Restricción horaria

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Categóricos resultados evidenció la consulta ciudadana realizada en ocho comunas sobre la idea de implementar una restricción horaria para menores de 16 años. Un 85% de las más de 120 mil personas que votaron se inclinó favorablemente por la medida. Con todo, si bien se trató de un número cuantioso de participantes —en especial si se compara con instancias como las elecciones de partidos políticos—, la cifra representó solo el 8,9% del padrón habilitado para sufragar. Al mismo tiempo, es posible que haya existido un sesgo de mayor participación entre quienes eran favorables a la medida.

De las tres opciones disponibles en las dos preguntas realizadas sobre el tema, la ciudadanía se inclinó en ambas por la más “conservadora”, siendo el horario límite propuesto para que menores de 12 años estén en la calle las 21:00 horas. Y para jóvenes de entre 13 y 16 años, las 23:00 horas. Los resultados no son vinculantes, por lo que ahora cada municipio deberá resolver el modo de implementarlos. En el caso de Las Condes, su alcalde ha dicho que, antes que una restricción, la iniciativa operará como una suerte de recomendación de la que brigadas de voluntarios informarán a los jóvenes.

La discusión sobre el fondo del asunto es controversial. Algunos han planteado su oposición, porque se restringe el derecho de libertad ambulatoria consagrado en la Constitución, objeción que sin embargo resultaría salvada al haberse planteado en la consulta la referida idea de un horario “recomendado”, sin carácter obligatorio. A su vez, quienes son partidarios han sostenido que el llamado “toque de queda juvenil” permitiría mantener a los jóvenes en casa durante la noche, evitando su involucramiento en eventuales acciones delictivas, sea como víctimas o como autores. Junto con otras medidas —se argumenta—, podría contribuir también a disminuir males como el consumo juvenil de drogas o alcohol.

En el mundo, distintos países y ciudades han puesto en práctica restricciones a la circulación de menores de edad. De hecho, en Estados Unidos son diversas las ciudades que aplican algún tipo de medida así. Limitaciones similares existen también en Islandia (asociadas a su exitosa política de prevención del consumo de drogas), y en ciudades suizas, alemanas y de otros países europeos. Y aunque han sido permanente objeto de impugnaciones y controversias, se han sustentado en el concepto de que, tratándose de menores, puede ser legítimo restringir o acotar el ejercicio de su libertad, con el fin de garantizar su propia protección. Existen, sin embargo, pocos argumentos sólidos para que sea el Estado el que asuma una responsabilidad propia de las familias, cual es la de velar por el cumplimiento de ciertos horarios por parte de los menores. Como se ha advertido, no parece del todo coherente que se reclame contra iniciativas que restringen la libertad de los padres para decidir la formación de sus hijos si, por otra parte, ellos abdican de las tareas que les son propias. Aun así, el alto interés suscitado da cuenta de las dificultades que hoy estarían encontrando esos padres para cumplir dichas tareas y de la necesidad de señales de apoyo, cuestión que en sí misma amerita una reflexión.

Más allá de esas consideraciones, queda planteada la pregunta respecto de la eficacia de esta medida para combatir los males que se quiere abordar. Aquí tampoco hay evidencia significativa. Se han hecho muchos estudios en las ciudades en que se ha aplicado y los resultados no parecen concluyentes. Por lo mismo, resultan muy apresurados los planteamientos de quienes han sugerido tratar este tema legislativamente.

http://www.elmercurio.com/blogs/2019/07/04/70622/Restriccion-horaria.aspx

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