La pesada herencia macro de Piñera

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Guillermo Larraín   Lunes 22 de Julio de 2013

La administración de Sebastián Piñera dejará al gobierno siguiente un pesada carga macroeconómica que la caracterizan cuatro elementos: (a) el crecimiento económico, que surgió con vigor luego de una recesión producto de la crisis internacional, está desacelerándose, habrá sido transitorio; (b) el déficit estructural del gobierno central, dada la política de balance estructural, no está convergiendo a su equilibrio; (c) la deuda pública está creciendo y (d) el déficit en la cuenta corriente va también al alza.

Los logros en materia de crecimiento económico del actual gobierno son pobres por tres razones. Primero, porque sus causas no son atribuibles directamente a él; segundo, porque fue un crecimiento transitorio y, tercero, porque al evaluar las reformas pro crecimiento, no las hubo. En efecto, el crecimiento de 2010 está fuertemente explicado por las políticas contracíclicas adoptadas por el gobierno anterior para enfrentar la crisis internacional y en 2011-12 se explica en buena medida por la mayor actividad derivada de la reconstrucción post-terremoto, las fuertes inversiones en minería (que fundamentalmente permiten mantener la producción actual, no la incrementan) y el bajo tipo de cambio que estimuló el gasto interno. Ninguna de estas razones macroeconómicas son atribuibles al Gobierno, y todas ellas eran transitorias.

Como todas estas causas están perdiendo fuerza, el crecimiento esperado por los agentes económicos para 2013 y 2014 es menor que al 2010-2012. Es notoria la falta de reformas estructurales que pudieran haber cambiado el perfil del crecimiento del país. Donde más se nota esto es en la incapacidad para enfrentar y resolver el problema energético que, hacia 2014, no habrá cambiado en nada respecto de lo que teníamos en 2010. Es más, se puede hacer el argumento de que incluso la situación energética empeoró en esta gestión: hay más incertidumbre regulatoria hoy que hace 3 años. Al final, este gobierno se ha caracterizado por un enfoque reactivo a las circunstancias que, afortunadamente para la administración, coincidió con ondas expansivas del gobierno anterior, un buen ciclo internacional para el mundo emergente y fuerte impulso al gasto interno.

En segundo lugar, la situación fiscal —dentro del contexto de la solvencia que ha caracterizado a Chile— se ha deteriorado. Evidentemente, la crisis internacional tuvo un efecto importante sobre las finanzas públicas. Por ejemplo, la inversión en 2009, que en pocos trimestres cayó el equivalente a 6% del PIB, hizo que los ingresos tributarios cayeran 3,7% del PIB y llegaran a su nivel más bajo desde 1990.

Para contrarrestar la caída en el gasto privado, el gasto público subió 2,2% del PIB lo que generó un importante déficit en 2009. Esto es lo que se denomina la política fiscal contracíclica que ha sido tan celebrada internacionalmente, al permitir sacar rápidamente a la economía de la breve recesión en la que estuvo.

(…) En tercer lugar, como consecuencia de lo anterior el país ha estado acumulando en estos años cantidades importantes de deuda pública. Los pasivos en pesos del gobierno central pasaron del 4,5% del PIB en 2009 a 10,2% del PIB en 2012. Si se descuentan los activos del gobierno, la situación financiera en moneda nacional se ha deteriorado en 4,5% del PIB, según señala el Informe de la Deuda Pública. Si se toman todos los activos y pasivos, en pesos y dólares, los activos netos han caído desde 10,5% del PIB en 2009 a 6,9% del PIB en 2012.

Finalmente, el déficit en la cuenta corriente ha venido al alza. En parte explicado por el boom de inversión que justifica el crecimiento transitorio de estos años, el déficit en la cuenta corriente se ha deteriorado en US$.15.633 millones entre marzo de 2010 y marzo de 2013. Esta cifra corresponde al exceso de gasto acumulado que también juega un rol en el crecimiento transitorio de estos años.

(…) Así, el próximo gobierno deberá lidiar con la pesada carga macroeconómica que dejará la administración de Sebastián Piñera. Veremos si en los meses que siguen las autoridades toman medidas correctivas, en particular en materia fiscal. Dada la política de balance estructural, alguna corrección al exceso de gasto público debiera contemplar el presupuesto 2014 que está en fase de construcción.

http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2013/07/22/la-pesada-herencia-macro-de-pi.asp

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