Notificación en la granja

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En medio de la pandemia se hizo conocido un video en que el diputado Hugo Gutiérrez era controlado en Iquique por una patrulla naval. El parlamentario del PC circulaba en un automóvil con su familia, y al serle requeridos sus datos esgrimió su condición para negarse: “a mí no puede controlarme… yo soy más autoridad que usted”. Ahora, a poco más de cuatro meses del incidente que dio lugar a una investigación a su respecto por los delitos de amenazas y omisión de cooperación pública, se postergó para el mes de marzo la audiencia en que se llevaría a cabo su formalización, porque el político no pudo ser notificado.

Cuesta entender que, a una autoridad pública a quien por el solo ministerio de la ley se le reputa residencia en la región que representa, que probablemente cuenta con una oficina parlamentaria financiada con recursos del Estado y que participa en sesiones públicas de la Cámara de Diputados, no se le pueda notificar de una audiencia judicial.  Cabe suponer que quienes tienen el deber de efectuar la notificación fueron muy poco diligentes o el señor Gutiérrez ha sido muy eficaz para evadirlos.

Es inevitable contrastar la contradicción evidente que hay entre el discurso y la realidad; el Partido Comunista denuncia la desigualdad estructural de la sociedad capitalista, la opresión que la clase trabajadora sufriría por parte de la otra clase, la de los dueños del capital. Nos dicen que la injusticia derivada de esta relación de explotación solo se corregirá en ese mundo utópico en que todos seremos iguales, abolida la propiedad privada a cada uno se dará de acuerdo a sus necesidades y tantos derechos tendrá el “compañero trabajador” como el “compañero gobernante”. En el camino, sin embargo, parece que el compañero diputado entiende que no es realmente tan igual al compañero marino, pues al primer control le recuerda que es “más autoridad” que él.

Es que la utopía igualitaria es esencialmente totalitaria, no solo porque se construye anulando derechos fundamentales, privando a las personas de la libertad para elegir los fines y los medios de su proyecto de vida, colectivizando lo que es esencialmente individual, sino también, porque reemplaza un sistema de jerarquías por otro radicalmente arbitrario, cuya evidencia conduce a un círculo vicioso de opresión política, como hemos comprobado en todos los países que han caído en la ruta al paraíso socialista.

Por eso la sátira que hace Orwell de la revolución rusa y el régimen comunista en “Rebelión en la granja” es tan lúcida y veraz. Liberados los animales de la tiranía de los humanos, rápidamente se estructura una nueva y brutal jerarquía, la que se mantiene por la fuerza; es que en la granja -y progresivamente también en Chile- hay notificaciones que es mejor no hacer.

https://www.latercera.com/opinion/noticia/notificacion-en-la-granja/7Y5QQEMDJ5COPEZB74LQ6QLPBM/

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