La religión de la Tierra.

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Gonzalo Rojas Sánchez (1953) Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra (1980), después de haber completado sus estudios de Licenciatura en Derecho (1976) y Licenciatura en Historia (1978). Profesor de Jornada completa en la planta ordinaria de la Pontificia Universidad Católica de Chile, desde el 1.VII.1975, habiendo alcanzado la categoría de Profesor Titular (1993).  Director de Docencia de la Universidad (1987) y Pro Secretario General de la Universidad (1987-9). Premios a la excelencia docente de la Universidad (2007) y de la Facultad de Derecho (2006), ambos concedidos en la primera oportunidad en que se otorgaron. Miembro del H. Consejo de la Facultad de Derecho por más de 25 años, Director de su Departamento de Fundamentos del Derecho por más de 12, y miembro de la Comisión de Evaluación Académica de la Facultad por 12 años.

  1. He sido objeto de una grave violación de mis derechos, al haber sido sometido por la P. Universidad Católica de Chile a un proceso por hechos ya resueltos por una instancia mediadora, el Ombuds;
  2. He sido objeto de una grave violación de mis derechos por la prevaricación en que incurrió la Secretaria General, al resolver la causa en mi contra en un escrito de previo y especial pronunciamiento;
  3. He sido objeto de una grave violación a mis derechos por no haberse contrastado las reiteradas mentiras del denunciante con la evidencia en audio de mi clase, lo que bastaba para demostrar mi absoluta inocencia;
  4. He sido objeto de un constante abuso de poder por parte de las autoridades de la Universidad, por los reiterados actos que han violado mis derechos procesales;
  5. Tanto la denuncia como la sanción de que he sido objeto se explican por mi constante defensa de la correcta antropología cristiana y de una visión de la universidad fundada en las enseñanzas de san John H. Newman.

Relato de los hechos:

 

  1. El miércoles 30 de mayo de 2018 realicé en el Curso Pensadores del Siglo XX mi clase sobre san Juan Pablo II. Hice una mención a su estatua pocos días antes mancillada en dos oportunidades por los movimientos feministas. Al terminar la clase, en presencia de unos 40 alumnos, un estudiante de periodismo se acercó, me increpó a gritos por “mis ofensas al movimiento feminista” y criticó a las mujeres presentes por no haberme contrastado. Ante mi sorpresa por el tono agresivo y el contenido de su crítica, pregunté a las presentes si efectivamente yo había incurrido en una ofensa. Ninguna asintió. Tomé entonces la decisión de suspender la corrección de los trabajos del alumno por obvias razones de conciencia: me sentí gravemente ofendido por su comportamiento extremadamente agresivo e injusto y no quería correr el riesgo de perjudicarlo al corregir. Días después, el alumno rindió su examen, recibió los trabajos corregidos y acudí al Ombuds, el mediador oficial en la Universidad, solicitando su gestión para que el alumno pidiera disculpas al profesor en el correo-e interno del curso. La gestión del Ombuds fue exitosa. El alumno pidió las disculpas de ese modo, le agradecí por correo-e su gesto y lo invité a mi oficina a conversar. Nunca me respondió y no he vuelto a tener ningún contacto, ni personal ni epistolar con él. Aprobó su asignatura con buena calificación.
  2. El 10 de septiembre de 2018 recibí la notificación de la Secretaria General de la Universidad, Marisol Peña Torres, de un proceso iniciado en mi contra por una denuncia del alumno y del Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes (FEUC) de ese momento. La denuncia contiene 9 mentiras formales: 6 sobre expresiones en clases que jamás pronuncié; dos sobre la actuación del Ombuds y una sobre haberle impedido al alumno dar examen antes de que pidiera disculpas. Paralelamente, la Federación inició una campaña de prensa en mi contra, en seis distintos medios de comunicación. Al momento de ser notificado de esa denuncia, denuncié por mi parte al alumno y a la FEUC por las nueve mentiras en que incurrían, y por la campaña denigrante en mi contra.
  3. Solicité de inmediato audiencia al Rector, quien me recibió junto a la Secretaria General el 14 de septiembre de 2018. Le manifesté mi indignación intelectual por estar siendo procesado por un tema ya resuelto por otra instancia oficial de la Universidad, el Ombuds, la tristeza de mi ánimo por ser maltratado de esa manera después de 43 años de servicios a la Universidad, y mi voluntad inquebrantable de defender mi honra y la verdad, no sólo hasta el final del proceso, sino durante el resto de mi vida.
  4. Pedí el informe escrito del Ombuds, suponiendo que con su opinión autorizada mi posición quedaría resguardada y se debería dar final al proceso en mi contra. Efectivamente, el Ombuds informó de modo completamente favorable a mi posición, sostuvo que en dos afirmaciones relativas a su mediación el alumno denunciante faltaba a la verdad y estimó que los hechos estaban ya completamente resueltos por su mediación. Ese informe no sólo fue desechado por la Secretaria General, sino que en el escrito que lo desestimó, sostuvo que el alumno fue efectivamente coaccionado por este profesor. Esa afirmación es gravísima, ya que resolvía el fondo de la denuncia de modo favorable al alumno, cuando yo ni siquiera había declarado. A pesar de nuestra protesta por el prejuzgamiento flagrante, el proceso siguió adelante.
  5. En diciembre de 2018 se me formularon cargos: haber presionado al alumno para que me pidiera perdón (eso ya había sido “resuelto” por la Secretaria General de antemano) y haber violado la libertad de expresión del alumno. Se sostuvo, además, de modo completamente ofensivo a mi dignidad personal y académica, que yo era un profesor que no había entendido lo que significa enseñar en la P. Universidad Católica de Chile Contesté los cargos, desvirtuándolos todos y cada uno, e insistiendo en la falsedad de las denuncias sobre mi clase, mentiras abiertamente probadas con el audio de la misma, oportunamente entregado en el proceso
  6. Entre marzo y mayo de 2019, los 6 testigos que aportamos a la fase final de la investigación (5 ex Decanos y un Profesor Titular) pudieron declarar, pero no se autorizó a mi abogado a acudir a esas audiencias para interrogarlos. Tampoco pudo hacerlo respecto de las preguntas que solicitamos se le hicieran al alumno denunciante, dentro de la prueba confesional, que es la oportunidad en que el abogado puede pedir que se precisen los dichos. Esas preguntas se le hicieron sin nuestra presencia.
  7. En agosto de 2019 la Secretaria General me comunicó que había decidido no resolver mi causa en primera instancia y que elevaba los antecedentes a la Comisión de Decanos establecida habitualmente como instancia de Apelación, para que resolviera como único Tribunal. De este modo, me privó de la doble instancia y de la posibilidad de comparecer ante esa Comisión. Efectivamente, sus miembros tomaron la decisión de sancionarme sin haberme oído jamás ni haber recibido un texto en mi defensa.
  8. Finalmente, el 1º de octubre de 2019, el Rector y la Secretaria General firmaron el decreto que me sanciona con amonestación verbal. En una resolución paralela, se sancionó a los miembros de FEUC 2018 con inhabilidad para ejercer cargos de representación estudiantil y con amonestación verbal por la campaña comunicacional en mi contra. El alumno agresor ha sido sobreseído.

 

Gonzalo Rojas Sánchez

Profesor Titular

Santiago de Chile, octubre de 2019.

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