Diversidad del sistema educacional en riesgo

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El proyecto que busca terminar con la selección de alumnos podría ocasionar un daño irreparable a la educación pública y privada.

El Ejecutivo ha planteado antes del 21 de mayo ingresar a trámite en el Congreso tres proyectos de ley orientados a establecer la gratuidad en el sistema educacional, el término del copago en el nivel escolar y el fin a la selección de alumnos en establecimientos que reciben fondos del Estado. Particularmente sobre esta última iniciativa, el gobierno ha instalado el debate desde una perspectiva que asume, sin mayores fundamentos, que parte de los problemas de desigualdad, segregación y debilitamiento que se atribuyen a la educación pública se deben a ese aspecto y que, por lo tanto, el referido mecanismo tiene que ser desechado, medida que incluso se extenderá a los “liceos de excelencia”, lo que ocasionará un daño irreparable a la educación pública.

La magnitud del cambio planteado y los reparos que se le han formulado respecto de sus fundamentos, como de los efectos negativos que tendrían los cambios previstos, hacen recomendable que no se precipite el envío de una reforma esencial para el país. Hasta ahora no se han formulado argumentos que permitan justificar la conveniencia de eliminar la posibilidad de que los establecimientos educacionales puedan seleccionar a sus alumnos a partir de las capacidades académicas y según su proyecto de foormación. Quedan poco más de tres semanas para que se cumpla el plazo autoimpuesto por el Ejecutivo para ingresar los proyectos al Congreso, período que resulta insuficiente para calibrar los aspectos técnicos y el fuerte impacto que una iniciativa así tendrá sobre el sistema escolar.

La selección de los alumnos sobre la base de criterios objetivos y que no supongan una discriminación arbitraria constituye un elemento consustancial a la diversidad de proyectos educativos en el país. Esa diversidad es la que permite, por ejemplo, que legítimamente existan familias interesadas en contar para sus hijos con una educación que tenga una orientación más artística, científica o deportiva. Ello no será posible si se prohíbe la selección. Más aún, conllevaría la injusta consecuencia de que sólo el que pueda pagar un colegio privado pueda escoger el proyecto educativo acorde a sus intereses.

Junto con eliminar la selección en la educación escolar, el Ejecutivo ha señalado que ello también abarcará a los llamados “liceos de excelencia”, proceso que será gradual. Ello afecta a instituciones que tienen una tradición centenaria en la entrega de una educación de calidad, y que durante su historia han formado a importantes figuras públicas, entre ellos, varios presidentes de la República, como es el caso del Instituto Nacional. Impedir que los establecimientos de excelencia del sector público seleccionen agravará la crisis que atraviesa la educación pública, y privará especialmente a estudiantes de esfuerzo de acceder a una educación que potencie sus talentos y premie su compromiso con el estudio. Ello no puede sino representar un daño al patrimonio educacional del país.

Si bien es efectivo que ha existido un retroceso de la educación escolar pública en las últimas dos décadas en cuanto al nivel de matrícula anual, no resulta lógico que se pretenda superar la crisis que vive aquel sistema terminando con la selección de alumnos y con el financiamiento compartido, medida que debilitará también la provisión mixta de enseñanza, consagrando así un solo modelo educativo. Homogeneizar el sistema educacional, más que mejorar el nivel de la enseñanza, va a tender a desalentar a los buenos talentos, no generará incentivos para que los estudiantes se superen y terminará perjudicando el desempeño académico de establecimientos de reconocido prestigio.

http://diario.latercera.com/2014/04/25/01/contenido/opinion/11-162972-9-diversidad-del-sistema-educacional-en-riesgo.shtml

 

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