Un agravamiento de la crisis en el horizonte

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Temas económicos

La inflación se ha mantenido en niveles superiores a los límites autoimpuestos por el Banco Central. Fuerzas externas e internas explican la preocupante situación. Agotadas las posibilidades de utilizar políticas monetarias expansivas y con las evidentes limitaciones del rol del Estado, que aún genera desconfianzas, Chile tendrá que volver a apostar, pero ahora de verdad, en políticas que promueven la iniciativa privada si es que quiere retomar su senda de crecimiento… Sábado 04 de abril de 2015

 

La preocupante inflación

Tal como lo explica el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria, el objetivo explícito de su gestión es mantener la inflación anual en torno a un 3%, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Chile había sido muy exitoso en este ámbito. Sin embargo, durante los últimos meses, el objetivo del instituto emisor no ha sido cumplido.

La variación anual del índice de precios se ha elevado repetidamente por sobre el 4%, y no es evidente que el fenómeno se vaya a revertir en el corto plazo. De hecho, en su informe presentado a comienzos de esta semana en la Comisión de Hacienda, nuestra autoridad monetaria elevó la proyección de la inflación desde un 2,8% (proyección de diciembre) hasta un 3,6% para este año, generando preocupación en los mercados. Por cierto, si bien estamos lejos de los niveles que pueden afectar el funcionamiento de nuestra economía, la historia nos ha enseñado lo difícil que es reducir la inflación y lo fácil que es aumentarla.
El dólar

Uno de los principales factores tras la mayor inflación ha sido la fuerte apreciación del dólar. En los últimos 18 meses, nuestro tipo de cambio respecto de la moneda norteamericana ha aumentado en torno a un 35%.
El fortalecimiento del dólar se explica, al menos en parte, por el mayor dinamismo de la economía de los Estados Unidos. De hecho, esto fue precisamente lo que gatilló el término de la expansiva política monetaria impulsado por su Reserva Federal (Fed) desde los inicios de la crisis subprime.

Y el impacto sobre los índices de precios no se ha dejado esperar. A modo de ejemplo, de acuerdo con las más recientes proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación en América Latina alcanzaría un 7% durante 2015, muy por sobre las estimaciones para Asia emergente (2,5%) y economías avanzadas (bajo el 1%).
Tampoco A. Latina ha ayudado a fortalecer sus monedas; ha visto empeorar comparativamente sus cifras de crecimiento, sembrando dudas sobre su salud (de acuerdo con cifras del FMI, en menos de doce meses ha visto caer sus proyecciones de crecimiento para 2015 en casi 2,4 puntos porcentuales). Esto, junto con las reducciones en el precio de los commodities y políticas fiscales expansivas poco efectivas, ha desincentivado la entrada de divisas, sirviendo como un factor adicional al alza del tipo de cambio.

Las declaraciones de Janet Yellen, presidenta de la Fed, en cuanto a no descartar que en 2015 se observe un aumento en la tasa de interés rectora de la primera economía del planeta, permiten anticipar que el fortalecimiento del dólar llegó para quedarse, lo que hace poco probable que las presiones externas sobre la inflación se disipen durante este año.

Presiones internas

De acuerdo con el INE, el IPC de febrero aumentó 4,4% en doce meses, generando incomodidad en una economía caracterizada por un lento dinamismo. A esto se agregan altas tasas de inflación subyacente, medidas que capturan la evolución de los precios en el mediano plazo, las que subieron a un 5,7% (excluye combustibles y frutas y verduras frescas), 5,1% (descuenta combustibles, frutas y verduras frescas, carnes y pescados frescos, tarifas reguladas, precios indizados y servicios financieros) y 4,7% (IPC menos alimentos y energía).
La alta inflación también deja en evidencia lo poco que ha contribuido la reducción de un 18,7% en el precio de los combustibles o el -7,7% en energía (en doce meses). Probablemente, los aumentos de 8,8% en el precio de los alimentos y 11% en frutas y verduras frescas han sido suficientes para compensar dichas caídas. La situación probablemente se mantendrá dadas las devastadoras consecuencias de las lluvias en el norte y la sequía que sufre gran parte del país.

En cuanto al peso chileno, el IPoM de marzo reconoce explícitamente que, en el contexto de la región, su depreciación comenzó anticipadamente. Así, pocas dudas quedan del impacto que han tenido las deficientes políticas económicas del actual Gobierno, lo que explica, en parte importante, que nuestra moneda fuera una de las más depreciadas en el planeta durante 2014, con las consecuentes presiones inflacionarias.

La imposibilidad de la autoridad monetaria de mantener la inflación en los márgenes impuestos es un pésimo precedente y requiere ser revertida a la brevedad. Tristemente, esto puede significar atrasar aún más la recuperación de la economía. Es de esperar que el sector exportador aproveche la oportunidad, pero es difícil anticipar que su desempeño pueda revertir el alto costo de malas políticas económicas.

http://www.elmercurio.com/blogs/2015/04/04/30710/Temas-economicos.aspx

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