Críticas a las AFP: el sistema previsional cumple

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El mejor aval del modelo de las AFP son sus resultados, los cuales deben ser calculados correctamente y usando datos comprobables.

El sistema previsional chileno, el mismo que muchos países del mundo adoptan o han adoptado para enfrentar la crisis de sus respectivos modelos de reparto, aparece hoy en el medio de la discusión electoral. Más de 30 años de operación desde su creación en 1981, una rentabilidad promedio anual sobre el 8% y ningún peso desviado hacia otros fines, han sido argumentos insuficientes para convencer a algunos dirigentes políticos de las bondades del sistema de capitalización individual.

Por el contrario, abundan los juicios sin mayor fundamento y han surgido algunas propuestas de reforma que incluso atentan contra la lógica de un modelo que premia el ahorro y responsabilidad de cada trabajador en relación con su futuro previsional. (…)

Las propuestas resultan evidentes: elevar la edad mínima de jubilación (en especial en el caso de las mujeres, que hoy pueden retirarse a los 60 años, cuando su esperanza de vida al nacer supera los 80), incentivar mayores niveles de ahorro y evitar las lagunas en las

cotizaciones previsionales de los trabajadores. Sin embargo, buena parte de la discusión política avanza por derroteros distintos: crear una AFP estatal, incorporar un aporte solidario y privilegiar inversiones bajo criterios distintos a la expectativa de retorno. Evidentemente, ninguna de las reformas mencionadas se traduce en mayores pensiones, el principal objetivo que debieran perseguir estas iniciativas.

Los promotores de estas propuestas las sustentan en antecedentes equívocos o insuficientes, contribuyendo a la desinformación y a la percepción de que el sistema ha incumplido su aparente promesa de otorgar una pensión individual equivalente, a lo menos, al 70% del sueldo que recibía la persona antes de jubilarse. Es evidente que un modelo que se sustenta en el ahorro individual no puede comprometer ni asegurar niveles de pensión. Sin embargo, contrario a los juicios generalmente emitidos por sectores críticos al sistema, un reciente estudio encargado por la Asociación de AFP calcula la tasa de reemplazo en 87% para los hombres y 58% para las mujeres.

El cálculo limpió algunas situaciones que distorsionan las cifras hasta ahora conocidas, como las mujeres que se pensionaron sólo por el bono por hijo, lo cual resulta indispensable al momento de considerar eventuales reformas al sistema sobre las  base de la actual situación. Porque, a fin de cuentas, el mensaje es simple: toda propuesta de cambio debe estar sustentada en datos comprobables. Si se cumple ese requisito, entonces la sustentabilidad del sistema de capitalización individual está más que garantizada.  http://diario.latercera.com/2013/09/09/01/canal/opinion/11.html

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