Problemas en la ruta

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“El Gobierno se ha dejado estar, no ha podido o querido destrabar los proyectos energéticos, mineros y de infraestructura que necesitamos para seguir creciendo…”

Columnistas Domingo 14 de julio de 2013  Juan Andrés Fontaine

Si algo ha caracterizado al Chile de los últimos tres años es la confianza en su futuro esplendor. No la mellaron ni el devastador terremoto del 27-F, ni las tribulaciones de la economía global, ni las vociferantes protestas estudiantiles, según muestran las encuestas y confirman las compras de autos, casas y empresas. Pero últimamente se avizoran problemas en la ruta, y la marcha podría detenerse.

A partir de 2010, el mundo se nos presentó muy favorable. China crecía con vigor, el cobre subía a las nubes y las inversiones fluían hacia las economías emergentes. Para Chile, la oportunidad de saltar al desarrollo parecía inmejorable.

El gobierno del Presidente Piñera cogió la oportunidad e inicialmente pareció resuelto a acometer las reformas necesarias. La respuesta del mercado no se hizo esperar: con una situación externa favorable y buenas señales de política económica, se provocó un sorprendente auge del emprendimiento, la inversión y el empleo. El FMI califica estos resultados de “impresionantes”. El Banco Mundial anuncia que Chile deja la clase media mundial y es ascendido a país de “alto ingreso”.

Pero las cosas están cambiando. El entusiasmo con las economías emergentes empieza a disiparse porque EE.UU. se recupera, suben los intereses, y el dragón chino se teme tenga los pies de barro. El cobre pierde altura. Todo ello exige de nosotros más esfuerzo de inversión y productividad. Pero el Gobierno se ha dejado estar, no ha podido o querido destrabar los proyectos energéticos, mineros y de infraestructura que necesitamos para seguir creciendo. Ha desatendido la agenda de reformas para elevar la productividad. Cunde el desaliento.

¿Podrá Chile reunir fuerzas y reemprender el ascenso? No es lo que se respira en los ambientes políticos. La reciente primaria confirmó la fuerza política de la coalición opositora y la popularidad de la ex Presidenta Bachelet. Su propuesta se limita a redistribuir la riqueza, en lugar de crecer.

La Alianza -pese a los buenos resultados de la gestión de gobierno- no logra articular un discurso convincente. Juguetea con un igualitarismo tomado de prestado y concede que es la injusticia el principal problema chileno. Del planteo que lo llevó al gobierno -y cuyos primeros frutos fueron tan auspiciosos- quedan sólo los discursos. Pero es en el compromiso con la libertad de emprender, con los mercados abiertos, transparentes y competitivos, con la innovación y su merecida retribución (también conocida como lucro), donde se encuentra el camino que nos lleva a ser un país próspero y con oportunidades para todos.

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/07/14/13495/Problemas-en-la-ruta.aspx

 

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