá todo esto un impacto en el largo plazo?”

Evidentemente que sí, responde un comentarista de la columna: “En fin, ojalá que los actuales gerentes de programación recuerden que los chilenos aún tenemos un Coeficiente Intelectual ansioso de ser nutrido y no somos solo un paquete de sustancias óseas susceptibles de ser invitadas a moverse”.

Otro comentario al artículo dice: “Desde hace unas dos décadas que se están ofreciendo franjas programáticas sustentadas en valores banales y económicos donde lo formativo está prácticamente ausente. Si mal no recuerdo, hace unos 40 o 50 años teníamos en pantalla “¿Cuánto sabe Ud. ?” con Justo Camacho y “Roscapumpa” con Jorge Dahm , o microprogramas de unos 5 minutos, donde se desafiaba al intelecto del televidente en forma lúdica…”

Ya no queda nada que atienda a lo superior de las personas. Hoy en la TV todo se dirige a lo meramente material, y dentro de ello, lo que se cuida es agradar los instintos más primarios, como si fuéramos meros animales que hay que entretener. Hace recordar la antigua fórmula de los romanos para entretener a sus habitantes: “Pan y circo”.

¿Se pueden extrañar que de este tipo de “entretenimiento” salgan consecuencias lamentables como el aumento de los embarazos precoces?

Lo curioso del caso es que los mismos legisladores que se escandalizan tanto con los hechos ocurridos, y que abogan por el aborto, nada dicen sobre este tipo de programación que, desde hace al menos dos décadas, ensucia la cabeza de todas las generaciones.

¿Es honesto ocultar las causas y asustarse con las consecuencias?

Se diría más bien que hay quienes se aprovechan de estos casos para justificar sus concepciones ideológicas sobre lo desechable de la vida humana.

También es curioso notar la diferencia de atención que las autoridades dan a la alimentación corporal comparada con esta “alimentación televisiva”.  Desde hace ya varios años se viene exigiendo altos estándares de información nutricional en los envases de los alimentos. Se ha prohibido la comida con alto contenido de grasas en dependencias escolares, etc. Todo esto con el fin de evitar la obesidad infantil.

¿Por qué entonces no tomar medidas semejantes con esta otra “alimentación” de malas imágenes, que nos nutren de programas “chatarras” preparados para la ingestión de todos los chilenos en todos los lugares y a todas las horas?

¿Y de qué adelanta discutir tanto de calidad en la educación cuando “el profesor TV” imparte impunemente esta bajísima “calidad” de educación?

Son preguntas que con un mínimo de honestidad deberían hacerse nuestras autoridades.

Pero, ya que ellos parecen sordos a estas consideraciones, le sugiero a Ud. estimado radioyente, que en su casa, cuide la programación que consume, en especial la que consumen sus hijos o nietos.

No queremos decir que sólo esto resuelva el problema de las conductas desordenadas en materia moral. Siempre será necesario remar contra la corriente e implorar la ayuda sobrenatural, que Dios otorga a quienes la piden, por especial intercesión de su Madre Santísima.

Sin embargo, una cosa no quita la otra. Ambas nos  ayudarán a no tener que lamentar después las situaciones que hoy a todos preocupan.

Muchas gracias por su audición. Hasta nuestro próximo programa en esta misma su emisora.

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