La mujer del César

0 89

La visita de dos diputados a un prófugo de la justicia (de la cárcel, en rigor) en París quedó olvidada a raíz de los sucesos de La Araucanía, sin que se hubiere agotado el análisis, no tanto desde una perspectiva política, sino de la transparencia. Cabe entonces, volver sobre el tema.

El hecho de que el diputado Gabriel Boric mantuviere en secreto el encuentro, que tuvo lugar con ocasión de un viaje oficial, y que luego de hacerse público no se haya aclarado de inmediato que también participó la diputada Maite Orsini, habla de una baja adhesión de ambos a la transparencia. Pero hay más: hace poco, el diputado fue sorprendido por Carabineros conduciendo en infracción a las normas del tránsito una moto de propiedad de la diputada.

Vinculando ambos hechos, cabe razonablemente suponer que tienen una relación que excede el mero carácter de colegas de hemiciclo, lo que no tendría nada de malo -por el contrario-, si no fuera porque puede verse como el empleo de recursos públicos y un evento oficial para realizar juntos un periplo al Medio Oriente y la capital francesa. En especial, cuando se trató de un viaje de dudosa utilidad para su función legisladora, ya que la conducción de las relaciones exteriores compete al Presidente de la República y no hay -que se sepa- ningún acuerdo con el Estado de Palestina que esté tratándose en el Congreso, que amerite una visita de conocimiento. Cualquier otra cosa es invocar el carácter de actores políticos para viajar a donde sea. En suma, lo propio es transparentar si hay una relación y, de ser efectiva, separar las actividades oficiales de las personales.

La explicación que el viaje lo habría financiado la autoridad palestina, no satisface. Porque siempre hay costos públicos involucrados cuando el viaje es oficial, pero sobre todo, porque  agrava la falta: la invitación con gastos pagados inhibe la objetividad. De hecho, esta semana se conoció el informe que presentó a la Cámara el grupo de diputados que viajó y, en una palabra, es a “pedir de boca” de los anfitriones; o sea, un cuestionamiento a Israel. ¿Qué independencia tuvieron al redactarlo, si fueron invitados por el Estado Palestino? Otros fueron a Israel en la misma fecha: ¿qué pasó con eso?
También se conoció en estos días otro caso similar: en 2015, los entonces diputados Ricardo Rincón y Jorge Ulloa viajaron a EE.UU. invitados por una empresa norteamericana, y al poco tiempo de volver presentaron un proyecto de ley que reserva una parte del espectro radioeléctrico para su uso en caso de emergencias. Muy loable, pero sucede que la empresa anfitriona vende equipos de comunicaciones para las emergencias, que operan en esa parte del espectro. ¿Qué independencia tuvieron al presentarlo? El punto es que la mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo. El Congreso debe evitar estos viajes y velar estrictamente porque obedezcan a un interés público objetivo, sin compromisos ni distracciones.

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.