La desigualdad en perspectiva

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Editorial  Jueves 11 de julio de 2013

Mejorar la distribución de ingresos requiere una institucionalidad laboral moderna y dinámica. Chile está lejos de tenerla, y la falta de reformas estructurales en esta materia ha contribuido a ahondar nuestras desigualdades…

Chile se ha caracterizado históricamente por una alta desigualdad de ingresos. Con un coeficiente de Gini de 0,52 (dicho coeficiente es un número entre 0 y 1, donde 0 corresponde a perfecta igualdad, y 1 a perfecta desigualdad), calculado sobre la base de los ingresos monetarios de los hogares contenidos en la encuesta Casen 2011, resulta estimado como el miembro de la OCDE con la peor distribución de ingresos. Este fenómeno ha opacado los grandes e irrefutables avances económicos que ha logrado el país y que han significado mayor bienestar para nuestra población. Por eso no sorprende que sea un tema recurrente en el debate político-económico, a menudo tratado con grados de pasión e ideologismo que atentan contra el necesario análisis técnico, que pone el caso de Chile en perspectiva.

(…)También existe entre los técnicos consenso en que para mejorar la distribución de ingresos, se requiere una institucionalidad laboral moderna y dinámica (…)

Las políticas públicas deben contribuir a mejorar los niveles de productividad de la población. Éste es un proceso continuo, que se inicia mucho antes que la persona ingrese al mercado laboral y que debe prolongarse durante todo su ciclo de vida. Son precisamente las fallas en el sistema de educación y capacitación, junto a nuestro arcaico Código Laboral, los responsables de nuestra inercia en el tema de la desigualdad. Pensar que una reforma tributaria o eslóganes en materia educacional vendrán a resolver nuestros problemas es una equivocación. La distribución de ingresos no se puede mejorar por secretaría: supone tiempo y buenas ideas.

Hemos avanzado y, con ajustes bien pensados, podemos acelerar la marcha. La clase política debería ser realista e innovadora y, responsablemente, ajustar las expectativas de la población, al mismo tiempo que atreverse a adoptar las reformas laborales indispensables, que beneficiarían a los más vulnerables, aunque no gusten a muchos que hoy tienen una posición laboral más favorecida.

http://www.elmercurio.com/blogs/2013/07/11/13394/La-desigualdad-en-perspectiva.aspx

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