Las entidades colectivas también pueden tener objeción de conciencia

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Para entender el reciente fallo de la Corte Suprema, dice el abogado y profesor de la U. de los Andes Hernán Corral, debe entenderse el caso.

Explica que una pareja gay pidió a la empresa Masterpiece Cakeshop Ltda. un pastel de bodas con una decoración especial alusiva a su matrimonio, y el dueño de la tienda, Jacques Phillips, que es además quien hace y decora las tortas, explicó a los solicitantes que, en su condición de comprometido cristiano, no podía hacer una torta para una celebración que vulneraba sus convicciones, sin perjuicio de que les ofreció otros productos de su pastelería. Fue entonces -dice- que la pareja lo denunció por contravención a la ley antidiscriminación del Estado de Colorado, y la Comisión de Derechos Civiles de ese estado aplicó sanciones a Phillips y lo conminó a cesar en su negativa a vender tortas para bodas gay.

Lo primero, apunta, es “un fallo adoptado por una amplia mayoría: siete contra dos. Y el juez que redacta la sentencia de la Corte, Anthony Kennedy, fue el mismo que redactó el voto de mayoría del caso ‘Overgefell’, que en 2015 declaró constitucional el matrimonio gay”.

Pero, advierte Corral, “si bien la sentencia de la Corte Suprema revoca la resolución de la Corte de Apelaciones, que había confirmado las medidas contra el repostero y su empresa, lo hizo sobre la base de que la Comisión de Derechos Civiles menospreció e incluso trató hostilmente las creencias religiosas de Phillips, tratamiento que no se corresponde con las libertades de religión y de libre expresión consagradas en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense”.

Es decir, la Corte observa que en este caso la comisión no fue “ni tolerante ni respetuosa con las creencias religiosas invocadas por Phillips”, puntualiza, y además plantea que “el gobierno no tiene derecho a expresar si las razones religiosas que fundan la objeción de conciencia de Phillips son o no legítimas”.

“Para nuestro país -agrega- puede ser iluminador observar que los jueces de la Corte Suprema se toman en serio las libertades de religión y de expresión y no tengan problemas para reconocer que una sociedad con fines de lucro, como la pastelería Masterpiece Cakeshop Ltda., pueda ser también protegida si a través de ella se ejercen esas libertades”. Y, en su opinión, “se pone en evidencia así que la crítica a nuestro Tribunal Constitucional, por haber reconocido la objeción de conciencia institucional basada en la manida frase de que las instituciones ‘no tienen conciencia’, olvida que en el Derecho comparado hace bastante tiempo que este tipo de derechos fundamentales son reconocidos no solo a personas individuales, sino también a entidades colectivas”.

“Para nuestro país puede ser iluminador observar que la Corte Suprema (norteamericana) se toma en serio las libertades de religión y de expresión”.
HERNÁN CORRAL
Profesor de Derecho U. de los Andes

 

Fuente:

http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=476729

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