Debate sobre la creación de una AFP estatal

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En medio de una discusión sobre los problemas que subsisten en materia previsional, a pesar del buen funcionamiento de las AFP, y como propuesta de grupos de interés o ideologizados, reaparece la idea de crear una AFP estatal, hoy incapaz de contribuir a alcanzar ninguno de los objetivos pendientes en el sistema previsional.

Los temas que requieren ser resueltos son la baja densidad de cotizaciones de muchos afiliados, la necesaria postergación de la edad de jubilación para enfrentar tendencias demográficas indiscutibles, la necesidad de apoyo fiscal para mejorar pensiones de quienes por fallas propias o del mercado laboral no logran asegurar adecuadamente los ingresos para su vejez; y en cuanto a regulación, la constante promoción de mayor competitividad a través de comisiones y rentabilidad en el sistema. Las posibles soluciones en estas áreas no guardan relación o son directamente contradictorias con la creación de una AFP estatal.

La razón que alguna vez se adujo a favor de una AFP estatal fue el nivel de las comisiones que las AFP cobraban a los cotizantes. En la actualidad, con una comisión de 0,77% de la remuneración imponible aplicada por la AFP con menores comisiones, parece difícil que una AFP estatal pueda operar rentablemente, igualando o disminuyendo esta comisión. De hecho, si las restantes AFP aplicaran la comisión menor observable en el sistema, algunas de ellas, aunque eficientes y con afiliados numerosos y de rentas relativamente elevadas, incurrirían en pérdidas en el negocio propiamente previsional.

Si no todas las AFP cargan la comisión más baja, y mantienen afiliados, es por una baja sensibilidad de éstos frente a las comisiones, en parte porque valoran otros atributos de una AFP, como es la rentabilidad que logran en sus inversiones, aspecto en que no hay razones para anticipar una habilidad especial de parte de una AFP estatal. Esto refuerza la expectativa de que una AFP estatal, en condiciones de competencia no subsidiada, tendría grandes dificultades para captar afiliados, en número y nivel de rentas como para sustentar una operación sin pérdidas.

Más allá del servicio propiamente previsional, las AFP son fundamentales para un proceso eficiente de inversión en el país, dado que ya definen el destino de un 25% del stock de capital en la economía chilena. Es difícil pensar que una empresa creada a partir de una motivación ideológica, dependiente del Estado, con objetivos supuestamente diferentes a los de una AFP privada que se concentra en invertir bien para atraer afiliados, pueda hacer una contribución positiva en esta materia, y no represente más bien un alto riesgo de introducir elementos muy nocivos en la operación del mercado de capitales chileno.

La creación de una AFP estatal representa una amenaza para la competitividad del sistema, sea porque opera con subsidios, o si, para evitarlos, define tarifas elevadas que dan espacio para mantener tarifas elevadas al resto de las AFP. Tanto o más serio que esa amenaza, es el riesgo de que dañe las pensiones de jubilación y el proceso de inversión en el país, si por ser estatal incorpora algún criterio diferente al de la maximización de retornos que manejan las AFP privadas.

http://diario.latercera.com/2013/04/26/01/contenido/opinion/11-135339-9-debate-sobre-la-creacion-de-una-afp-estatal.shtml

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