Otra cosa es con números

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(…) En este contexto, la tributación devengada quiere decir que toda renta o utilidad de la empresa paga la totalidad de los impuestos cada año, independiente de que sus propietarios, socios o accionistas, a los cuales llamaremos genéricamente empresarios, la reciban o no.

Una modalidad de tributación devengada puede ser, entonces, aquella en que sólo la empresa paga todos los impuestos. Una segunda alternativa, que es la que se propone en estos días, es que tanto la empresa como los empresarios paguen la totalidad de sus impuestos cada año sobre las rentas de la primera categoría, aun cuando los segundos no las reciban. Cabe recordar que éste era precisamente el régimen tributario vigente hace muchos años, época en que las sociedades anónimas llegaron a pagar anualmente un 48,57%. ¿Estamos volviendo atrás? ¿Era mejor ese sistema que el actual? ¿O la memoria es muy frágil?

Para aterrizar el tema, vamos a los números respecto de lo que sucedería con las pequeñas y medianas empresas, que son las que generan el empleo.

Como aún no se conocen los nuevos tramos y tasas de impuestos del Global Complementario, supongamos que se mantienen los actuales; que se mantiene en 20% la tasa de impuesto de primera categoría, dado que aún no hay consenso entre los candidatos en su incremento; que se mantiene el crédito por impuesto de primera categoría y que se establece la base devengada. ¿Cómo cambiará la tributación de estos pequeños o medianos empresarios?

Pongámonos en la situación de una mediana empresa cuya renta anual son $ 400.000.000 y donde cada uno de sus dos socios vive con $ 3.000.000 al mes, dejando el resto en la empresa para invertir. Mi experiencia me dice que este nivel de retiro es normal para empresarios que llevan la vida entera trabajando en su empresa. Con estas cifras, en el nuevo sistema, cada socio incrementaría su carga tributaria en, aproximadamente, $ 29.500.000, considerando la ausencia de devolución de impuesto más el mayor impuesto a pagar.

Por otra parte, la caja que queda en la empresa para invertir baja en $ 52.500.000, monto que corresponde al flujo por el mayor impuesto que los dos socios deben pagar.

En resumen, en este caso, los impuestos consolidados se incrementarían en un 80% y la disponibilidad de caja para invertir se reduciría en un 21%. Aspectos de una gran relevancia, para decidir qué cifras considerar y qué pasa cuando a las propuestas les ponemos números.

                                            Juan Manuel Baraona  Abogado socio de Baraona Abogados

http://diario.latercera.com/2013/06/26/01/contenido/opinion/11-140169-9-otra-cosa-es-con-numeros.shtml

 

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