Consagración y Reparación

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Estimado radioyente:

La persecución contra la Santa Iglesia Católica en Chile, que no dudamos en calificar de satánica, no tiene precedentes históricos ni parece tener fin.

Se profanan y queman nuestros templos; se incendian seminarios; se destruyen las imágenes sagradas, incluso las de Nuestro Divino Redentor crucificado y la de su Santísima Madre; se realizan actor orgíacos sobre la estatua del Arzobispo Errázuriz al frente de la Universidad Católica; se burlan de las enseñanzas morales de Dios; se reclama el asesinato libre de los inocentes no nacidos; se exige la legalización de la sodomía; de la adopción de niños por esas uniones contra natura; se proclama como un dogma la ideología de género; se insulta a todo el clero como pedófilo; se dice que la única iglesia verdadera es la que “arde”, etc.

Ante tal avalancha de improperios y de rugidos de odio en contra Dios, su Iglesia, su Santísima Madre, sus santos y sus enseñanzas morales, nos parece que no puede haber otra solución que esté a la altura del mal realizado sino una Consagración oficial por parte de todos los Obispos al Inmaculado Corazón de María, quien desde el principio aplasta la cabeza de Satanás y de todos sus seguidores, en reparación por las acciones sacrílegas que se han practicado y formulando una condenación explícita a la revolución cultural neo-marxista igualitaria que la inspira.

Por eso le pido que lea y firme la súplica que en ese sentido les estamos dirigiendo a los Sres. Obispos, en calidad de urgente, para que por ocasión de la próxima festividad de la Inmaculada Concepción, o el día que ellos consideren más apropiado, todos los Obispos en conjunto o cada uno en su propia diócesis al unísono, renueven tal consagración, condenando los actos aquí referidos.

Le pido que haga llegar este mensaje a todos sus parientes, amigos y conocidos y nos ayude a difundirlo por las redes sociales.

No tenemos más auxilio que   Ella, de quien depende el cielo y la tierra, llamada por la Iglesia la “omnipotencia suplicante”, es decir Aquella que todo lo puede en Dios.

Gracias, estimado auditor por su participación inmediata y por su ayuda a difundir este pedido entrando a la página wwwCredo Chile.cl y clicando en la Carta que aparece al comienzo de ella.

El texto de la carta es el siguiente:

Señores Obispos de Chile:

“… sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. (Mateo 16:18)

La promesa hecha por Nuestro Señor a su Santa Iglesia permanece como roca inamovible, sobre la cual se basa nuestra Fe.

Sin embargo, ante tantos males y atentados cometidos en estos últimos tiempos contra los lugares santos solicitamos que por la voz autorizada de los Sres. Obispos, Chile sea consagrado este próximo mes de diciembre;  de preferencia el día de la Inmaculada Concepción, a Aquella que “sola exterminó todas las herejías” y que, en la misma ocasión, los Sres. Obispos condenen la revolución cultural neo marxista, igualitaria y atea, “vergüenza de nuestro tiempo”, de acuerdo a las palabras del entonces Cardenal Ratzinger, la que promueve esta asonada contra Dios, la Patria y los bienes públicos y privados.

En efecto, de acuerdo con las palabras del anterior Sumo Pontífice, “No se puede ignorar esta vergüenza de nuestro tiempo: pretendiendo aportar la libertad (el comunismo) mantiene a naciones enteras en condiciones de esclavitud indignas del hombre” (Instrucción sobre algunos aspectos de la ‘Teología de la Liberación’, Congregación para la Doctrina de la Fe, 6 de agosto de 1984, Nº XI,

Por este motivo; los abajo firmantes -laicos católicos- pedimos empeñadamente a los Sres. Obispos que renueven esta consagración; en el mismo espíritu en que fue realizada por el Beato Papa Pio IX cuando proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854.

“…que la misma santísima Virgen; que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente; y trajo la salud al mundo; y que gloria de los profetas y apóstoles; y honra de los mártires; y alegría y corona de todos los santos; y que refugio segurísimo de todos los que peligran; y fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo; y gloriosísima gloria y ornato de la Iglesia santa; y firmísimo baluarte destruyó siempre todas las herejías; y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los pueblos fieles y naciones.”

Pidiendo las luces y fortaleza del Divino Espíritu Santo para que tal consagración pueda ser realizada de acuerdo a lo solicitado, los saluda en unión de oraciones,

Hasta ahí la carta que Ud. puede firmar ingresando al portal Credo Chile. cl y clicando en la  página Credo Chile.cl

Quizá algún auditor nos pregunte por qué justar la Consagración con la reparación.

La respuesta a esta consulta exige que aclaremos los conceptos.

La reparación es, en sentido amplio, la restitución de algo que está dañado a su estado original. Más específicamente, puede referirse a los siguientes conceptos:

Reparación de daños, en derecho, la reposición por parte de un criminal de una pérdida causada a una víctima;

Reparación simbólica, la reparación que busca asegurar la preservación de la memoria histórica, la no repetición de los hechos victimizantes, la aceptación pública de los hechos, el perdón público y el restablecimiento de la dignidad de las víctimas.

Los atentados ocurridos a lo largo de todo el País contra los templos católicos en las recientes semanas, pero que no se limitan sólo al último período, exigen tal reparación.

Los templos son lugares de culto donde los fieles concurren para honrar a Dios, elevar sus plegarias y reponer sus fuerzas espirituales. En este sentido se puede decir que ellos son la Casa de Dios y la Puerta del Cielo. Al atentar contra la integridad de los templos se está provocando, en primer lugar, la justicia de Dios, pues es Él el principal ofendido.

En segundo lugar se violan los derechos sagrados del pueblo fiel, pues se les impide de poder concurrir con tranquilidad, respeto y paz, al lugar más propio para alcanzar las necesidades que el alma humana pide. O sea, poder conocer, amar y servir a Dios. Es el primero y el más sagrado de los derechos de la persona, poder practicar con entera libertad la religión revelada por Nuestro Señor Jesucristo.

Es verdad que Dios está en el cielo, en la tierra y en todo lugar, como nos enseña el Catecismo, sin embargo en el único lugar en que lo encontramos sacramentalmente, bajo las especies eucarísticas es en los templos católicos.

De ahí que la reparación sea indispensable pues, con los atentados a las Iglesias se causó un crimen que tuvo dos víctimas. La primera de ella fue la Víctima por excelencia, que es la honra de Dios. La segunda víctima somos todos nosotros que tenemos la gracia de poseer la Fe católica.

Ahora, de no haber reparación, no se obtienen la censura pública a esos crímenes, no se impide la repetición de los hechos y, peor aún, se prepara para la aceptación pública de los atentados.

El perdón público exige el restablecimiento de la dignidad de las víctimas, comenzando por la Víctima divina.

Por su parte la Consagración es la más propicia de las reparaciones, pues ella restaura el orden quebrado con la ofensa. Cuando la autoridad eclesiástica consagra oficialmente la Iglesia y el País a la Santísima Virgen está queriendo indicar que nos apartamos del deber de nación católica y nos dejamos arrastrar, como País, por “las tinieblas del error”, como lo dice la oración del mes de María.

Y, a modo de enmienda de ese error, nos acercamos nuevamente a la Madre de Dios, y nos consagramos a Ella.

Por todo lo anterior le aconsejo vivamente que Ud. también pueda sumarse a esta campaña por la Consagración y reparación de Chile, enviando su mensaje a través de la página Credo Chile.cl

 

Muchas gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir en esta SU emisora, semana a semana.

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