Paro portuario solidario

56

Hay voces que solicitan aplicar la Ley de Seguridad del Estado. Tal vez sería un error, si eso devolviera a los sindicatos la simpatía que pierden con sus paros, sin efectos útiles para el país… Editorial de El Mercurio Jueves 4 de abril de 2013

La huelga que comenzó hace 20 días en Puerto Angamos, Mejillones, se ha extendido a otros del país, invocándose una “solidaridad portuaria” por algunos dirigentes sindicales. Su objetivo aducido es disponer de media hora para almorzar y de un casino, pero las motivaciones reales parecen ser políticas y, de paso, demostrar el poder sindical en los puertos. (…)

Hay voces que solicitan aplicar la Ley de Seguridad del Estado. Tal vez sería un error, si eso devolviera a los sindicatos la simpatía que pierden con sus paros, sin efectos útiles para el país. El único caso eficaz de aplicación de esta ley a un movimiento gremial, el de las micros amarillas, hace más de una década, lo fue solo porque la opinión pública estaba en contra del movimiento y en especial de sus dirigentes. En este momento del ciclo económico los trabajadores y sus sindicatos tienen más poder, dado el bajo desempleo, que se refleja en un aumento de salarios y de las exigencias de beneficios adicionales. Mientras estas demandas no originen inflexibilidades y excesivos costos en los momentos malos del ciclo económico, conviene buscar fórmulas que no den espacio para que dirigentes sindicales aprovechen los conflictos.

Todo esto retrotrae a la pregunta sobre los movimientos sociales. Solo una minoría de sus manifestaciones son espontáneas. El grueso de aquel movimiento que podría calificarse como “permanente”, necesariamente responde a una organización poderosa. En este caso se invoca “solidaridad”, y fueron hostigados los sindicatos de Valparaíso que se negaron a plegarse a él. Cuando el movimiento sindical actúa no por causas propias, sino por motivos ideológicos -como esta “solidaridad” que definen y manejan sus dirigentes, y que no corresponde a una reivindicación real y directa de quienes paralizan faenas, sino a un intento de recrear la antigua sindical de portuarios, que tanto retraso significó para Chile en el pasado-, el país arriesga caer en manos de cúpulas de poder irresponsables ante instancias institucionales. Para cualquier gobierno hay en este curso una amenaza mayor -así lo ha advertido, por ejemplo, el PRI mexicano respecto de los sindicatos de profesores-. Esa forma de sindicalismo se había desvanecido perceptiblemente en Chile, pero ahora parece relevantar cabeza. Y en esta clase de acciones, como es largamente sabido, tiene una influencia muy grande el Partido Comunista, que aspira eventualmente a gobernar.

NOTA ORIGINAL EL MERCURIO

Déjanos tu opinión

Comments are closed.