La teología feminista y la “moral tribal”

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La teología feminista tiene una severa crítica a los teólogos de la liberación que las antecedieron.

Es lo que afirma la finlandesa Elina Vuola, quizá la mujer que más ha escrito sobre las relaciones entre las dos teologías, en su libro “La ética sexual y los límites de la Praxis”, publicado por la editorial Abya-Yala, dependiente de la Universidad de los Salesianos de Quito. i

En su ensayo, la autora critica el concepto de “praxis” asumido por los teólogos de la liberación del marxismo, por no tener relación con la mujer y su corporeidad. De ahí que, según ella, los teólogos de la liberación no innovaron en la ética sexual y en los derechos reproductivos de la mujer, sumándose al discurso conservador de la Iglesia en esta materia y manteniendo a las mujeres en una situación de dependencia y pobreza.

En base a esta argumentación, la autora concluye que: “para elaborar un programa de ética sexual crítico-constructivo en el escenario de la teología feminista latinoamericana de la liberación” se debe tener como “sujetos” a las mujeres pobres. Citando a la indiana Vandana Shiva, de la misma corriente ecofeminista, afirma que si se pone a la mujer como sujeto, ésta será la “oportunidad para que las mujeres puedan establecer un programa de justicia económica y social, de sostenibilidad ecológica y de sus derechos a la salud (reproductiva)”.ii

Pasando de la teoría a la práctica de la lucha feminista, Viola propone una nueva hermenéutica de lo que llama “la vida cotidiana” para poder detectar los nudos del “patriarcado” en la vida de todos los días de las mujeres.

La estrategia parece inteligente. Alejarse de las teorías del marxismo y corporificar las alienaciones en la vida diaria, no como algo ideológico sino como la realidad dura y cruel para las mujeres.

Así, de acuerdo a Viola “Una antropología teólogica feminista hace hincapié en la corporeidad propia de las mujeres y las experiencias diarias concretas –incluyendo la violencia, la sexualidad, y la sobrevivencia- (…) Si la perspectiva de la ‘vida cotidiana’ se concreta más, podría corregir estas tensiones dentro de la TL”. iii

Con esta nueva “clave” de acción feminista es más claro entender las últimas acciones feministas ocurridas el pasado 8 de marzo en todo el País.

De acuerdo con información de prensa, “CNN Chile elaboró un pequeño glosario con los términos básicos para que todas puedan llegar preparadas al 8M (8 de marzo pasado)”.

En varios puntos del referido “glosario” se hace alusión a diversas formas del “machismo” en la “vida cotidiana” y del modo de combatirlo.

No vamos a transmitirlos todos, pero sí algunos de los que lo vinculan con la “moral tribal” para demostrar de qué forma esta teología está, en los hechos y en la doctrina, preparando a sus adeptos para la aceptación de una “moral tribal”.

Como se sabe, una de las características de las prácticas tribales originarias es el nudismo total o parcial de ambos sexos. La práctica ancestral del nudismo no sólo desconoce la virtud del pudor sino también la vergüenza en los defectos del propio cuerpo. Esta vergüenza es innata a la idea de la perfección humana y todas las civilizaciones que representaron el cuerpo humano, en estatuas o dibujos, lo hicieron queriendo mostrar esa idea de perfección.

Para acabar con esa noción, la CNN nos informa en uno de los puntos para entender la marcha de marzo pasado, la existencia de un movimiento llamado “Body Positive” propiciado por modelos nacionales y que se muestran tal cual son, sin importarles los “estereotipos” de la belleza fémina.

La revista “Nueva Mujer” que entrevista a tres promotoras de esta corriente, dice en su introducción al tema que “Gracias a los cambios culturales, la concepción arcaica del ‘cuerpo ideal’ se está desdibujando, dando paso a la valoración de la diversidad de cuerpos”.iv

En un conjunto social que en amplia medida ya perdió el pudor de su propio cuerpo, lo que se necesita para encaminarla hacia el nudismo total es precisamente acabar con el ideal de belleza, haciéndolas perder el miedo a exponerse a censuras, críticas o burlas.

