25 de marzo: Fiesta de la Anunciación

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Estimado Radioyente: Como Ud. sabe el próximo 25 de marzo la Iglesia festeja la Anunciación del Ángel San Gabriel a María Santísima. Le propongo entonces oír el relato que las Sagradas Escrituras nos dejaron de ese Anuncio: La Anunciación del Señor: En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas leemos:

« Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel  a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. »

« Y entrando, le dijo: «Salve, llena de gracia, el Señor está contigo.»« Ella se conturbó por estas palabras, y preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios ». «Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.»« Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. »« María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios… Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.’ Y el ángel dejándola se fue. »

Como Ud. ve el relato de la Encarnación del Hijo de Dios — el hecho más transcendental de la Historia, junto con la Redención en la Cruz — no podría ser más sencilla y al mismo tiempo más sublime.

Es el cielo que toca en la tierra, Dios que se hace Hombre, para que los hombres puedan ser hijos de Dios. Y es una Virgen, que cree en la palabra del ángel y dice SI.

Desde ese SI de María Santísima, por obra del Espíritu Santo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarna y se hace igual al hombre en todo, “salvo en el pecado”.

Es por lo tanto el comienzo de la existencia humana de Aquel que dirá de sí mismo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”

Fue por este motivo que en varios países de Latinoamérica, entre los cuales Chile, el 25 de marzo se consagra oficialmente como el “día del que está por nacer”.

En realidad, toda madre que concibe y da luz a un hijo en sentido análogo dice también un sí incondicional. Ella no sabe cómo saldrá su hijo, no sabe qué dolores sufrirá en el parto, qué enfermedades podrá traer desde su nacimiento, qué gastos económicos los esposos deberán  solventar. Nada de eso le impide pronunciar un Sí gozoso de futura madre.

De modo muy sabio, los Presidentes y Congresos de países separados de la Iglesia, pero de poblaciones mayoritariamente católicas, asocian el día de la Encarnación del Verbo de Dios en el seno purísimo de María, a todos los niños por nacer.

Conociendo el cariño y la alegría de todas las madres por sus hijos, podemos imaginar la alegría y el cariño de la Madre de Dios por su Divino Hijo, y también el cariño y la alegría que le damos todos nosotros a María, por ser hijos suyos como miembros del Cuerpo Místico de Cristo. No sólo por todos nosotros nacidos, quizás ya hace  muchas y muchas décadas sino también por los han de nacer.

¡Cuán oportunas de recordar son estas consideraciones, en este momento en que el Congreso acaba de aprobar un proyecto de legalización del aborto, que con apariencias de ser sólo en algunos casos terminará siendo generalizado para todos los niños supuestamente no “deseados”!

En los primeros días de la existencia terrena de nuestro Divino Salvador, hubo un Herodes que mató a los “Santos Inocentes” para acabar con la posibilidad de que su poder fuera puesto en debate. La crueldad de ese Herodes, lamentablemente se repite a lo largo de la Historia en las legislaciones que organizan la matanza indiscriminada de millares de niños en el vientre materno, niños inocentes e indefensos.

Al iniciar la tramitación del proyecto presentado por el Gobierno de la Nueva Mayoría, hubo un  gesto de valentía que tuvo una especialista recién egresada de la Universidad de Medicina que se pronunció contra el proyecto de aborto, en medio del lanzamiento del plan para captar médicos y odontólogos para atención primaria,

Con una carta en sus manos, firmada por más de 70 médicos recién egresados de varias universidades de Santiago, la joven se paró en pleno acto en el Patio de las Camelias del Palacio La Moneda, y expresó, delante de la Presidenta Bachelet, su “más absoluto rechazo” al proyecto de ley de aborto promovido por el Gobierno.

“Todos los médicos aquí presentes hemos jurado proteger la vida humana”, dijo la joven, en medio del silencio de sus compañeros.
“En Chile nadie sobra, Presidenta”, finalizó, pidiendo respeto y resguardo para los bebés que están por nacer. Su intervención terminó en aplausos de buena parte de los jóvenes médicos participantes del acto.

Por su parte, la Presidenta le respondió con un “muchas gracias por tu comentario”, añadiendo que “tenemos que respetar lo que piensan la mayoría de los chilenos”.

Lo que olvidó la Mandataria en ese momentos, es que los derechos fundamentales de las personas, el primero de los cuales es precisamente el de nacer, no dependen de mayorías y también olvidó que uno de los peores genocidios de la Historia reciente, el causado por el nacismo en los campos de concentración, también fue aprobado por una mayoría democrática.

El ejemplo de la joven médica Carolina Aguilera debe estimular a todos aquellos que estamos por la defensa de la vida a siempre aprovechar todas las ocasiones para defender de modo legal y pacífico el derecho de nacer.

La aprobación de la ley no impide que mantengamos nuestra posición de auténticos católicos. Por dos motivos. El primero que ninguna ley puede transformar un crimen en algo lícito, y el segundo es que cuando las leyes son inicuas, como es el caso del aborto, ellas son tenidas como no obligatorias en conciencia.

Si no tomamos esta actitud, nos iremos  acostumbrando a que se maten  los niños no nacidos. Un acostumbramiento que nos impedirá de comprender el SÍ de María Santísima a la Anunciación de que Ella sería la Madre de Dios, el Autor de la Vida.

Muchas gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir en www.accionfamilia.org

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