Sobre la marcha del proceso en mi contra

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1.      Ante todo, les manifiesto mi más profunda gratitud por los muchos cientos de mensajes de apoyo y afecto recibidos por los distintos medios electrónicos y personalmente. Agradezco también todas las muy valiosas sugerencias que ustedes mismos han ido haciendo. Ambas cosas demuestran la importancia que tantas personas le adjudican a este proceso con el que las fuerzas de la izquierda se han empeñado en deshonrarme y al que la Universidad se ha sumado haciéndome cargos.

2.      También muchas personas me han preguntado por el fundamento de los cargos que me formularon el 27 de diciembre. Por razones de espacio, no es posible entrar en esos detalles ahora, pero lo haré extensamente en su momento. Todo se sabrá. Por ahora, debe quedar en claro que el fundamento más obvio es que los cargos formulados en mi contra son fruto de la gravísima violación de mis derechos procesales en que incurrió la Secretaria General, Marisol Peña Torres, cuando resolvió en su Resolución 692/18 que el alumno denunciante no había prestado su consentimiento libremente en la gestión mediadora previa realizada por el Ombuds de la Universidad. Como prejuzgó gravemente, ya que ése es el fondo de la denuncia del alumno, (y yo no había tenido ni siquiera la posibilidad de declarar, pero la Secretaria General ya había resuelto el fondo del asunto, al fallar un escrito de previo y especial pronunciamiento) ella sólo tenía dos opciones ahora: Desdecirse y reconocer la libertad del alumno para allanarse a la solución propuesta por el Ombuds o perseverar en su falta para ser “consecuente.” Escogió la segunda y más grave opción.

3.      Incluso más. Entre otras cosas, se afirma en el escrito de cargos que este profesor “revela una inadecuada comprensión de la labor docente que se exige de un académico en una Universidad Católica”. A ese nivel de insulto irresponsable ha llegado la Secretaría General, refiriéndose con esa insolencia a un profesor que ha servido a la Universidad por 43 años y medio, que cuenta con casi 10 mil ex alumnos, que alcanzó la titularidad a los 39 años, que obtuvo todos los premios a la excelencia docente entregados por la Universidad y su Facultad, que fue miembro del H. Consejo de su Facultad por 22 años y que durante cuatro periodos consecutivos fue designado por dos rectores sucesivos para integrar la Comisión de calificación de todos los demás profesores de su Facultad. Ese el  profesor que, según ha “descubierto” la Secretaría General, “revela una inadecuada comprensión de la labor docente”.

4.      Finalmente, aunque es decisiva para nuestra defensa, hemos sabido que la Secretaría General no nos entregará el escrito de formulación de cargos a los seis miembros del Comité Ejecutivo de la FEUC 2018, por la denuncia que interpuse en su contra, dadas sus reiteradas mentiras y su campaña comunicacional de desprestigio de mi persona. Al alumno de periodismo ni siquiera se le formulan cargos,  a pesar de que se le debiera considerar el principal responsable de 9 mentiras formales contenidas en su denuncia, dos de ellas ya señaladas por el Ombuds. Sin el conocimiento del modo en que la Secretaría General valora mi denuncia, se hace todavía más difícil mi defensa, ya que ella en buena medida se basa en el modo doloso en que los siete alumnos han procedido en mi contra.

5.      Una vez más, en defensarojas@gmail.com  han preparado acciones para poder expresar una razonable, serena y decidida protesta. A ellos se puede escribir.

 

Los saluda con el mayor afecto

 

Gonzalo Rojas Sánchez 

Profesor Titular, 3 de enero de 2019

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