Financiamiento compartido

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por Ricardo Paredes, profesor de Ingeniería UC

El consenso respecto a que la calidad de la educación debía mejorar, en particular la dada a los más vulnerables, inspiró la ley del financiamiento compartido (FC), que desde 1992 permite que escuelas que reciben subvención puedan cobrar. Este aporte complementa los recursos que entrega el Estado con privados por $ 245.000 millones anuales. Pese a ello, el ingreso total por estudiante sigue siendo inferior en 20% en las escuelas privadas subvencionadas que en las municipales.

Un efecto adverso que sustentaría la idea de terminar con el FC es que éste impediría el acceso a quienes no pueden pagar, y así, segmentaría a las escuelas. Si bien ello es teóricamente esperable, la evidencia es insuficiente para considerarlo un efecto relevante.

No se trata de desconocer que el sistema educativo chileno es segmentado. Se trata de que la evidencia que disponemos no demuestra que tal segmentación obedezca al FC. Este en gran parte obedece a la segmentación geográfica. Además, la segmentación previa a que las escuelas experimentaran los efectos del FC era muy alta también. Más aún, políticas relevantes en ejecución hoy, como la subvención escolar preferencial, condicionan a las escuelas beneficiarias con FC que reciben una subvención del orden de $ 95.000 por niño prioritario, a que no cobren a esos niños.

Tampoco es consistente con la evolución del rendimiento escolar la idea que por la vía de un “efecto par” ha ido aumentando la segmentación en el tiempo. Sin perjuicio que el Simce de las escuelas con FC es más alto, las escuelas privadas subvencionadas con FC han aumentado sus resultados menos de lo que lo han hecho aquellas sin FC.

Por su parte, la evidencia que relaciona aprendizaje y FC no da luces. La controversia tiene su origen en el problema metodológico de distinguir la importancia de factores que determinan que las familias opten por escuelas con FC. Un estudio en curso que aborda más correctamente los problemas metodológicos señalados sugiere que el efecto del FC sobre el aprendizaje si bien es positivo, es en promedio pequeño, excepto para las escuelas que tienen cobros altos. Sorprendentemente, las escuelas cuyos cobros son bajos muestran rendimientos algo menores. Sobre las razones de por qué los padres deciden aportar sólo podemos especular. (…)

http://diario.latercera.com/2013/07/14/01/contenido/opinion/11-141587-9-financiamiento-compartido.shtml

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