Los “gaps” de Pedro, Juan y Diego

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Fue sorprendente para muchos el resultado -aún incompleto- del profesor Ricardo Paredes (et al), donde se comparan los resultados académicos con el nivel de sueldos posteriores. De ahí, Daniel Matamala concluye que un alumno talentoso puede estar subordinado en su empresa a uno menos talentoso, solo porque su origen social es menos aventajado. Otras columnas siguen el mismo argumento (“La importancia de llamarse Errázuriz”).

Me da un poco de pereza consignar aquí las numerosísimas publicaciones científicas que explican la sorprendente -aunque como verán, no tan sorprendente- paradoja de los Pedros, Juanes y Diegos.

Desde 1918, el profesor Charles Riborg Mann “sorprendió” al mundo académico y profesional con la conclusión de que el éxito profesional y laboral de egresados universitarios se explicaba en un 15/20% por sus habilidades “duras” (capacidades técnico-profesionales) y en un 80/85% por sus habilidades blandas, que son mucho más difíciles de medir. Estudios posteriores -100 años después-, con muestras mucho mayores, corroboran una y otra vez lo mismo: las diferencias de éxito, postuniversitarias se explican fundamentalmente por gaps en las habilidades blandas. Es decir, importa menos lo que se aprendió en la Deutsche Schule y en la PUC, comparado con el entorno cultural del hogar de origen. Y el entorno cultural de una familia no se construye con la rapidez con que se escribe una columna o se hace una investigación social.

De modo que el “puzle” de Pedro, Juan y Diego (y el de Errázuriz) se explica muy probablemente por los gaps de sus habilidades blandas, que, a su vez, dependen del entorno cultural de sus hogares, y no se trata de una simplificada caricatura de clasismo. Esto no solo se aplica al mundo empresarial. Un breve recorrido por el mundo de los periodistas muestra lo mismo (es cosa que vean los orígenes colegiales de los principales rostros periodísticos de la TV). Los directores de teleseries y los editores de medios, ¿también son clasistas, o toman en cuenta las “habilidades blandas” de los postulantes?

Al revés de elegir por origen, los head hunters buscan los gaps en habilidades blandas: capacidad de liderazgo, empatía, humildad, pensamiento crítico. Y se somete a todos los postulantes a un riguroso test sicológico para detectar esas capacidades que ni la PSU, ni las notas son capaces de detectar. Y es por eso que Daniel gana más que colegas suyos egresados de la DS y de la PUC. Daniel seguramente tiene más habilidades blandas que el promedio (doy fe de eso). El mayor éxito profesional por provenir de un colegio como la DS, el SG, o el CVD, es solo el resultado visible (el termómetro) de la relación habilidades blandas/entorno cultural de la familia.

En vez de acusaciones de clasismo, es más importante hacer cambios a nivel educacional que reparen los gaps en habilidades blandas de los chilenos. Romper -o desprestigiar- al termómetro, es tan útil como vender el sofá de don Otto.

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