El cierre masivo de escuelas: uno de los riesgos de la reforma educacional

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Cierre masivo de escuelas

Hernán Herrera: “…si el ministro entendiera lo mismo que quiere todo Chile, no se habría trazado como objetivo destruir un sector para dejar como única opción en pie una educación pública que está desmejorada por la incapacidad del Estado de ofrecer una opción elegible…”. Domingo 06 de julio de 2014

Nadie que quiera verdaderamente a Chile quisiera que este título se hiciera realidad. La Presidenta de la República recorrió el país en su campaña asegurando a los padres que los colegios particulares subvencionados jamás serían cerrados. No hay una sola persona que no esté de acuerdo con una educación de calidad para todos los niños y jóvenes chilenos, pero el primer proyecto que envió el Gobierno en materia educacional no se adecúa a ese propósito.
El cierre masivo de escuelas, que sería el efecto más increíble y doloroso que puede afectar a un país, puede ser una realidad en Chile si se mantienen las normas del actual proyecto. Entre ellas, que exige que los sostenedores sean propietarios de su infraestructura para recibir la subvención y el 70% de ellos no lo es; porque los obliga a transformarse en entidades de beneficencia sin fines de lucro y muchos dirigen emprendimientos familiares que han sido resultado de años de sacrificios que no están dispuestos a desarticular, y porque el aporte estatal no sustituirá el de los padres al financiamiento de los colegios.
Estamos seguros de que a la Presidenta de la República sus asesores no le han explicado los dramáticos efectos de su iniciativa, sino que la han convencido de que los colegios serán ahora gratis, sin decirle que el proyecto de ley los obliga a morir.

La mayoría del país no quiere esta reforma. Así lo dicen las encuestas, y el ministro Nicolás Eyzaguirre ha explicado el rechazo con la premura con que tuvieron que redactar el programa para anunciarlo el 21 de mayo. Pero el apuro autoimpuesto no puede ser una excusa para hacer propuestas erróneas y tensionar un sector donde estudian un millón 800 mil niños.

Por eso las familias salen a la calle. Por eso increpan a los personeros que dan charlas en los colegios para justificar la reforma, diciendo falsamente que nada cambia, salvo que ahora la educación será gratuita y los padres no tendrán que aportar el copago.

El ministro también ha atribuido las críticas -que provienen igualmente desde su propio sector- a problemas de comunicación, como si comunicar mejor la reforma pudiera cambiar el texto del proyecto. ¡Qué ingenuidad y falta de conexión con la realidad el pensar que un padre o una madre chilenos se mantendrían impávidos y de brazos cruzados si alguien los amenaza con arrebatarle los patines a su hijo!

Los problemas de esta reforma, que tienen al ministro de Educación como el secretario de Estado peor evaluado del Gobierno, no son instrumentales, sino de fondo. Como señaló la ex ministra de Educación Mariana Aylwin, la reforma está basada en la desconfianza y la desvalorización de sus actores: los padres, los sostenedores, los profesores y los directivos, y que, además, demuestra un gran desconocimiento de la realidad.

Si el ministro entendiera lo mismo que quiere todo Chile, no se habría trazado como objetivo destruir un sector para dejar como única opción en pie una educación pública que está desmejorada, no porque los padres hayan elegido abandonarla, sino que lo hicieron por la incapacidad del Estado de ofrecer una opción elegible. Si entendiera lo que ocurre en la realidad, el ministro habría iniciado la reforma abordando los graves problemas de gestión de las escuelas públicas; habría propuesto cambiar el Estatuto Docente por una carrera profesional que permitiera incentivar a los mejores profesores y las mejores prácticas, y habría dispuesto que buena parte de los 8.200 millones de dólares que pretende recaudar la reforma tributaria vayan a la enseñanza preescolar, con jardines infantiles de lujo y duplicar la subvención escolar de manera de equipararla con la de los países desarrollados con los que nos gusta compararnos. (…)

Hernán Herrera  Presidente Conacep (Colegios Particulares de Chile)

http://www.elmercurio.com/blogs/2014/07/06/23292/Cierre-masivo-de-escuelas.a

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