De este modo, siguiendo la fórmula de la acción en la “vida cotidiana”, muchas de las activistas de la marcha feminista, quisieron hacer del exhibicionismo de sus cuerpos una señal de protesta contra las convenciones de lo “feo” y de lo “púdico”.

Pasemos a otro de los puntos entregados por el “glosario feminista” de CNN Chile:

Consentimiento. Es la expresión de acuerdo emitida por una persona que indica que desea tener relaciones sexuales con otra: esta debe ser enunciada antes y durante el acto. Es una parte esencial de todos los intercambios de índole sexual, ya que sin consentimiento es una agresión sexual o violación.

El tema estuvo en la palestra a fines de 2018 en Chile por un anteproyecto de reforma al Código Penal que proponía, entre otras cosas, bajar la edad de consentimiento sexual de 14 a 12 años, y distinguir entre los tipos de violación”.

Nótese que la “condición” establecida para la licitud de las relaciones sexuales está completamente desligada de la idea de matrimonio así como de diversidad de sexos. Basta que haya un “consentimiento” para que ellas sean perfectamente lícitas y moralmente buenas.

Los deberes propios del matrimonio, entre los cuales está la mutua entrega de los cuerpos en orden a la procreación, podrán ser considerados una “violación”. En sentido opuesto, la fidelidad de mantener relaciones sólo entre los contrayentes se evapora automáticamente. Basta que exista consentimiento mutuo, para que la relación sea perfectamente lícita.

Es sabido que las relaciones sexuales entre los miembros de muchas tribus, entre los cuales los araucanos antes del matrimonio, era precisamente la del mero consentimiento. Así lo comenta el capitán español Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, preso de los Araucanos quien presenció las prácticas sexuales promiscuas, tanto hetero cuanto homosexuales durante su cautiverio. v

El “glosario” de la CNN continúa pasando por los diversos puntos de la agenda feminista, como son la deconstrucción, la equidad de género, la cosificación de la mujer, la heteronormatividad, la lesbo y transfobia, el micromachismo, el patriarcado, la sororidad, etc.

Sin embargo, lo que nos parece más característico de esta teología feminista, adoptada por el feminismo en general, es su supuesto carácter espontáneo, fruto de la “vida cotidiana”. No hay, por parte de la teóloga feminista, ninguna propuesta concreta, tampoco un blanco a destruir o una conquista a alcanzar, con la única excepción de la legalización del aborto.

Pero se ve que ella busca mucho más. Lo que pretende es el cuestionamiento de toda la moral sexual basada en el derecho natural y en la Revelación. Y, para ello, el modo escogido es el de aprovechar las lecciones de la “vida cotidiana”.

Ahora, lo propio de la vida tribal es no tener principios abstractos ni ideas genéricas. Ella se construye en la cotidianeidad, sin preconceptos, en el caso por caso, en la gradualidad, se diría que en una especie de “inocencia” primitiva que no busca el mal, sino quiere hacer que la tribu en su conjunto sienta bien, “el buen vivir”.

Un “buen vivir” que incorpora a todos los seres vivos por igual y en donde se alcanzaría, de acuerdo a esta nueva utopía, una total libertad en una completa igualdad.

La neo misiología está llena de estos conceptos, y por ello nos pareció oportuno demostrar cómo ellos nos preparan para la destrucción de la Civilización Occidental y Cristiana como la hemos conocido, y a la aceptación de este paraíso perdido tribal.

Es hacia ese objetivo retrógrado y bárbaro que nos puede encaminar las conclusiones del Sínodo de la Amazonia si esta corriente consigue imponer su agenda.

Juan Antonio Montes Varas,

Autor de “Desde la teología de la liberación a la teología ecofeminista”. Julio 2001, Santiago.

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